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Llegar a los 100 años con buena lucidez mental es un logro que alcanzan muy pocas personas. Detrás de cada caso, suele haber factores que van desde la genética hasta el estilo de vida cotidiano.

En el caso de María Luisa López Grigera, catedrática emérita de Filología Hispánica de la Universidad de Michigan, esos factores se tradujeron en una serie de hábitos que compartió con ABC Sevilla.

Nacida en La Coruña y considerada una de las mayores especialistas mundiales en el Siglo de Oro español, López Grigera fue la primera mujer en pronunciar una conferencia inaugural en una universidad española, además de haber sido propuesta como la primera mujer académica en la historia de la Real Academia Española, ofrecimiento que ella misma decidió rechazar.

Su testimonio es especialmente valioso para comprender qué factores suelen acompañar a las personas que alcanzan edades tan avanzadas conservando una buena calidad de vida.

El secreto que aprendió de un médico hace cuarenta años

Consultada sobre su fórmula para llegar a los 100 años en buen estado mental, la filóloga recordó una recomendación que recibió hace varias décadas.

María Luisa López Grigera remarcó la importancia de mantener la mente activa a lo largo de los años.
María Luisa López Grigera remarcó la importancia de mantener la mente activa a lo largo de los años.Universidad Pablo de Olavide

“El secreto me lo dijo un médico norteamericano hace cuarenta años. Me dijo que para vivir muchos años es preciso mantener el cerebro bien organizado y eso es lo que he intentado hacer todo el tiempo con mi trabajo y con mi vida”, explicó.

Según detalló, esa organización mental se tradujo en una vida dedicada a la lectura y la escritura constante. “He leído y escrito mucho, aunque en esta casa ya tengo un número muy reducido de libros de los miles de ejemplares de mi biblioteca. Sé dónde está cada uno y acudo a ellos con frecuencia”, agregó.

Una alimentación natural y una copa de Albariño

Sobre sus hábitos alimenticios, López Grigera remarcó la importancia de evitar los productos ultraprocesados. “Siempre he procurado comer alimentos naturales y he huido de la comida procesada y condimentada. Como de todo pero en pocas cantidades, todo muy medido, sobre todo, proteínas animales y vegetales. Consumo muchas verduras y cosas frescas”, detalló.

La filóloga también hizo referencia a un hábito muy arraigado en su tierra natal. “Como buena gallega no falta mi copita de Albariño, que siempre ayuda, aunque ahora bebo agua. Creo que este vino me ha ayudado a llegar hasta aquí, aunque ahora lo reservo más para celebraciones, por ejemplo, cuando hace pocos días cumplí los 100. Estoy muy orgullosa de mi tierra gallega y de sus vinos”, afirmó entre risas.

Una alimentación natural y medida formó parte de sus hábitos durante toda su vida.
Una alimentación natural y medida formó parte de sus hábitos durante toda su vida. Freepik

Los genes, las relaciones sociales y los aprendizajes de una vida

Consultada sobre si esperaba llegar a esta edad, la filóloga fue tajante. “No, jamás. Y no me parece ningún mérito. El mérito, en todo caso, es de los genes que recibí y de la libertad de pensamiento que fomentaron mis padres en mí”, sostuvo, y agregó que ya no aspira a vivir otros cien años más debido a sus actuales problemas de movilidad.

Sobre el papel de los vínculos afectivos en su longevidad, remarcó la importancia del contacto frecuente con su familia. “Me encanta hablar y lo hago a diario con mi sobrina, que vive en Madrid y es catedrática de Derecho Procesal en la Universidad Complutense. Creo que las relaciones sociales son muy importantes para alcanzar esta edad”, señaló.

Por último, al ser consultada sobre el mayor aprendizaje de sus cien años de vida, fue clara: “Aprender a entender a los demás, comprenderlos. Eso es importantísimo, poder interpretar a las personas. Me parece un regalo del cielo”.