

Con la llegada del frío, las infecciones respiratorias aumentan y las consultas médicas registran más casos de gripe, virus respiratorio sincitial (VRS) y otros patógenos estacionales, informó la agencia de noticias EFE.
En ese sentido, Andrea Fregosi, médico y jefe del servicio de Urgencias del Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar, explicó por qué nos enfermamos más en invierno y cuáles son las medidas que ayudan a reducir el riesgo de contagio.
Por qué nos enfermamos más en invierno
Fregosi asegura que “el riesgo crece cuando coinciden baja ventilación, espacios concurridos y personas con síntomas”.
Esto suele suceder con mayor frecuencia durante el otoño y el invierno, cuando las personas pasan más tiempo en interiores, comparten espacios con mayor frecuencia y ventilan menos las habitaciones.
De ese modo, se facilita la transmisión de los agentes infecciosos y los virus como la gripe, el VRS y los rinovirus encuentran condiciones favorables para propagarse.
El SARS-CoV-2, responsable de la covid-19, tiene un comportamiento diferente, ya que puede circular durante todo el año y no presenta un patrón estacional tan definido como el de la gripe.
En la mayoría de las personas sanas, las infecciones respiratorias evolucionan sin complicaciones. Sin embargo, la gripe, la covid-19 y el VRS pueden provocar neumonía, insuficiencia respiratoria o agravar enfermedades preexistentes.

Cuándo acudir a Urgencias por una infección respiratoria: los síntomas de alarma
Fregosi recomienda prestar atención a las dificultades respiratorias y a cualquier empeoramiento rápido del estado de salud. Entre las principales señales de alarma se encuentran:
- Dificultad para respirar: sensación de falta de aire o empeoramiento rápido de la respiración.
- Dolor torácico persistente: especialmente cuando se acompaña de otros síntomas preocupantes.
- Alteraciones del estado de conciencia: confusión, somnolencia marcada o desmayo.
- Fiebre alta persistente: o reaparición de la fiebre después de una mejoría inicial, sobre todo si el estado clínico empeora.
- Descompensación de enfermedades crónicas: como EPOC, asma, insuficiencia cardíaca o diabetes.
- Empeoramiento en personas vulnerables: cualquier evolución desfavorable en mayores, lactantes, embarazadas o pacientes inmunodeprimidos.

Cómo prevenir los contagios
El médico aconseja que, “cuando tenemos síntomas respiratorios, conviene reducir el contacto con otras personas, especialmente con las más vulnerables”. A estas medidas se suman las siguientes pautas:
- Cubrirse al toser o estornudar: utilizar el pliegue del codo o un pañuelo desechable.
- Lavarse las manos: con agua y jabón o con solución hidroalcohólica después de toser, estornudar o sonarse.
- Quedarse en casa si se está enfermo: siempre que sea posible, para reducir la transmisión y favorecer la recuperación.
- Mantener los espacios ventilados: especialmente cuando se comparte una habitación con otras personas.
- Seguir las recomendaciones de vacunación: de acuerdo con la edad, los factores de riesgo y las indicaciones sanitarias.





