

Un investigador de Países Bajos identificó una pieza de pergamino que permaneció durante décadas sin ser reconocida en la Universidad de Utrecht. El hallazgo contiene versos de uno de los episodios más importantes de la obra de Homero.
Un pequeño fragmento de “La Odisea”, la célebre obra del poeta griego Homero, permaneció durante décadas entre antiguos manuscritos de una biblioteca universitaria de Países Bajos sin que nadie reconociera su verdadero valor.
La pieza, de aproximadamente 1700 años de antigüedad, fue identificada por el investigador Mark de Kreij, especialista en literatura griega de la Universidad Radboud, durante un proyecto de investigación en la Universidad de Utrecht.
El descubrimiento, realizado en 2024 y anunciado oficialmente el 14 de septiembre de 2026, permitió recuperar versos del libro XII de la epopeya. Según informó la Universidad de Utrecht, solo se conocen alrededor de 30 fragmentos comparables en todo el mundo, una circunstancia que convierte a la pieza en un testimonio excepcional de la circulación de la literatura griega durante la Antigüedad.
La historia detrás fragmento olvidado de “La Odisea”
El fragmento formaba parte de una colección de manuscritos antiguos que había pertenecido al historiador alemán Carl Schmitd (1868-1938). Entre los documentos se encontraban textos cristianos procedentes de Egipto, escritos principalmente en copto, además de otros manuscritos en griego y lenguas del antiguo Egipto. Tras la muerte de Schmidt, la colección quedó en manos de su familia hasta que, en 1956, su sobrina la vendió a la Universidad de Utrecht, en Países Bajos.

El pequeño pergamino deteriorado, decolorado y con letras griegas diminutas había sido considerada un documento poco relevante, por lo que su verdadero contenido pasó inadvertido durante décadas. Aunque el manuscrito ya formaba parte de la colección, no se había reconocido que contenía versos de una de las obras más importantes de la literatura griega.
Fue durante una nueva investigación de los fondos de la biblioteca cuando el profesor Mark de Kreij, de la Universidad Radboud, reconoció algunas palabras características de los poemas de Homeroy decidió examinar el pergamino con mayor profundidad.
Su análisis permitió identificar varios versos del libro XII de “La Odisea” y determinar que la pieza no pertenecía al siglo VII, como se creía, sino a los siglos III o IV después de Cristo. Así, un manuscrito conservado durante décadas sin que se conociera su importancia resultó ser un fragmento literario de unos 1700 años de antigüedad.
La pieza mide apenas 6,6 por 7,7 centímetros y conserva escritura en ambas caras
En declaraciones recogidas por la televisión regional neerlandesa RTV Utrecht y reproducidas por la cadena pública NOS, el investigador comparó su profesión con la búsqueda de tesoros y destacó la posibilidad de encontrar documentos que nadie había identificado anteriormente.
¿Qué dice el fragmento encontrado y por qué es importante para la historia?
Los versos recuperados pertenecen a uno de los episodios decisivos del viaje de Odiseo, también conocido como Ulises, después de la guerra de Troya. En ese pasaje, el dios del Sol, Helios, descubre que los compañeros del protagonista sacrificaron y comieron parte de su ganado sagrado, pese a las advertencias que habían recibido.
Ante la desobediencia, Helios exige un castigo a Zeus, quien provoca la destrucción del barco y la muerte de los tripulantes. Odiseo se convierte así en el único superviviente, un acontecimiento que marca un punto de inflexión en su regreso a Ítaca.
La Universidad de Utrecht sostiene que el pergamino probablemente formó parte de una edición completa de “La Odise” en formato reducido, de un tamaño comparable al de un lector electrónico actual. El ejemplar habría pertenecido a una persona que vivía en el oasis de Fayum, en Egipto, alrededor del año 300 después de Cristo.
La importancia del descubrimiento no reside únicamente en su antigüedad. La pieza también aporta información sobre la forma en que los textos clásicos se copiaban, conservaban y leían varios siglos después de su composición original. El fragmento será parte de las investigaciones de De Kreij sobre los documentos grecorromanos de Egipto que conserva la universidad.




