

La riqueza de la geografía española regala joyas escondidas, como aquellos pequeños pueblos que parecen detenidos en el tiempo. Lugares donde cada piedra cuenta un pasado y cada calle sugiere una historia.
En el caso de Monells, en la provincia de Girona, esa impresión es literal. Caminar por sus rincones es dar un paso al siglo X o al siglo XV. La villa se convirtió en escenario cinematográfico y hoy ofrece un paseo por la Edad Media con encanto.

Un pueblo que te transporta a través del tiempo
El origen de Monells se remonta al siglo X alrededor del castillo de los Bizcondes de Bas. Con el paso de los siglos, la villa creció entre murallas, molinos y mercados. Su nombre, derivado de Villa Mulinnensis, alude a los numerosos molinos que antaño salpicaban el río Rissec.
Hoy ese patrimonio emerge limpio. La Plaza Jaume I, con sus arcos y soportales, fue centro de escena de mercaderes de cereales desde el siglo XIII y conserva la atmósfera de ajetreo pausado que define a la villa.
Las casas de piedra amarillenta, las calles empedradas y los rincones que antaño fueron murallas, como la Calle Vilanova junto al primer recinto fortificado, mantienen intacta la magia del pasado.
De escenario cinematográfico a oasis de paz
La popularidad de Monells se incrementó notablemente al ser seleccionada como el escenario de la boda en la película Ocho apellidos catalanes, lo que realzó el atractivo de la localidad. A pesar de esta notoriedad, el pueblo ha logrado preservar su esencia, manteniendo un ritmo pausado y auténtico, evitando convertirse en una simple postal turística y ofreciendo, en cambio, una experiencia genuina de la Cataluña rural.

Monells brinda la oportunidad de pasear por su Plaza Mayor, detenerse en una terraza bajo los arcos porticados y sentirse parte de la historia. Esta experiencia se encuentra a tan solo media hora de la Costa Brava o de Girona, lo que lo convierte en una alternativa encantadora al turismo convencional.
Descubre los imprescindibles para visitar en Monells
Más allá de su plaza icónica, Monells ofrece varios puntos de interés que justifican su nombre como viaje en el tiempo. Su iglesia de Sant Genís, construida entre los siglos XI y XIV, presenta una cabecera románica, nave gótica y campanario barroco. Esta combinación permite observar la evolución arquitectónica de la villa.
Sumergirse en Monells es hacer una pausa en el tiempo. Es un lugar donde la historia, el cine y la calma conviven sin prisa, invitando al viajero a caminar sin reloj y a saborear cada rincón. Ideal para quienes buscan viajar de verdad, no solo desplazarse.
También destacan la Calle dels Arcs y la Plaza del Oli, que evocan escenas de mercado medieval y permiten entender la importancia que tuvo Monells en el pasado. La Mitgera, unidad de medida de cereales establecida por el rey Jaime I en 1234, es testimonio de su protagonismo comercial.

Combinar una visita con rutas naturales hacia les Gavarres o acercarse a otras villas medievales cercanas como Peratallada y Pals convierte la escapada en una experiencia más completa.


