

La euforia financiera de los últimos días de enero, marcada por un riesgo país que finalmente logró perforar la barrera de los 500 puntos básicos, convive con una advertencia estructural sobre la hoja de balance del Banco Central.
Así lo refleja un nuevo informe de Fundación Capital que pone el foco en la “letra chica” del programa económico del presidente Javier Milei y el ministro Toto Caputo. Porque pese a la calma cambiaria, la acumulación de reservas genuinas sigue siendo el talón de Aquiles para afrontar los compromisos de deuda.
En su análisis, la consultora vinculada al expresidente del BCRA, Martín Redrado, reconoce el buen clima de negocios. “Se advierte una favorable coyuntura financiera y cambiaria frente a las compras de divisas del Banco Central en el mes de enero, en paralelo con un tipo de cambio que se alejó del techo de la banda”, destaca el documento.
Sin embargo, detrás de la compra de u$s 1000 millones que el BCRA acumuló en el primer mes del año —impulsada en gran parte por dólares financieros y obligaciones negociables—, la situación patrimonial de la autoridad monetaria continúa en rojo.

Reservas “exiguas” y la meta con el FMI
El reporte es contundente respecto al stock de moneda dura: “Las reservas netas aún se ubican en niveles muy exiguos (-u$s 600 millones, descontando el REPO de enero), uno de los factores que mantiene desafíos hacia delante“.
Esta debilidad no solo preocupa al mercado, sino que complica la relación con el Fondo Monetario Internacional. Según los cálculos de la Fundación Capital, “sin dudas se otorgará un waiver respecto del incumplimiento de la meta de reservas de diciembre (-u$s 13.000 millones) durante la revisión prevista para el mes de febrero”.
El panorama hacia el corto plazo luce exigente: “Hacia delante, aún restan u$s 15.000 millones para alcanzar el objetivo del mes de marzo", advirtieron los analistas.

El paredón de la deuda
El punto crítico de esta escasez de divisas radica en los vencimientos que se avecinan, en un contexto donde la cuenta corriente cambiaria se estima negativa en un 1,3% del PBI.
El informe detalla que, para descartar escenarios de volatilidad, es primordial “confirmar un ingreso de dólares que compense la cuenta corriente negativa y los abultados compromisos en moneda extranjera”.
La cifra a cubrir es desafiante: se calculan “u$s 23.500 millones de vencimientos con privados y FMI en lo que resta del 2026 y 2027”.
Para febrero, la consultora prevé que “los dólares financieros puedan seguir jugando un rol relevante”, dado que aún faltan liquidar u$s 3600 millones de financiamiento privado y se espera el ingreso gradual de divisas por el RIGI.
No obstante, la conclusión es de cautela: mientras la “baja oferta de divisas estacional” se sienta hasta la llegada de la cosecha gruesa, la dinámica de las reservas netas será la variable clave a monitorear para garantizar que el programa financiero no sufra sobresaltos.





