El Gobierno apuesta a controlar la dinámica de precios de la economía y el tipo de cambio en ese camino sacrifica crecimiento económico. En entrevista con El Cronista, el economista y ex viceministro de Economía de la Nación, Emmanuel Álvarez Agís, dijo que “hay un trilema entre acumular reservas, bajar la inflación e incrementar la actividad económica”. Esto en un escenario internacional que describe como “caótico y paradójico a la vez” en el que el riesgo es que, con la guerra, haya un fly to quality que se convierta en una mala noticia para la Argentina.
El fundador de PXQ afirmó que el Gobierno está decidido a acumular reservas y a bajar la inflación, pero a relegar la actividad económica. “Creo que eso tiene que ver primero con el mandato electoral de poner la inflación por encima de todos los objetivos y con la necesidad máxima que le imponen el Fondo Monetario Internacional y Estados Unidos”, señaló.
En esta exclusiva explicó por qué ese trilema no se puede romper, analiza las consecuencias de la apertura económica en la industria y el proyecto de flexibilizar el crédito en dólares, no desde una perspectiva de moral, sino desde el efecto negativo que puede tener en materia de recaudación fiscal. Esos temas y el panorama global preocupante en el que la Argentina puede encontrar una oportunidad, pero que le podrá trabas a la compra de reservas, son los principales ejes de esta entrevista.
¿Cómo ve la política monetaria del Gobierno y este juego que se da entre dólar, tasas e inflación? Se ve que implica sacrificar la actividad económica.
Me parece que ese es un sesgo del Gobierno apuntar todos los cañones a bajar inflación y que, en eso, relega mucho en materia de actividad económica. Si quiere sostener un tipo de cambio bajo para ayudar al proceso de desinflación, se ve obligado a tener una tasa de interés muy alta. Entonces, ocurre esta paradoja: es muy bueno para la estabilización del dólar y financiera, pero que es como “la doble Nelson” para la industria porque es un dólar que no es competitivo y es una tasa que complica mucho el financiamiento. Hay un trilema que enfrenta, entre acumular reservas, bajar la inflación e incrementar la actividad económica. El Gobierno está obligado a acumular reservas y, por eso, en el corto plazo ese trilema no lo puede romper.
Creo que el Gobierno no evalúa como factible un plan de estabilización porque eso requeriría de algunos componentes heterodoxos, que para esta gestión son “mala palabra”. Y el otro punto es que creo que el presidente está muy convencido de que la sociedad solo lo va a poder evaluar por la dinámica inflacionaria. Por eso, no está tomándose el tiempo razonable para convertir la tasa a un dígito, ni para que el sector productivo se amolde a ese nuevo esquema. La industria tuvo que enfrentar la mayor apertura de la economía argentina en un año y eso ocurre en el medio de una guerra comercial, que ahora, lamentablemente, se transforma en una guerra bélica.
Abrir el crédito en dólares
El ministro de Economía, Luis Caputo, habló de las tasas y de que quería inyectar liquidez al mercado, pero también habla de abrir el crédito en dólares. ¿Creé que es una buena idea para reactivar la economía?
En principio, conceptualmente me parece muy ingeniosa la idea: intenta remonetizar la economía, pero en dólares, no en pesos. Y, de esa manera, que el multiplicador del crédito que funciona es el de los dólares y no el de los pesos. Mi única preocupación es la procedencia de esos dólares, porque una cosa es que sea del circuito formal de la economía y la otra es que venga ya de actividades ilícitas. Pero respecto de la formalidad y de la informalidad, yo creo que ahí estamos corriendo un riesgo con la Ley de Inocencia Fiscal, que empieza a competir con la economía formal. Entonces me parece que son herramientas que hay que usarlas con cuidado.
¿A qué se refiere?
Supongamos una compañía que tiene mitad de su facturación en negro y la otra, en blanco. Bueno, ahora podría aumentar la primera mientras esté dentro de los parámetros de la Inocencia Fiscal y eso podría implicar reducir su facturación en blanco, lo cual termina lesionando la recaudación impositiva. Y la verdad que la dinámica de la recaudación hoy en día en la Argentina está sufriendo la típica dinámica de los programas de ajuste fiscal, que al principio son eficientes, pero que, si no logran reactivar la economía, termina siendo un perro que se mueve la cola: se ajusta el gasto y termina teniendo que correr atrás de la caída de la recaudación que provoca el propio ajuste del gasto. Entonces, hay que usarlo con cuidado.
Y, por otro lado, no sé si la Ley de Inocencia Fiscal pueda generar una diferencia en materia de actividad económica tan grande como necesita el Gobierno para sopesar el impacto contractivo de la política monetaria. Eso es gran parte del problema del Gobierno: que, en vez de tener un programa económico, tienen una sucesión de puentes. Los puentes en macroeconomía siempre son necesarios, sobre todo en una economía que está intentando transicionar hacia una dinámica más normal y sana. Pero me parece que el sector privado ya empieza a querer entender el programa y a dónde lleva.
¿Volver a mercado de deuda?
¿Y cree que esta postura de Caputo de no salir al mercado es una buena decisión?
Yo siento que lo que pasa es que es evidente que, por ahora, no hay mercado para Argentina. Me parece que para reducir un poco su vulnerabilidad el ministro dice: “Bueno, la verdad que no lo necesito”. Creo que la emisión de este bono en dólares (N. de la R.: Se refiere al Bonar 27) apunta un poco a esos dólares que los argentinos usan para ahorrar pero dejan depositados en el sistema financiero, para poder cumplir con nuestros compromisos en materia de deuda.
Ahora bien, eso puede sumarse a cero. En materia de reservas vamos a ver una caída de reservas, digamos, y una mayor exposición del sistema financiero al sector público, cosa que este Gobierno venía a reducir. Entonces, me parece que necesitamos recuperar acceso al mercado internacional de capitales.
¿Cómo ve el contexto internacional para la Argentina, con la guerra de Estados Unidos-Irán? ¿El impacto financiero le preocupa?
Caótico y paradójico a la vez, porque la verdad que los errores de política de Trump dieron lugar a lo que el mercado financiero internacional llama el debasement trade. Los inversores tienen miedo de que sus posiciones en dólares se licúen, producto de que Trump presiona para que baje la tasa por motivos electorales, y entonces los capitales huyen del dólar y van al oro, a la plata y al Bitcoin, pero también van a las economías emergentes. Gracias a eso, en este primer bimestre, la Argentina pudo acumular reservas al tiempo que el tipo de cambio se apreciaba. Veíamos un fenómeno de "fly from quality".
Me parece que ahora el riesgo con la guerra es que haya un fly to quality, que de hecho lo estamos viendo, y eso puede ser una mala noticia para Argentina. Si los capitales vuelven al norte, creo que esta facilidad con la cual el Gobierno común compra reservas puede transformarse en dificultad. Pero, por otro lado, creo que el combo para la Argentina es positivo porque serán mejores ingresos por exportaciones de petróleo contra un poco más de presión en el mercado interno en materia de combustibles. Ese balance, mirado un minuto con el corazón de lado, mirando con el bolsillo, me parece que a la Argentina le conviene. Pero, para ver eso, tenemos que estar seguros de que la suba del precio del petróleo llegó para quedarse. Y hoy me parece que no podemos estar seguros de eso.




