

Dejar la rutina de la gran ciudad para reconectar con el mundo rural es el sueño de muchos, pero pocos se atreven a dar el paso. Marc, un creador de contenido de 24 años procedente de las afueras de Barcelona, ha decidido cambiar de aire de forma radical.
Junto a su pareja, Laia, ha adquirido una casa de piedra abandonada en la comarca de El Bierzo, en León, para rehabilitarla desde cero.
“Hace mucho tiempo que perseguimos un cambio de vida vinculado a la naturaleza para vivir con más calma y experimentar una vida real y auténtica”, explica el joven en el vídeo con el que ha contado su proyecto.

Cómo es la casa de piedra que ha comprado en El Bierzo
La vivienda, situada en las afueras de un pueblo casi despoblado a más de 800 kilómetros de su residencia habitual, representa la oportunidad de construir un espacio autosuficiente en una comarca que Marc define como “una de las regiones más salvajes de España”.
Aunque el inmueble requiere una reforma integral, con especial atención al tejado y a la cocina, mantiene intactos sus elementos fundamentales. “A nivel estructural, las cuatro paredes de piedra están en muy buen estado”, explica durante el recorrido. “Tienen unas vigas de castaño enormes, de cien o doscientos años, que están muy bien conservadas”.
Uno de los aspectos que más valora es su base tradicional. “Las construían en la peña natural de roca tal cual, y es lo que utilizaban como cimentación”, relata.
Ese método aporta un gran aislamiento: “El hecho de que estuviera construido en peña natural de roca, combinado con estos muros tan gruesos de piedra, hace que sea un refugio climático increíble”.
Qué reforma afronta y con qué dificultades
El proceso no estará exento de dificultades económicas y logísticas. Tras dejar hace tres años un trabajo estable en un almacén para hacerse autónomo y emprender en el ámbito audiovisual, donde copresenta un canal junto a un amigo, Marc reconoce que se lanza a la reforma “prácticamente pelado” y haciendo “malabares con la economía”.
Además, durante los primeros meses asumirá los trabajos en soledad, ya que su pareja se encuentra en Suecia hasta la primavera. Aun así, afronta el reto con entusiasmo: “Nos hemos embarcado en este proyecto sin tener ni idea de construcción, pero con muchas ganas de aprender y convertir esta casa en nuestro pequeño refugio”.
Un proyecto para avanzar hacia la autosuficiencia
El plan no se limita a las cuatro paredes de la vivienda. En la parcela trasera, dominada por la vegetación salvaje, la pareja planea diseñar un huerto y un jardín con hortalizas y árboles frutales para avanzar hacia la autosuficiencia.
A ello se suma la restauración de una amplia bodega tradicional en la planta baja, que servirá de almacén y para la conservación de alimentos.
Pese a la magnitud de las obras, el creador de contenido afronta la nueva etapa con total entrega. “En mi vida había estado más ilusionado que ahora. Vamos a darle muchísima caña al proyecto”, concluye, convencido de que el esfuerzo le acercará al refugio rural que persigue.




