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El mercado argentino empezó a mirar las elecciones presidenciales de 2027 como si estuvieran mucho más cerca de lo que indica el calendario. La señal más visible aparece en los bonos, con el riesgo país, que ya había alcanzado los 700 puntos en las últimas ruedas, refleja una prima creciente asociada a la incertidumbre sobre la continuidad del programa económico que, además, registró malos números de actividad.
El fenómeno no ocurre en soledad. Los activos argentinos también enfrentan un escenario internacional más exigente, con el petróleo alrededor de u$s 110 por barril, una nueva corrección de las acciones tecnológicas y tasas largas de Estados Unidos todavía elevadas.
En ese contexto, el informe de Wealth Management de IOL plantea un cambio de estrategia.
Ya no es solamente qué puede pasar con la economía argentina durante los próximos meses, sino que para los inversores empieza a importar otra variable: qué política económica habrá después de las elecciones de 2027 y cuánto de ese escenario está ya incorporado en los precios actuales.
Bonos: la prima electoral ya aparece en los precios
En renta fija en dólares, IOL detecta un cambio respecto del escenario de meses anteriores.
Mientras la deuda emergente avanzó 0,4%, los bonos Globales argentinos cedieron 1,4% y, al momento de la redacción del informe, el riesgo país había vuelto a la zona de 650 puntos básicos.
Para el broker, el factor que explica esa divergencia dejó de ser principalmente externo: el mercado comenzó a exigir una prima por la incertidumbre respecto de la continuidad de las políticas económicas.
La diferencia entre los vencimientos permite ver cómo se está construyendo esa expectativa. El AO28 llegó a mostrar una tasa forward superior al 18% MEP frente al AO27, mientras que el Tesoro evitó convalidar el 12% MEP que implicaba financiarse con el AO29.
IOL, por eso, propone adoptat una posición más defensiva. Su preferencia se concentra en el AO27, cuyo vencimiento queda antes del cambio de gobierno y cuya duration es más corta.
Sin embargo, después de una compresión cercana a 50 puntos básicos durante octubre, el rendimiento había bajado hasta alrededor de 2,8% TNA MEP, lo que llevó al broker a mirar con mayor interés los bonos corporativos y subsoberanos.
Para perfiles que acepten más riesgo, la lectura es diferente: el AO29 concentra un mayor potencial de compresión si el mercado vuelve a incorporar un escenario favorable para la continuidad del programa económico. Es decir, el mismo escenario electoral que aumenta la volatilidad también genera oportunidades diferentes según el horizonte y el riesgo que esté dispuesto a asumir cada inversor.
En pesos, el mercado también empieza a mirar más allá de 2026
La estrategia cambia también dentro de la deuda en pesos.
En la licitación del 14 de octubre, el Tesoro enfrentó vencimientos por $4,8 billones y colocó $6,6 billones, equivalente a un rollover del 136%. Casi el 60% de lo adjudicado correspondió a títulos con vencimiento durante el próximo mandato, algo que, según IOL, no ocurría desde hacía al menos dos meses. La duration promedio superó los 500 días.
Para el tramo corto, el broker comenzó a reducir su sesgo hacia CER y aumentar la exposición a tasa fija. El argumento es que la inflación implícita en los precios de los bonos se ubica entre 1,9% y 2% mensual para los próximos dos meses y promedia alrededor de 1,9% hasta el primer trimestre de 2027, niveles que IOL considera exigentes frente a su escenario base.
En ese escenario, el BONCAP T15E7 permite fijar una tasa cercana al 24% TNA, equivalente a 1,95% mensual, mientras que la LECER X29E7 aparece como una cobertura para inversores más cautos.
Para el tramo largo, IOL mantiene el dual TXMD9, cuya estructura CER/TAMAR funciona como protección frente a un eventual regreso de la tasa de interés como herramienta para contener presiones cambiarias.
Acciones: no todo el mercado argentino está descontando lo mismo
IOL separa las compañías cuya historia depende del ciclo político de aquellas cuyo crecimiento responde a factores estructurales.
El Merval en dólares tocó u$s 1.694 el 1° de octubre, su mínimo del año, y cerró el 16 de octubre en u$s 1.757, cerca de 8% por debajo del nivel del 17 de septiembre y alrededor de 22% debajo del máximo de mediados de junio, de u$s 2.246.
Pero el castigo no fue uniforme. Mientras YPF acumulaba una suba de 42% en dólares y Vista Energy de 47% al 16 de octubre, los principales bancos —GGAL, Banco Macro y BBVA Argentina— acumulaban bajas de entre 29% y 33%.
IOL mantiene a Oil & Gas como su posición estructural porque considera que Vaca Muerta y los proyectos vinculados al RIGI responden a una lógica de largo plazo menos dependiente del calendario electoral.
La nueva regla: separar lo estructural de lo electoral
La lectura de IOL termina construyendo una estrategia que va más allá de apostar por un resultado electoral.
En renta fija, prioriza duración corta y créditos corporativos o subsoberanos de mayor calidad, mientras reserva los bonos más largos para perfiles que estén dispuestos a apostar por una eventual compresión del riesgo argentino. En renta variable, mantiene a Oil & Gas como posición estructural y convierte buena parte del resto de la cartera en posiciones tácticas.
La estrategia parece poder resumirse en identificar qué activos dependen del resultado político y cuáles tienen fundamentos capaces de atravesar el año electoral.





