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La búsqueda para reparar el cerebro humano y frenar enfermedades como el Alzheimer acaba de sumar una pista inesperada. Un grupo internacional de investigadores detectó que ciertas aves adultas cuentan con la capacidad de crear nuevas neuronas e incorporarlas en zonas activas del cerebro.

El hallazgo se centró en el pinzón cebra, un ave originaria de Australia conocida por aprender nuevas melodías a lo largo de su vida.

Esa habilidad ya era estudiada por la ciencia, pero ahora permitió observar cómo se regenera su tejido cerebral y por qué ese proceso interesa tanto a quienes investigan el deterioro cognitivo y buscan inspirar futuras terapias médicas.

El pinzón cebra se convirtió en pieza clave para estudiar cómo algunas aves generan nuevas neuronas durante la adultez.
El pinzón cebra se convirtió en pieza clave para estudiar cómo algunas aves generan nuevas neuronas durante la adultez.Luis Miguel Bugallo Sánchez

El animal que podría ayudar a reparar el cerebro humano

El trabajo fue liderado por Benjamin Scott, profesor de ciencias psicológicas y cerebrales de la Universidad de Boston. También participaron especialistas del Reino Unido y Alemania. Con microscopios de alta precisión siguieron el movimiento de nuevas neuronas dentro del cerebro del ave.

Lo que encontraron rompió las previsiones iniciales. Las nuevas células no avanzaban con cautela alrededor de otras estructuras, sino que atravesaban el tejido ya formado, desplazaban células maduras y reforzaban conexiones existentes. Los investigadores describieron este proceso como una especie de efecto túnel.

“Este comportamiento potencialmente perjudicial podría ayudar a explicar por qué los humanos y otros mamíferos tienen una capacidad limitada para regenerar tejido cerebral en la edad adulta”, indicó Benjamin Scott. También muestra que algunos animales conservan funciones de reparación cerebral que en humanos parecen mucho más limitadas.

Por qué este hallazgo puede cambiar la lucha contra el Alzheimer

En las personas, la creación de nuevas neuronas después del nacimiento es reducida en comparación con otras especies. Esa diferencia interesa a los científicos porque podría estar vinculada al envejecimiento cerebral y a enfermedades como el Alzheimer.

Benjamin Scott explicó que esta capacidad limitada para regenerar tejido cerebral en mamíferos adultos podría hacer a los humanos más vulnerables a trastornos neurodegenerativos. El estudio no afirma que exista una cura inmediata, pero sí aporta una nueva vía de trabajo.

Los autores manejan una primera hipótesis: el cerebro humano habría evolucionado para proteger recuerdos ya consolidados. Si nuevas células atravesaran redes maduras, podrían alterar conexiones importantes relacionadas con la memoria.

Esa posible protección tendría un coste. Preservar recuerdos durante décadas podría haber reducido la capacidad natural de reparar el cerebro frente a lesiones o deterioro progresivo.

Qué podría venir ahora tras este descubrimiento científico

La segunda hipótesis resulta especialmente prometedora. Las nuevas neuronas de estas aves parecen desplazarse sin depender de ciertas células de apoyo que en humanos se consideraban necesarias para regenerar tejido nervioso.

Si esa observación se confirma en próximos estudios, los expertos podrían avanzar en terapias con células madre orientadas a estimular la neurogénesis en personas adultas. El objetivo sería actuar frente a daños causados por traumatismos, envejecimiento o enfermedades degenerativas.

Equipos internacionales analizaron el cerebro de estas aves para entender mecanismos que podrían inspirar futuros tratamientos neurológicos.
Equipos internacionales analizaron el cerebro de estas aves para entender mecanismos que podrían inspirar futuros tratamientos neurológicos.Fuente: ShutterstockShutterstock

Por ahora se trata de investigación básica y no de un tratamiento disponible. Aun así, el estudio busca entender cómo algunas aves renuevan su cerebro puede acercar nuevas herramientas para combatir el Alzheimer y otros trastornos neurológicos.