

La reciente reforma de la Ley de Alquileres tiene como finalidad actualizar los registros poblacionales y asegurar un reparto más equitativo de los recursos públicos.
El Gobierno español ha tomado la decisión de endurecer los controles sobre el empadronamiento, imponiendo multas a los inquilinos que no estén registrados como residentes en el municipio donde efectivamente residen.
Según el Boletín Oficial del Estado (BOE), las sanciones pueden ascender hasta 150 euros en las grandes ciudades. Esta situación ha generado críticas entre arrendatarios y asociaciones de vivienda, quienes consideran que la disposición es “desproporcionada y de difícil cumplimiento” para aquellos que residen de manera temporal.

Pagos municipales: qué dice la ley y cuánto se pagará
Las autoridades subrayan que la medida no tiene como finalidad la recaudación, sino promover la transparencia y la regularización administrativa.
El objetivo, según el Ministerio de Vivienda, es garantizar la veracidad del padrón y prevenir irregularidades, como el uso de domicilios ficticios. El empadronamiento permite conocer la población real de cada municipio, información esencial para la planificación urbana, la distribución de fondos y los servicios sociales.
En localidades de tamaño mediano, la sanción podrá oscilar entre 60 y 90 euros, mientras que en las ciudades con más de medio millón de habitantes, el importe de la multa podrá alcanzar los 150 euros. El importe de la multa dependerá del tamaño del municipio.
En pueblos pequeños, con menos de 20.000 vecinos, la sanción será mínima, apenas 3 euros. La norma se fundamenta en el artículo 59 del Real Decreto 1690/1986, que establece sanciones tanto por no estar empadronado como por proporcionar datos falsos o desactualizados.
Consecuencias de no estar empadronado correctamente
No estar empadronado en el municipio de residencia conlleva consecuencias que trascienden una mera sanción económica. El registro municipal es un requisito fundamental para acceder a servicios públicos esenciales, tales como la atención sanitaria, la escolarización de menores y la solicitud de ayudas sociales.
La falta de empadronamiento impide la realización de trámites administrativos básicos, entre los cuales se encuentran la renovación del DNI, la inscripción en programas municipales o la obtención de ciertos beneficios fiscales. En determinadas circunstancias, los ayuntamientos tienen la facultad de llevar a cabo inspecciones para verificar la veracidad de los datos proporcionados.
Empadronarse es un trámite gratuito y sencillo que puede realizarse en el ayuntamiento o de manera telemática, presentando el contrato de alquiler o una autorización del propietario junto con el documento de identidad.
Además de evitar sanciones, garantiza el acceso a derechos ciudadanos y contribuye a mejorar la gestión pública en cada localidad.


