El riesgo país argentino extendió este lunes las subas. Cerró en 582 puntos básicos, con un avance diario de 25 unidades. En la dinámica de los últimos días ya acumula un alza de 56 puntos básicos. Sin embargo, en el balance mensual todavía mantiene una baja de 33 puntos.
Así, los bonos soberanos en dólares cerraron la sesión en rojo generalizado a lo largo de toda la curva. Las caídas diarias se movieron, en promedio, entre 0,3% y 1,3%, con mayor presión en el tramo medio y largo.
Globales como el GD35, GD38, GD41 y GD46 volvieron a concentrar las bajas más marcadas, con retrocesos cercanos o superiores al 1%. En paralelo, las TIR se mantuvieron en niveles de entre 9% y 10 por ciento. En los bonares, el comportamiento fue similar. Hubo caídas relevantes en algunos tramos (especialmente el AL35 y AL38).
Cuando se pone en contexto con la deuda emergente, el dato clave es que la Argentina no operó aíslada, pero sí con mayor beta. La pantalla de comparables muestra una jornada mixta en emergentes: algunos créditos como Sri Lanka o Ucrania subieron con fuerza, mientras que otros como Turquía o Egipto corrigieron. Sin embargo, la magnitud de las caídas argentinas fue superior al promedio.
Nicolás Olive, analista en Rudolph, dijo a El Cronista que el riesgo país rebotó desde la zona de 518 puntos hasta niveles cercanos a 575, impulsado principalmente por dos factores.
En el frente externo, explicó que los bonos high yield comenzaron a mostrar una leve suba en sus tasas, un movimiento que impacta de forma directa en la Argentina.
“Dada su baja calificación crediticia, los activos argentinos son los primeros en sufrir cuando los inversores reducen exposición al riesgo”, dijo Olive.
De hecho, destacó que el país es el más sensible de Sudamérica a este tipo de shocks. “Si bien las métricas macroeconómicas no son peores que las de sus pares, incluso, en algunos casos, son mejores, “la percepción de riesgo sigue elevada y la mejora en la calificación es un proceso que lleva tiempo”.
A nivel local, Olive identificó dos elementos. Por un lado, el carry trade: las tasas en pesos siguen altas y la estabilidad cambiaria reciente favorece el posicionamiento en moneda local por sobre el dólar. Por otro, el frente político.
“El inversor es temeroso, el dinero es asustadizo”, resumió, al tiempo que advirtió que el ruido político genera más dudas que certezas. En particular, mencionó la persistencia de discursos que relativizan el déficit o la sostenibilidad de la deuda, lo que termina afectando la confianza. “Nadie quiere cheques de un deudor que dice que no tener plata no es grave”, concluyó.
Por su parte, Auxtin Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, señaló que el regreso del riesgo país a la zona de 575/580 puntos, luego de haber perforado los 500, refleja un deterioro relativo en la percepción de riesgo sobre la deuda argentina.
Aclaró que “no” implica necesariamente un cambio de tendencia estructural, pero sí marca que el mercado comenzó a exigir una mayor tasa para sostener posiciones en bonos soberanos.
“En su lectura, la fuerte compresión previa había incorporado expectativas muy optimistas sobre el programa económico, la continuidad del ajuste fiscal y una eventual reapertura del mercado voluntario de deuda, mientras que el movimiento reciente muestra una moderación de ese optimismo”, dijo.
En el plano local, el foco pasa por las dudas en torno a la capacidad de acumular reservas y sostener el esquema cambiario sin generar nuevas tensiones.
“Si bien el orden fiscal sigue siendo un activo relevante, el mercado ahora mira más de cerca la dinámica de los dólares: la intervención oficial, el ritmo de compras del Banco Central y el perfil de vencimientos”, aseguró Maquieyra.
Así, “con el riesgo país más cerca de 580 que de 500 puntos, el mensaje es que la confianza en una normalización financiera plena todavía no está consolidada y el equilibrio sigue siendo frágil entre disciplina fiscal, rollover de deuda, flujo financiero y estabilidad cambiaria”, aseguró el estratega.
A esto se suma un contexto internacional que tampoco termina de ayudar. Tasas globales más altas por más tiempo, menores expectativas de recortes de la Fed y episodios de aversión al riesgo afectan especialmente a los créditos más vulnerables.
En ese escenario, Argentina sufre más que otros emergentes por su punto de partida más frágil. “Por eso, la suba del riesgo país funciona como una advertencia: el mercado todavía ve valor, pero exige señales concretas, en particular una acumulación genuina de reservas que se sostenga incluso después de los pagos de deuda del Tesoro”, concluyó el estratega.
ADR en Wall Street y S&P Merval
Los ADR argentinos cerraron el lunes con un panel mixto. Del lado positivo, hubo varias subas moderadas. Cresud lideró con 2%, seguida por IRSA (1,7%) y MercadoLibre (1,4%), que volvió a sostener el apetito en tecnología.
También sumaron los bancos y energéticas, aunque con avances más acotados: Banco Macro (0,7%), Pampa Energía (0,6%), YPF (0,5%) y Galicia (0,3%).
En contraste, la parte baja mostró caídas más marcadas y con mayor dispersión. Bioceres fue el peor del día con un desplome de 5,4%, muy despegado del resto. Entre los papeles más tradicionales, las bajas se concentraron en utilities y algunos financieros: Edenor (1,3%), Central Puerto (1,3%), Supervielle (1,5%) y Loma Negra (1,8%). También corrigieron Telecom (0,7%) y BBVA Argentina (0,1%).
En Buenos Aires, el S&P Merval subió 0,4% en dólares hasta los u$s 1.904,20, aunque su contraparte en pesos logró una suba de 1,3%. La suba en el Panel Líder fue para Cresud (3,1%); BYMA (2,2%) y Banco Macro (1,9%).
El S&P 500 y el Nasdaq marcan nuevos máximos
El S&P 500 y el Nasdaq lograron modestos avances el lunes, en una rueda de bajo volumen, mientras los inversores hicieron una pausa al inicio de una semana intensa, con resultados corporativos, datos económicos, la decisión de tasas de la Reserva Federal (Fed) y la evolución de las tensiones en Medio Oriente concentrando la atención.
Los tres principales índices de Wall Street oscilaron durante toda la sesión, sin una dirección clara tras el rally de la semana pasada. Tanto el S&P 500 como el Nasdaq marcaron nuevos máximos históricos de cierre. La rueda comenzó con el S&P 500 acumulando una suba superior al 100% desde el inicio del mercado alcista en octubre de 2022.
La temporada de resultados del primer trimestre entró en su fase más intensa, con varias compañías de peso presentando balances esta semana, incluidas cinco de las “Magnificent Seven”: Amazon, Alphabet, Meta, Apple y Microsoft. Los inversores evaluarán hasta qué punto estas empresas comienzan a capitalizar sus fuertes inversiones en inteligencia artificial.
Hasta el viernes, 139 compañías del S&P 500 habían reportado resultados del primer trimestre, de las cuales el 81% superó las estimaciones. Los analistas ahora proyectan un crecimiento agregado de ganancias del 16,1% interanual, por encima del 14,4% estimado a comienzos de mes.
Las empresas que presentan esta semana representan cerca del 44% de la capitalización del índice, según Raymond James.
En paralelo, la Fed inicia el martes su reunión de política monetaria de dos días, que se espera concluya sin cambios en las tasas de interés. El mercado estará atento al comunicado y a la conferencia de Jerome Powell en busca de señales sobre la economía y el impacto inflacionario del alza en los precios de la energía.
En la jornada, el Dow Jones cayó 62,67 puntos, o 0,13%, a 49.168,04 unidades; el S&P 500 subió 8,85 puntos, o 0,12%, a 7.173,93; y el Nasdaq avanzó 50,50 puntos, o 0,20%, a 24.887,10.
Entre los sectores del S&P 500, servicios de comunicación lideró las subas, mientras que consumo básico registró las mayores bajas.




