

Un data center subterráneo en Plan-les-Ouates recupera toda la energía que consumen sus servidores de inteligencia artificial y la inyecta en la red de calefacción urbana de Ginebra. El proyecto representa una intersección inédita entre infraestructura digital, sostenibilidad energética y soberanía tecnológica europea que cuestiona el modelo dominante de centros de procesamiento de datos.
El centro de datos D4, inaugurado oficialmente el 28 de enero de 2025 en presencia de autoridades locales y socios estratégicos, recupera el 100% de la electricidad que consume y la transforma en calor que se inyecta directamente en la red de calefacción del cantón. Desde el 11 de noviembre de 2024, toda la energía consumida por esta infraestructura cloud se ha convertido en calor y se ha devuelto a la red de calefacción.
La instalación, que opera con energías renovables certificadas, está diseñada para incrementar progresivamente su capacidad hasta 2028. En ese momento alojará aproximadamente 10.000 servidores y aportará 1,7 megavatios térmicos al sistema regional de calefacción, lo que permitirá calentar 6000 hogares Minergie-A al año (aproximadamente el 2,5% de las viviendas del cantón de Ginebra, que cuenta con unos 240000 hogares) o que 20.000 personas se duchen durante 5 minutos cada día. El resultado: evitar la combustión de 3600 toneladas de CO₂ provenientes de gas natural por año.
Cómo funciona el sistema de recuperación de calor residual
El sistema implementado por Infomaniak va más allá de proyectos existentes que reciclan una fracción de la energía consumida. Toda la electricidad utilizada por servidores, inversores y ventilación se convierte en calor a temperaturas de 40 a 45°C. Este calor se transfiere a un intercambiador aire-agua que lo integra en un circuito de agua caliente.
Las bombas de calor elevan posteriormente la temperatura del agua para transferir el calor residual del centro de datos a la red de calefacción. El gas en las bombas de calor se expande capturando la energía del agua, que baja de 45°C a 28°C. Esta agua enfriada se alimenta al intercambiador para refrigerar los servidores, eliminando la necesidad de aire acondicionado tradicional.
La instalación de 1800 metros cuadrados exhibe un PUE (Power Usage Effectiveness) de 1.09, uno de los más eficientes de la industria. El centro alberga GPUs Nvidia L4, A100 y H100, y Thomas Jacobsen, portavoz de Infomaniak, señaló que para 2026 el consumo global de centros de datos representará el equivalente al consumo de Japón.

El proyecto costó 12 millones de francos suizos (unos 12,7 millones de euros; sin contar los servidores), de los cuales 6 millones (6,4 millones de euros) fueron adelantados por Infomaniak para adaptar los niveles de calor a las necesidades de la red de calefacción. Parte de estos fondos recibió apoyo de la Oficina Cantonal de Energía de Ginebra y del operador de red de calor SIG.
Sobre este centro de datos funciona EURIA (siglas de Ethical, Universal, Responsible, Independent and Autonomous AI), una plataforma de inteligencia artificial lanzada en diciembre de 2025 y orientada al público general. A diferencia de los grandes modelos comerciales del mercado, EURIA no recopila datos con fines de entrenamiento de modelos de IA e incorpora un modo efímero que no deja rastro.
“EURIA se diseñó para que la confidencialidad sea un hecho y no una promesa de marketing. Los datos nunca salen de nuestros centros de datos en Suiza y sirven únicamente para proporcionar el servicio solicitado por el usuario”, explicó a medios especializados Marc Oehler, CEO de Infomaniak.
La plataforma ofrece funcionalidades comparables a ChatGPT: transcripción de voz, análisis de imágenes, búsqueda web inteligente, traducción de textos e interpretación de documentos PDF, Word y Excel. Está disponible de forma gratuita a través de euria.infomaniak.com y mediante aplicaciones móviles para iOS y Android. Técnicamente, EURIA se basa en varios modelos de código abierto, según la solicitud del usuario. Los modelos están completamente alojados en los centros de datos de la compañía en Suiza, sin transferencia de información al exterior ni uso de servicios de terceros.
La recuperación de calor de centros de datos no es un concepto nuevo, pero su adopción global permanece limitada. Los centros de datos son consumidores influyentes de energía y emisores de carbono en el sector de edificios e incluso a nivel global (alrededor del 3% del consumo energético mundial), y también son productores significativos de calor residual, según un estudio publicado en Renewable and Sustainable Energy Reviews.
Una restricción importante radica en la temperatura inherentemente baja del calor recuperado. Para garantizar la seguridad y estabilidad de los equipos de TI, los servidores deben enfriarse a temperaturas que no excedan los 85°C, explica un análisis de Sustainable Cities and Society sobre sistemas de recuperación con bombas de calor.
El desafío principal no es tecnológico sino de coordinación: tanto los operadores de centros de datos como los representantes de autoridades locales necesitan comprometerse a largo plazo en un proceso de coconstrucción de proyectos basado en diálogo, comprensión mutua y transparencia. Construir una red de distribución de calor o un data center requiere varios años de planificación e implementación, señala un informe técnico de Ademe, la agencia francesa de transición ecológica.

España prepara regulación para recuperar calor de data centers
En España, ningún centro de datos recupera actualmente su calor residual para calefacción urbana, pese a que el país se ha convertido en mercado preferente para gigantes tecnológicos. La capacidad de TI instalada en centros de datos españoles alcanzó alrededor de 355 MW en 2024, con Madrid concentrando cerca del 55% de toda la capacidad nacional, según datos de Grupo Trébol Energía.
El Gobierno español prepara un real decreto que obligará a los centros de datos con una potencia nominal superior a 1 MW a reutilizar su calor residual para servicios de climatización u otras aplicaciones térmicas, según información publicada en el portal de audiencia e información pública del Ministerio para la Transición Ecológica. El texto normativo se encuentra actualmente en fase de consulta pública.
“La expansión de nuevos datacenters se topa con un problema de sostenibilidad, porque son instalaciones que consumen mucha electricidad y mucha agua para su refrigeración”, explicó Joan Groizard, secretario de Estado de Energía, en declaraciones publicadas por El Periódico. El borrador establece que las instalaciones deberán demostrar que la reutilización de calor es técnica y económicamente viable antes de implementar sistemas de recuperación.
Soberanía digital europea: el dilema entre regulación e innovación
El proyecto surge en un contexto de intenso debate sobre la soberanía digital europea. “Hasta la fecha, ninguno de los modelos de mejor rendimiento es europeo. Esta observación debería hacernos reflexionar: Europa debe invertir para ponerse al día y construir sus propios modelos de IA soberanos, éticos y neutros en carbono", explicó Oehler en declaraciones a medios especializados.
La Unión Europea ha apostado fuertemente por la regulación como vía hacia la soberanía tecnológica. El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y la reciente Ley de IA europea buscan establecer estándares que obliguen al mundo a adoptar las reglas europeas. Sin embargo, la implementación fragmentada del RGPD y no la normativa en sí está frenando la innovación tecnológica en la UE, con interpretaciones contradictorias según el Estado miembro.
El caso paradigmático es el de Meta: mientras el Reino Unido permitió rápidamente que la compañía entrenara su modelo de IA generativa usando datos públicos de usuarios, la UE sigue sin alcanzar una posición clara, lo que llevó a Meta a paralizar el proyecto en territorio europeo.
Infomaniak, con 200% de compensación de emisiones de CO₂ y certificaciones ISO 14.001 e ISO 50.001, presenta EURIA como parte de una estrategia más amplia. La compañía también ofrece servicios de IA soberanos para desarrolladores y empresas: asistentes basados en grandes modelos de lenguaje, investigación semántica, generación de imágenes y reconocimiento de voz, todo a través de APIs compatibles con OpenAI pero alojadas íntegramente en Suiza bajo cumplimiento del RGPD.
EURIA cuenta con un modo efímero que garantiza confidencialidad absoluta: las conversaciones no se almacenan, no dejan rastro en los servidores y no pueden recuperarse por ningún medio, ni siquiera por Infomaniak. Esta funcionalidad resulta especialmente relevante para sectores sensibles como salud, educación, derecho, finanzas o administraciones públicas.
El proyecto ha sido documentado por estudiantes de EPFL, IMD y la Universidad de Lausana con vistas a hacerlo de código abierto y permitir su replicación a gran escala. Ya ha recibido el Premio Suizo de Ética y el Premio de Desarrollo Sostenible del Cantón de Ginebra en 2023.

Según adelantó la compañía, todos los futuros centros de datos de Infomaniak incorporarán sistemas de recuperación de calor. EURIA continuará desarrollándose en los próximos meses mediante nuevas funcionalidades, entre ellas: creación de agentes inteligentes capaces de actuar según instrucciones persistentes, generación de imágenes, adición de memoria global a la organización e integración más profunda con kSuite, la suite colaborativa de Infomaniak que incluye drive, correo electrónico, mensajería instantánea y videoconferencia.
La experiencia de países como Finlandia, Suecia, Dinamarca, Países Bajos o Alemania demuestra que la conexión entre centros de datos y redes de calefacción urbana es ya una realidad consolidada, con miles de viviendas y edificios públicos abastecidos. El caso suizo plantea la pregunta de si este modelo técnicamente viable puede escalar a otros territorios europeos donde la infraestructura de calefacción urbana aún no está desarrollada.



