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Los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 30 años volvieron a ofrecer un rendimiento superior al 5%, en un nivel que no se veía en una subasta de ese plazo en años.
El jueves 13 de agosto, el Tesoro colocó US$25.000 millones en bonos a 30 años a un high yield de 5,216%, el mayor rendimiento para una subasta de ese vencimiento desde 2001. La colocación tuvo una relación entre ofertas recibidas y títulos adjudicados de 2,39 veces.
El dato volvió a poner a los Treasuries largos en el radar de los inversores por una razón que va más allá de la tasa. Los bonos del Tesoro estadounidense son utilizados como referencia de la llamada tasa libre de riesgo en dólares.
En la práctica financiera, sus rendimientos funcionan como un punto de partida para valorar otros activos y calcular la compensación que debería recibir un inversor por asumir riesgos adicionales. La literatura de la Reserva Federal utiliza expresamente al Treasury estadounidense como referencia de la tasa libre de riesgo.
Eso hace especialmente relevante que el rendimiento de un Treasury a 30 años supere el 5%.

El mercado está ofreciendo una renta nominal elevada en un activo con un riesgo de crédito extremadamente bajo.
Pero la consideración de los Treasuries como referencia de la tasa libre de riesgo no significa que sean inversiones sin volatilidad ni que garanticen una rentabilidad del 5,2% cualquiera sea el escenario.
Qué significa realmente el 5,2%
El 5,216% corresponde al high yield de la subasta del 13 de agosto. No debe confundirse con el cupón del bono ni interpretarse como una tasa que cualquier inversor recibirá automáticamente durante los próximos 30 años.
En un bono, el rendimiento depende de la relación entre el precio que paga el inversor, los intereses que recibirá y el valor que recuperará al vencimiento. Por eso, precio y rendimiento se mueven en sentido inverso. Cuando el mercado exige una mayor rentabilidad, el precio de los bonos existentes tiende a bajar.

Esto genera dos situaciones diferentes. Para quien ya tiene bonos del Tesoro de largo plazo, un aumento de los rendimientos puede traducirse en una caída del valor de mercado de su cartera. Para quien evalúa comprar ahora, en cambio, un rendimiento más alto significa un punto de entrada potencialmente más atractivo.
Por qué los Treasuries son considerados una referencia de seguridad
El principal atractivo de los Treasuries está en su muy bajo riesgo de crédito. El emisor es el Gobierno de Estados Unidos y sus títulos se consideran la referencia de menor riesgo de incumplimiento en dólares. Esa característica explica que el rendimiento de los Treasuries sea utilizado como referencia frente a la cual se valoran otros activos financieros.
A esto se suma la profundidad de su mercado. La curva de rendimientos del Tesoro permite observar cuánto exige el mercado para prestar dinero al Gobierno estadounidense a distintos plazos y constituye una referencia utilizada para valorar otros instrumentos de renta fija. La Reserva Federal mantiene una curva de rendimientos estimada para títulos del Tesoro con vencimientos que van desde el corto hasta el largo plazo.
Por eso, cuando en finanzas se habla de un Treasury como activo de “tasa libre de riesgo”, el concepto debe entenderse con precisión. Se refiere principalmente al riesgo de incumplimiento del emisor, no a la ausencia de fluctuaciones en el precio del bono.
Por qué importa que la tasa libre de riesgo supere el 5%
El rendimiento de un Treasury funciona como punto de partida para evaluar el retorno que debería ofrecer una inversión con mayor riesgo.
Un bono corporativo, por ejemplo, necesita ofrecer un rendimiento adicional frente a un Treasury comparable para compensar al inversor por asumir el riesgo de la empresa emisora. Esa diferencia es parte de lo que se conoce como spread o prima de riesgo. La propia literatura de la Reserva Federal utiliza el rendimiento de los Treasuries para medir el diferencial de crédito de otros emisores.
Por eso, cuando los rendimientos de los bonos del Tesoro se ubican en niveles más altos, cambia el punto de referencia para todo el mercado de renta fija. Un inversor que puede obtener un rendimiento superior al 5% de una deuda soberana estadounidense de largo plazo necesita comparar ese retorno con el que ofrecen otros activos y preguntarse cuánto riesgo adicional está dispuesto a aceptar para obtener una tasa mayor.
El efecto también alcanza al costo del financiamiento. Una tasa más elevada para la deuda del Tesoro implica un mayor costo para el Gobierno estadounidense y puede influir sobre las condiciones de financiamiento de otros emisores.
Qué hay detrás del nivel de los rendimientos
Las tasas de los bonos de largo plazo no dependen únicamente de las decisiones de la Reserva Federal. También reflejan las expectativas del mercado sobre inflación, crecimiento económico, evolución futura de las tasas de interés y la prima que los inversores exigen por mantener deuda durante un período prolongado.
En el caso de Estados Unidos, el volumen de deuda que debe absorber el mercado también forma parte de la discusión. La cobertura de la subasta del 13 de agosto señaló las necesidades de financiamiento del Gobierno y la persistencia de la inflación como factores seguidos por los inversores.
Pero el resultado de la subasta muestra que un rendimiento más alto no equivale a una ausencia de demanda. La relación bid-to-cover fue de 2,39 veces, es decir, las ofertas recibidas equivalieron a 2,39 veces el monto adjudicado.
El riesgo que hay detrás de un Treasury a 30 años
La expresión “tasa libre de riesgo” puede llevar a una confusión. Un Treasury no es una inversión libre de todos los riesgos.
El principal riesgo para quien compra un bono de 30 años y podría necesitar venderlo antes del vencimiento es el riesgo de tasa de interés. Cuando las tasas del mercado suben, los bonos existentes con cupones relativamente más bajos pierden atractivo y su precio puede caer.
La magnitud de esa variación tiende a ser mayor cuanto más largo es el vencimiento. Por eso, un Treasury a 30 años puede registrar movimientos de precio mucho más importantes que un título de corto plazo ante un mismo cambio en las tasas.
Si el inversor mantiene el bono hasta el vencimiento y el Tesoro cumple con sus obligaciones, la evolución del precio durante el período intermedio adquiere una importancia diferente. Pero hasta ese momento, el título seguirá teniendo un valor de mercado que puede subir o bajar.
También existe riesgo de inflación. El 5,216% es un rendimiento nominal, por lo que no representa una garantía sobre el poder adquisitivo del dinero que recibirá el inversor. Y para quien mide su patrimonio en otra moneda, existe además el riesgo cambiario.
Por qué vuelve a estar en el radar
El interés por los Treasuries a 30 años se explica por una combinación poco habitual: un rendimiento nominal superior al 5% y un riesgo de crédito extremadamente bajo.
Para un inversor que prioriza seguridad crediticia y busca generar una renta en dólares, el atractivo no está en que el bono garantice un 5,2% sin importar lo que ocurra con las tasas o la inflación, sino en que ese rendimiento aparece en el activo que el mercado utiliza como una de sus principales referencias para el costo del dinero en dólares.
El dato también cambia la vara para el resto de las inversiones. Cuando la referencia de menor riesgo crediticio ofrece más de 5%, los activos que implican asumir riesgos adicionales necesitan ofrecer una compensación suficiente para convencer al inversor de aceptarlos.
Por eso, el Treasury a 30 años volvió al centro de la escena. Para Estados Unidos, el 5,216% representa un mayor costo de financiamiento. Para los inversores, representa un nivel de rendimiento de referencia que puede modificar la relación entre seguridad, retorno y riesgo en toda la cartera.



