

La percepción de los consumidores de la zona euro volvió a deteriorarse. Una nueva encuesta del Banco Central Europeo revela que los ciudadanos anticipan una suba más marcada de la inflación en el corto y mediano plazo, acompañada por una caída de la actividad económica y un incremento del desempleo.
El relevamiento, publicado este martes, muestra un cambio significativo respecto de los meses anteriores. Las expectativas inflacionarias para los próximos doce meses escalaron con fuerza y reflejan un clima de creciente incertidumbre en la región, en un contexto de desaceleración económica y tensiones persistentes.
Durante marzo, los consumidores estimaron que la inflación alcanzará el 4% en el próximo año, un salto considerable frente al 2,5% previsto en febrero.
A su vez, proyectaron una inflación del 3% para los próximos tres años y del 2,4% a cinco años, lo que confirma una tendencia al alza en todas las mediciones.
En paralelo, la inflación percibida también aumentó: los encuestados consideraron que los precios crecieron un 3,5% en marzo, por encima del 3% registrado en la medición previa. Este dato se alinea con la tasa interanual oficial, que se ubicó en el 2,6%, el nivel más alto desde julio de 2024.
¿Qué factores explican el aumento de las expectativas inflacionarias?
El incremento en las previsiones responde a múltiples factores. Entre ellos, se destacan los efectos rezagados de políticas monetarias restrictivas, el encarecimiento de ciertos bienes y servicios clave, y la persistencia de conflictos internacionales que impactan en los costos energéticos y logísticos.

Además, el propio Banco Central Europeo advirtió que la incertidumbre sobre la evolución de los precios creció durante marzo. Este fenómeno suele trasladarse rápidamente a las decisiones de consumo y ahorro, lo que puede reforzar la dinámica inflacionaria.
Otro elemento relevante es la percepción cotidiana de los ciudadanos. Aunque la inflación oficial se modera, muchos consumidores continúan experimentando aumentos en productos básicos, lo que alimenta expectativas más pesimistas y genera un efecto psicológico difícil de revertir en el corto plazo.
¿Qué impacto tendrá en la economía y el empleo?
Las previsiones no solo apuntan a una mayor inflación, sino también a un deterioro económico más amplio. Los consumidores estiman que la economía de la zona euro se contraerá un 2,1% en los próximos doce meses, más del doble de la caída prevista anteriormente.

Este escenario se complementa con un aumento esperado del desempleo, que alcanzaría el 11,3% en el mismo período. La combinación de menor actividad económica y mayor inflación plantea un riesgo de estanflación, uno de los contextos más complejos para la política económica.
En este marco, el desafío para el Banco Central Europeo será equilibrar el control de la inflación sin profundizar la desaceleración. Las próximas decisiones en materia de tasas de interés resultarán clave para definir el rumbo económico del bloque en los próximos meses.