

Cuando una persona fallece, su patrimonio no se distribuye automáticamente: los herederos deben aceptar y gestionar la herencia siguiendo leyes y procedimientos específicos. Esta complejidad crece cuando quienes tienen derecho a la herencia residen fuera de España, porque se entrelazan normas fiscales y sucesorias internacionales, obligaciones formales y plazos legales que pueden resultar confusos para quienes están en otro país.
La legislación española y europea contempla cómo se tratan estas situaciones, pero no elimina la necesidad de cumplir con trámites específicos para que un ciudadano extranjero o un español que vive fuera pueda reclamar su parte de la herencia correctamente.

Qué ley se aplica cuando los herederos viven fuera de España
En la mayoría de los casos de herencias transfronterizas en la Unión Europea, se aplica el Reglamento (UE) 650/2012, que establece que la ley sucesoria aplicable es la del país donde el fallecido tenía su residencia habitual al momento de morir. Esto significa que si alguien que poseía bienes en España falleció viviendo en Francia, podría aplicarse la ley francesa para determinar quiénes son los herederos y cómo se distribuye el patrimonio.
No obstante, existe la posibilidad de que el testador indique en su testamento que se rige por la ley de su país de origen, lo cual modifica este criterio general, siempre que lo haya expresado con claridad y el testamento sea válido bajo el Reglamento europeo o las normas internacionales pertinentes.
Este reglamento facilita el proceso dentro de la UE, porque permite a herederos tramitar procedimientos en notarías o tribunales del país donde vivió el causante y, en muchos casos, utilizar documentos como el Certificado Sucesorio Europeo, que acredita la condición de heredero en toda la Unión sin necesidad de procedimientos sucesorios múltiples.
Sin embargo, cuando el causante vivía fuera de la UE o el proceso comprende bienes en países con sistemas legales muy distintos, puede resultar necesario obedecer la ley del lugar donde está cada bien o, al menos, contar con asistencia legal especializada para coordinar los requisitos de cada jurisdicción.
Qué trámites deben realizar los herederos que viven fuera de España
Si usted vive fuera de España y es heredero de bienes ubicados allí —como propiedades, cuentas bancarias o inversiones— existen pasos esenciales que no puede omitir. El primero es obtener un número de identificación de extranjero (NIE), indispensable para casi todos los trámites fiscales y registrales en España.
Luego, debe averiguar si existe un testamento registrado en España, lo cual se hace solicitando el Certificado de Últimas Voluntades. Si no hay testamento, será necesario obtener una declaración de herederos abintestato para acreditar ante notario quiénes son los beneficiarios legales.
A partir de ahí, el heredero extranjero tiene la responsabilidad de aceptar la herencia y liquidar el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD). Aunque el fallecido y el heredero residan fuera de España, los bienes situados en territorio español están sujetos a este impuesto y deben declararse y liquidarse ante la Agencia Tributaria.
La fiscalidad no termina ahí: si el heredero vive en otro país que grava las herencias, podría existir una responsabilidad fiscal adicional en el país de residencia. Para evitar la doble imposición internacional, España tiene acuerdos y deducciones que permiten minimizar cargas impositivas, pero el trámite exige presentar documentación que acredite el pago de impuestos en España ante las autoridades fiscales del país de residencia y viceversa.
Además, la aceptación de la herencia no es automática, requiere una escritura notarial donde el heredero acepta el legado y adjudica los bienes. En el caso de inmuebles, estos deben inscribirse en el Registro de la Propiedad a nombre de cada heredero.
Cómo pueden reclamar su herencia desde el extranjero
Una de las preocupaciones más comunes de quienes viven fuera de España es si deben viajar para reclamar su herencia. La respuesta es: no siempre. Muchos países, incluido España, permiten que los herederos otorguen un poder notarial a un abogado o gestor que actúe en su nombre. Este poder debe estar debidamente legalizado o apostillado, según el país de emisión, para que tenga validez ante las autoridades y notarías españolas.
A nivel práctico, esto significa que usted puede preparar desde su país de residencia toda la documentación necesaria (partida de defunción, certificado de últimas voluntades, documentos de identidad, poderes y traducciones oficiales donde corresponda) y enviarla a España para que un profesional la tramite.

Qué riesgos existen y cómo se pueden evitar en una sucesión internacional
Vivir fuera de España no exime a un heredero de obligaciones legales ni de plazos. Por eso, cuando una persona con bienes en varios países sabe que puede tener herederos en el extranjero, planificar con antelación es clave. Un testamento internacional bien redactado puede evitar que se apliquen leyes que el causante no deseaba, y puede facilitar que los herederos reclamen su parte sin conflictos entre sistemas jurídicos distintos.
También es crucial entender que la falta de planificación puede provocar retrasos, costes adicionales o incluso obstáculos fiscales innecesarios, especialmente cuando cada país involucrado tiene reglas distintas sobre sujeción tributaria y reparto legal de la herencia.




