

La guerra vuelve a colarse en el centro del debate político. Cuando los conflictos internacionales escalan, las posiciones de los gobiernos dejan de ser solo diplomáticas y pasan a tener impacto directo en la política interna, en el tono del discurso y en la forma en que los líderes buscan legitimarse ante la opinión pública.
Eso fue lo que ocurrió en el Congreso de los Diputados, donde el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió su postura frente al conflicto con Irán y reivindicó el valor político de su mensaje de “No a la guerra”.
En una sesión marcada por la tensión, el líder del PSOE también cargó contra los líderes de la oposición, en un cruce de acusaciones que dejó al descubierto las diferencias sobre política exterior.

Sánchez endurece el tono: por qué habla de “cobardía y complicidad” en plena crisis internacional
El jefe del Ejecutivo no suavizó su discurso. Desde la tribuna del Congreso, defendió que posicionarse ante un conflicto es una cuestión de principios y lanzó una crítica directa a Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal. “Callar ante una guerra injusta e ilegal no es prudencia o lealtad, es un acto de cobardía y complicidad”, afirmó.
Sánchez enmarcó su postura dentro de una tradición política que, según recordó, ya se expresó durante la guerra de Irak en 2003. En ese sentido, reprochó al expresidente José María Aznar no haber pedido perdón por su apoyo a aquel conflicto, al que definió como una decisión basada en intereses personales. “Una guerra a cambio de ego”, resumió, en uno de los momentos más aplaudidos por la bancada socialista.
Feijóo y Abascal responden: el choque político escala dentro del Congreso
La respuesta de la oposición no se hizo esperar. Feijóo rechazó el planteamiento del presidente y elevó el tono del enfrentamiento personal. Lo calificó de “matón”, “perdedor” y “pacifista de pacotilla”, y le lanzó un mensaje directo: “No a la guerra y no a usted”, al tiempo que volvió a exigir la convocatoria de elecciones anticipadas.
Desde Vox, Abascal reforzó esa línea crítica y cuestionó la coherencia del Ejecutivo. Según sostuvo, el Gobierno utiliza el contexto internacional para desviar la atención de los problemas internos. En ese marco, llegó a afirmar que Sánchez “se disfraza de pacifista”, mientras el conflicto internacional le permite “ocultar sus corruptelas”. El cruce dejó una imagen de fuerte polarización política en torno a la política exterior.
Apoyos y tensiones: qué pasa con el plan del Gobierno frente a la guerra
Más allá del enfrentamiento principal, el debate también dejó ver el posicionamiento del resto del arco parlamentario. Los socios de investidura respaldaron el mensaje de “No a la guerra” y el paquete de medidas económicas que el Gobierno llevará al pleno, aunque con matices y tensiones internas.
Desde el PSOE, Patxi López defendió la estrategia del Ejecutivo y acusó al Partido Popular de buscar excusas para no apoyar el plan. En paralelo, el PNV adelantó su respaldo al decreto, aunque advirtió sobre la debilidad del Gobierno sin presupuestos aprobados, un elemento que considera clave para afrontar la crisis.
Sin embargo, no todos los aliados acompañarán la iniciativa. Junts anunció su rechazo, lo que complica la convalidación del decreto, mientras que otras formaciones de izquierda presionan para ampliar las medidas sociales. En ese escenario, el Gobierno intenta sostener su posición internacional mientras negocia apoyos internos en un contexto político cada vez más fragmentado.

El debate también dejó otras derivadas. Desde sectores de la izquierda se plantearon críticas a la OTAN y a la relación con Estados Unidos, e incluso se reclamó abrir un debate sobre la permanencia en la alianza. Sánchez fue tajante en este punto: descartó romper con Washington, aunque defendió el margen de soberanía nacional para definir el uso de bases militares en territorio español.




