Japón confirmó una intervención conjunta histórica con EE.UU. para sostener al golpeado yen, mientras ambos países prometieron volver a intervenir en el mercado cambiario si fuera necesario.
El ministerio de Finanzas japonés intervino el viernes en coordinación con el Departamento del Tesoro de EE.UU., dijo el lunes la ministra de Finanzas japonesa, Satsuki Katayama.
“Esta acción conjunta... contrarrestó la volatilidad excesiva y los movimientos desordenados del yen japonés en los últimos meses”, afirmó en un comunicado. “No dudaremos en llevar adelante nuevas intervenciones conjuntas.”
Fue la primera vez en casi 30 años que ambos países unieron fuerzas para sostener a la moneda japonesa mediante compras directas.
La intervención se produjo después de que el yen tocara su nivel más débil frente al dólar desde 1986, en medio de preocupación entre algunos inversores por que los planes de gasto de la primera ministra Sanae Takaichi aviven la inflación. La caída de la moneda amenaza con alimentar aún más la inflación y sacudió al mercado de bonos.
Tras acercarse a ¥164 por dólar en julio, el yen se fortaleció con rapidez a lo largo de varias ruedas: los analistas sospechan que el gobierno japonés utilizó cerca de ¥8,45 billones (u$s 53.800 millones) el jueves para sostener la moneda, antes de volver a intervenir en el mercado el viernes pasado.
El FT reveló el viernes que EE.UU. había dado el inusual paso de vender euros para comprar yenes. Un fotógrafo de Reuters captó una lista de tareas escrita a mano sobre una mesa frente a Bessent en Camp David, ese mismo día, con un único ítem: “Comprar yenes japoneses (JPY) u$s 5.000-10.000 millones”.
Tras las declaraciones de Katayama del lunes, el yen se fortaleció más de 1% frente al dólar hasta ¥155,21 —su nivel más fuerte desde principios de mayo— antes de moderar la suba a ¥156,75, mientras los operadores seguían de cerca posibles señales de una nueva intervención.
La medida provocó una caída del Nikkei 225 de hasta 2,6%, antes de que el índice cerrara con una baja de 0,9%.
Yujiro Goto, jefe de análisis cambiario de Nomura en Tokio, dijo que los fuertes movimientos del lunes fueron “muy probablemente” producto de una intervención, con las autoridades buscando “mostrar su compromiso” con un yen más fuerte. “Creo que si el yen perfora los ¥155 hoy, es posible que la intervención haga una pausa, pero si la presión a la baja sobre el yen se mantiene fuerte, la intervención podría continuar mañana”, agregó.
El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, había dicho antes en redes sociales que “las acciones cambiarias coordinadas del viernes contrarrestaron los movimientos desordenados del yen” y que su departamento “no dudará en participar en nuevas intervenciones conjuntas”.
El comunicado de Katayama también reveló planes de utilizar una línea repo provista por la Reserva Federal, que según los analistas le permitiría tomar dólares prestados de manera temporal para sus acciones cambiarias, en lugar de tener que vender bonos del Tesoro.
Esto implicaría una menor presión vendedora sobre el mercado de bonos del gobierno de EE.UU., donde los rendimientos a 30 años tocaron la semana pasada su nivel más alto desde 2007, en medio de una caída en el precio de la deuda.
“Con el respaldo de EE.UU., la intervención para sostener al yen será vista como más creíble y, si resulta más efectiva, eso podría significar que en definitiva se necesite menos intervención, lo que implicaría menos ventas del Tesoro”, dijo Lee Hardman, analista senior de divisas en MUFG.
Pero los inversores sostienen que la intervención cambiaria, si bien disuadiría a los especuladores de corto plazo, difícilmente genere una fortaleza duradera del yen sin el respaldo de subas más rápidas de las tasas de interés.

La semana pasada, el Banco de Japón (BoJ) mantuvo las tasas de interés en 1%, pero su gobernador, Kazuo Ueda, dijo que se aseguraría de que el banco central no “quede rezagado” y que podría acelerar las subas de tasas.
En su comunicado, Bessent dijo que EE.UU. respaldaba los “pasos monetarios” de Japón para sostener a la moneda. Las apuestas a nuevas subas de tasas se intensificaron en los últimos días, con la probabilidad de un aumento de un cuarto de punto en la reunión de octubre del BoJ trepando a cerca del 90%.
Masayuki Nakajima, estratega de Mizuho, dijo que la lógica detrás de la intervención de EE.UU. probablemente refleje el deseo de evitar presión alcista sobre los rendimientos de los bonos estadounidenses.
“Los movimientos bruscos en los rendimientos japoneses pueden disparar un reacomodamiento de carteras en los mercados globales de renta fija, incluyendo los bonos del Tesoro de EE.UU. y la deuda soberana europea”, dijo Nakajima.
Los dichos de Bessent sugieren que “los responsables de la política económica de EE.UU. estaban prestando mucha atención a los posibles efectos derrame de Japón sobre los mercados globales de bonos”, agregó.
El presidente Donald Trump dijo el domingo por la noche: “Tenemos una buena relación con Japón... tienen un yen que se debilita, querían un poco de ayuda, y nosotros siempre estamos ahí para Japón. Japón ha sido muy bueno con nosotros, con la excepción, claro, de Pearl Harbor”.
Consultado sobre qué gana EE.UU. con esta medida, agregó: “Beneficio financiero. También es bueno para la economía mundial”.




