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El dólar oficial cerró la primera semana de septiembre alrededor de los $ 1.507, mientras que el límite superior de la banda cambiaria se encontraba $378 más arriba. Esa distancia, sumada a la mejora de las reservas y a la capacidad oficial de intervenir de diferentes maneras, reduce las probabilidades de un salto cambiario inmediato.
Sin embargo, Balanz y Banco Comafi coinciden en que la calma actual no implica que el dólar vaya a permanecer de brazos cruzados durante los próximos meses: ambas entidades anticipan una depreciación gradual del peso y aconsejan incorporar cobertura a las carteras.
Y es que advierten que todavía existen razones para protegerse: la apreciación acumulada del tipo de cambio real, la proximidad del año electoral, el desempeño desigual de la actividad y la posibilidad de que el Gobierno permita un movimiento gradual del dólar para evitar un mayor deterioro de la competitividad.

Dólar tranquilo: qué sostiene la estabilidad cambiaria
Balanz destaca que el Gobierno cuenta con diferentes mecanismos para moderar los movimientos del tipo de cambio. Una de las principales diferencias respecto de otros momentos de tensión es que el Banco Central conserva margen para operar en futuros.
“La posición short en futuros del BCRA era de solo u$s 485 millones a fines de julio, un monto que llegó a ser de u$s 6.900 millones en septiembre del año pasado en la previa de las elecciones”, señala el broker.
A esa capacidad se suma una reciente operación entre el Tesoro y el Banco Central. El Tesoro realizó un canje de instrumentos dólar linked con vencimiento en septiembre y octubre por una Lecap, lo que incrementó la capacidad de intervención oficial en ese mercado.
La sociedad de bolsa también encuentra una situación más favorable del lado de las reservas y del ingreso de divisas. “La situación de reservas también es más robusta y la mejora del sector externo ofrece buenas perspectivas en este sentido”, sostiene.
Comafi coincide con ese diagnóstico. Según sus cálculos, las reservas brutas aumentaron u$s 660 millones durante agosto, impulsadas por las compras del Banco Central y por la revalorización del oro y del yuan frente al dólar. Estos factores permitieron compensar los pagos realizados a organismos internacionales.
“Siguiendo la metodología FMI y BCRA, las reservas netas superan los u$s 12.000 millones, en línea con el objetivo de diciembre de 2026”, precisa el reporte mensual.

De esta manera, ninguno de los dos informes plantea como escenario central una devaluación abrupta. La distancia frente al techo de la banda, la posición relativamente reducida del Banco Central en futuros y la acumulación de reservas le otorgan al Gobierno margen para administrar el mercado.
Por qué esperan que el dólar vuelva a moverse
La mayor capacidad de intervención, sin embargo, no elimina las presiones de mediano plazo. Comafi recuerda que el peso se depreció alrededor de 1% nominal durante agosto, pero señala que el tipo de cambio real todavía acumula una apreciación del 9,1% en lo que va del año.
Aunque el dólar se encuentra aproximadamente 24% por debajo del techo de la banda, la entidad espera que la corrección continúe. “Esperamos que continúe esta tendencia a la depreciación en la segunda mitad del año”, anticipa.
Su escenario contempla que el tipo de cambio real también aumente durante los próximos meses, aunque sin romper el esquema vigente. “Esperamos que el tipo de cambio real se deprecie en los próximos meses, dentro de lo permitido por el esquema cambiario actual”, agrega Comafi.
Balanz comparte la expectativa de una corrección, pero tampoco proyecta una salida desordenada. Para la entidad, el factor decisivo será la estrategia que adopte el Gobierno antes de ingresar plenamente en el calendario electoral.
“Seguimos pensando que el Gobierno no querrá entrar al año electoral con un tipo de cambio apreciado ni con el menor dinamismo en la actividad que ello conllevaría”, afirma.
La lectura supone que las autoridades podrían tolerar una depreciación gradual del peso para evitar que la apreciación cambiaria continúe debilitando a los sectores productivos más expuestos a la competencia externa.
Al mismo tiempo, el Gobierno buscaría administrar el proceso para impedir que el movimiento vuelva a trasladarse con fuerza a la inflación.
“Si bien no esperamos movimientos abruptos, según nuestras proyecciones de tipo de cambio, las curvas en dólares ofrecen mejores retornos”, concluye Balanz.
La City vuelve a mirar la cobertura
La posibilidad de que el dólar avance gradualmente explica por qué ambos informes recomiendan mantener una porción dolarizada de las carteras, incluso cuando el mercado cambiario atraviesa un período de relativa tranquilidad.
Comafi señala que durante agosto ya comenzó a observarse ese movimiento entre los inversores. Las presiones cambiarias que se iniciaron en mayo moderaron la demanda de instrumentos en moneda local y aceleraron la búsqueda de protección.
“En agosto, se acentuó la rotación de portafolios hacia activos dolarizados, que explicaron casi todo el crecimiento de activos bajo administración mensual”, destaca.
La entidad sostiene que la ampliación de los rendimientos nominales y la normalización de las tasas reales provocaron pérdidas de entre 1% y 1,5% en las posiciones tradicionales de carry trade. Frente a ese escenario, mantiene una estrategia defensiva.
“En el actual contexto de normalización de tasas reales y presión cambiaria, sostenemos nuestra preferencia por alternativas dolarizadas”, afirma Comafi.
Dentro de los bonos soberanos en dólares, no obstante, aconseja actuar con prudencia. La proximidad de las elecciones de 2027 ya comenzó a generar diferencias entre los títulos con vencimientos anteriores y posteriores al cambio de gobierno.
Comafi observa que el riesgo país volvió a la zona de los 500 puntos básicos y que los activos argentinos perdieron la mejora obtenida después de la recalificación crediticia. Aunque no detecta modificaciones sustanciales en los fundamentos económicos, identifica a la incertidumbre política como el principal factor detrás del castigo reciente.
Por eso, dentro de la curva hard dollar privilegia el devengamiento de los Bonares más cortos. Sus principales elecciones son el AL29 y el AO28. Para los perfiles conservadores también menciona los Bopreales 2028 y la deuda corporativa, cuyos rendimientos se ubican entre 3% y 7% anual en dólares.
CER y duales: la alternativa dentro de los pesos
La recomendación de cobertura no supone abandonar completamente los instrumentos en moneda local. Tanto Balanz como Comafi encuentran oportunidades en bonos ajustados por inflación, especialmente porque las tasas implícitas se ubican por debajo de sus previsiones.
Balanz proyecta que la inflación de agosto será del 1,8%, frente al 1,7% esperado por la mediana del Relevamiento de Expectativas de Mercado y al 1,6% incorporado en los precios de los bonos.
“Mantenemos una proyección de inflación ligeramente por encima de la implícita en el mercado, por lo que seguimos prefiriendo CER”, explica la entidad.
Balanz considera que la curva CER podría ofrecer un mejor desempeño a vencimiento que los títulos de tasa fija. Por esa razón, mantiene su recomendación sobre el TZX27, que permite capturar una inflación implícita relativamente baja y aprovechar el desplazamiento del bono a lo largo de la curva.
Para horizontes más extensos, recomienda instrumentos duales, capaces de ajustar por diferentes variables según las condiciones del mercado. “Seguimos pensando que los duales son una buena alternativa para horizontes temporales largos, dado que brindan cobertura en pesos ante distintos escenarios electorales posibles”, sostiene.
Comafi también encuentra valor en los Boncer con vencimiento en 2027. Su selección incluye TZXD6, TZXS7 y TZXD7. En cambio, mantiene una posición cautelosa frente a la tasa fija de largo plazo porque la volatilidad de las tasas reduce los incentivos para extender duración.
En instrumentos vinculados al dólar, Comafi elige TZV27 y TMVE8. Balanz introduce una diferencia más técnica: para el período comprendido entre enero y junio de 2027 considera que las posiciones sintéticas construidas mediante bonos y futuros pueden ofrecer mejores rendimientos que los dólar linked tradicionales. .




