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Los inversores argentinos encontraron en los Cedear una de las principales vías para dolarizar sus carteras y acceder a compañías internacionales sin sacar el dinero del mercado local.
Sin embargo, detrás de esa búsqueda de cobertura aparece un riesgo menos visible y es que una porción considerable de las operaciones se concentra en un único sector, el tecnológico.
De acuerdo con datos difundidos por IOL, el 56% de las operaciones bursátiles realizadas actualmente dentro de su plataforma corresponde a activos globales.
Dentro del universo de Cedear, las compañías vinculadas con la tecnología y la inteligencia artificial explican el 39% de las transacciones.
La cifra muestra la profundidad que alcanzó el interés por las grandes tecnológicas, pero también plantea una advertencia para las carteras minoristas.
Comprar activos de distintas compañías o cotizar indirectamente en diferentes mercados no garantiza una diversificación efectiva si buena parte de esas posiciones depende de los mismos factores: el desempeño del Nasdaq, las expectativas sobre la inteligencia artificial, el gasto de capital de las grandes plataformas y las valuaciones del sector.
En otras palabras, el inversor puede reducir su exposición directa al riesgo argentino y, al mismo tiempo, aumentar su dependencia de un solo tema global.
El salto de los Cedear
Los números de IOL permiten dimensionar el cambio en la operatoria minorista dentro de la plataforma. Más de 325.000 cuentas negociaron Cedear durante el último año y 275.000 inversores mantenían posiciones activas en estos instrumentos a julio de 2026.
El crecimiento se produce sobre una base operativa considerable. La fintech informó que alcanzó 2,36 millones de cuentas comitentes a junio, luego de registrar 516.000 aperturas durante 2025. Actualmente procesa un promedio de 101.000 operaciones y un volumen cercano a u$s 400 millones diarios.
Estas cifras corresponden exclusivamente a la actividad informada por IOL y no representan la totalidad del mercado de capitales argentino.
Sin embargo, ofrecen una fotografía del comportamiento de una parte relevante de los inversores minoristas: la internacionalización de las carteras dejó de ser una estrategia reservada para grandes patrimonios y se convirtió en una operatoria cotidiana.
Los Cedear permiten invertir desde pesos en certificados que representan acciones o fondos cotizados en el exterior. Su precio combina la evolución del activo subyacente en su mercado de origen con el movimiento del tipo de cambio implícito. Por eso suelen utilizarse tanto para buscar rendimiento en mercados internacionales como para reducir la exposición al peso.
Pero esa doble función puede llevar a confundir cobertura cambiaria con diversificación. El instrumento protege frente a determinados movimientos del tipo de cambio, pero no elimina el riesgo propio de la acción ni una eventual corrección del sector al que pertenece.
La concentración detrás de la cobertura
La tecnología y la inteligencia artificial concentran el 39% de las operaciones con Cedear registradas por IOL. El segundo lugar corresponde al sector energético, con el 18%, seguido por consumo masivo, con el 13%, y por ETF e índices, con el 11%.
La distancia entre el primer sector y el resto revela que el flujo no se distribuye de manera uniforme. Por cada 100 transacciones con Cedear, 39 están asociadas a tecnología e inteligencia artificial, según la clasificación utilizada por la compañía.
Ese sesgo no implica necesariamente que el 39% del dinero invertido esté colocado en tecnológicas: IOL informó la participación sobre la cantidad de operaciones, no sobre el patrimonio de las carteras ni sobre el volumen negociado. Una transacción pequeña y otra de gran tamaño tienen el mismo peso en ese cálculo.
Por lo tanto, el dato permite medir preferencias y frecuencia operativa, pero no determinar con exactitud la exposición económica del conjunto de los clientes.
Aun con esa salvedad, la concentración transaccional muestra que una misma narrativa domina las decisiones de inversión. Si varias compañías dependen del mismo ciclo tecnológico, una cartera con numerosos Cedear puede parecer diversificada por cantidad de nombres y continuar expuesta a un único motor de mercado.
El riesgo aparece si cambian las expectativas sobre el crecimiento de la inteligencia artificial, si las empresas no logran traducir sus fuertes inversiones en mayores ganancias o si las tasas internacionales vuelven a presionar las valuaciones de las compañías de crecimiento. En cualquiera de esos escenarios, diferentes acciones tecnológicas podrían corregir al mismo tiempo.
Dólar global y tasa en pesos
El avance de los activos internacionales no supone que los inversores hayan abandonado por completo las colocaciones en moneda local.
Según IOL, sus clientes también ampliaron la exposición a instrumentos de renta fija, especialmente Lecaps y bonos ajustados por CER, para capturar rendimientos de corto plazo.
La combinación muestra una estrategia de dos velocidades. Los Cedear cumplen el papel de cobertura cambiaria y exposición a tendencias globales, mientras que la renta fija local se utiliza para aprovechar la tasa en pesos o protegerse frente a la inflación.
“El ahorrista argentino atravesó una maduración cultural única; dejó de ser un espectador pasivo para gestionar portafolios sofisticados desde su teléfono celular”, advirtió Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión de IOL.
La mayor facilidad para operar amplió el menú disponible, aunque también trasladó más decisiones de riesgo al inversor. El acceso a compañías internacionales reduce las fronteras geográficas, pero no reemplaza la necesidad de evaluar cuánto pesa cada sector, qué variables explican sus rendimientos y qué correlación existe entre los distintos activos.
Diversificar más allá de los nombres
La fotografía que ofrece IOL contiene dos fenómenos simultáneos. Por un lado, el inversor minorista argentino incorporó instrumentos más sofisticados y utiliza los Cedear de manera masiva. Por otro, el entusiasmo por la tecnología amenaza con concentrar las carteras alrededor de una misma apuesta.
Para evaluar ese riesgo no alcanza con contar cuántas empresas integran el portafolio. También es necesario observar la distribución por sectores, monedas, regiones y factores de mercado. Diez acciones tecnológicas pueden representar diez compañías diferentes, pero no necesariamente diez riesgos independientes.
Los ETF e índices, que concentran el 11% de las operaciones con Cedear dentro de IOL, aparecen como una alternativa para ampliar la exposición a una canasta de activos. Tampoco están libres de concentración: su nivel de diversificación depende del índice replicado y del peso que sus principales componentes tengan dentro de él.




