

La velocidad al caminar puede ofrecer algunas pistas sobre determinados rasgos de personalidad. Este tipo de estudios psicológicos despertó interés porque asocia un ritmo de marcha más rápido con características como la responsabilidad, la disciplina y la capacidad de organización.
Una investigación dirigida por el psicólogo Yannick Stephan y publicada en Social Psychological and Personality Science analizó a más de 15.000 adultos de entre 25 y 100 años. Los resultados mostraron que una mayor extraversión, responsabilidad y apertura se relacionaban, en promedio, con una velocidad de marcha más elevada.
Esto no significa que toda persona que camine rápido gestione mejor su tiempo ni que la velocidad al andar permita definir por sí sola su personalidad. Los investigadores hablan de asociaciones estadísticas, influenciadas también por la edad, la salud, la condición física y el contexto.
Qué revela caminar rápido sobre la personalidad
Uno de los rasgos que aparece con mayor frecuencia en las investigaciones es la responsabilidad, un componente del modelo de los “Cinco Grandes” de la personalidad. Este rasgo engloba características como organización, disciplina, constancia y orientación hacia objetivos.
En el estudio, quienes obtenían puntuaciones más altas en responsabilidad tendían a caminar más rápido que aquellos con niveles inferiores. También se observaron asociaciones con una mayor extraversión y apertura a nuevas experiencias.
Otros trabajos con adultos mayores encontraron igualmente que niveles más altos de responsabilidad se relacionaban con una mayor velocidad inicial de marcha y con un menor deterioro de esa velocidad a lo largo del tiempo.
Por eso, algunos especialistas vinculan caminar rápido con una actitud más orientada a cumplir objetivos y aprovechar el tiempo. Sin embargo, la investigación no demuestra que una persona se vuelva más organizada por caminar deprisa ni que todos los caminantes rápidos compartan los mismos rasgos.
Por qué las personas organizadas pueden caminar más rápido
Una posible explicación es que las personas más responsables y disciplinadas tienden a mantener rutinas más estructuradas, ser físicamente más activas y actuar con mayor orientación hacia metas concretas. Eso puede reflejarse también en la manera de desplazarse.
El médico divulgador Sermed Mezher plantea que el ritmo al andar puede reflejar cómo el sistema nervioso procesa estímulos y mantiene el nivel de alerta en determinados entornos.
Desde el punto de vista científico, la relación entre personalidad y marcha parece ser más compleja. Investigaciones adicionales han encontrado asociaciones entre la velocidad al caminar y rasgos como extraversión, apertura y responsabilidad, aunque los resultados varían según la edad y las características de cada muestra.
La velocidad al caminar también depende de factores físicos como lesiones, enfermedades, edad, capacidad cardiorrespiratoria, cansancio. Incluso las características del entorno pueden modificar considerablemente el ritmo.

Caminar rápido no permite definir por completo cómo es una persona
Aunque la marcha puede ofrecer información interesante, los especialistas advierten que no funciona como un test de personalidad. Una persona puede caminar rápido simplemente porque llega tarde, tiene una buena condición física o está acostumbrada a desplazarse a ese ritmo.
Del mismo modo, caminar despacio no significa necesariamente ser menos organizado, ambicioso o productivo. La propia evidencia científica estudia tendencias promedio dentro de grupos grandes, no reglas que permitan clasificar a cada individuo.
Lo que sí muestran los estudios es que existe una relación consistente entre determinadas dimensiones de personalidad y el rendimiento físico, incluida la velocidad de marcha. Esa asociación resulta especialmente relevante en investigaciones sobre envejecimiento y salud funcional.


