

La evidencia histórica disponible sostiene que Adolf Hitler se suicidó en el Führerbunker de Berlín el 30 de abril de 1945, según una convergencia de testimonios presenciales, estudios forenses y análisis de restos dentales conservados en archivos soviéticos. La reciente desclasificación de documentos rusos, difundida en 2025, reavivó el debate sobre los detalles de sus últimos momentos, pero no alteró el consenso académico sobre su muerte.
Algunos documentos soviéticos desclasificados incluyen declaraciones atribuidas a Hans Rattenhuber, jefe de la seguridad personal de Hitler, recogidas durante interrogatorios del Ejército Rojo. En esos registros se menciona que Heinz Linge, ayuda de cámara del dictador, habría participado en su muerte tras recibir una orden directa. Estos testimonios, sin embargo, forman parte de archivos soviéticos y no han desplazado la versión aceptada por la historiografía occidental.
Archivos soviéticos desclasificados y el debate sobre la muerte de Hitler
Los documentos difundidos por el Servicio Federal de Seguridad de Rusia incluyen testimonios de altos funcionarios del entorno de Hitler, entre ellos Hans Rattenhuber, responsable de su seguridad personal en los últimos meses del Tercer Reich. Estos archivos fueron abiertos al público en 2025, en el marco del 80° aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial.

Según ese testimonio, Hitler habría ordenado a su ayuda de cámara, Heinz Linge, que le disparara tras ingerir veneno, por temor a que el cianuro no resultara letal. Este relato fue recogido por autoridades soviéticas tras la caída del régimen nazi, pero no reemplaza la explicación dominante de que Hitler se suicidó mediante una combinación de veneno y disparo.
El testimonio sugiere que Hitler desconfiaba de la eficacia del veneno debido a su estado de salud y a los tratamientos médicos que recibía. Aun así, historiadores coinciden en que estas versiones no contradicen la conclusión central: que el dictador puso fin a su vida en el búnker de Berlín el 30 de abril de 1945.
La desclasificación de estos archivos no invalida los informes forenses ni los estudios históricos elaborados durante décadas. Durante la Guerra Fría circularon versiones alternativas promovidas por la Unión Soviética, pero el consenso académico actual descarta que Hitler haya sido asesinado por terceros o que haya escapado de Berlín.
La publicación de documentos antes confidenciales en 2025 volvió a poner en discusión los detalles finales del régimen nazi, aunque sin modificar la interpretación histórica predominante sobre la muerte de Hitler en los últimos días de abril de 1945.
Segunda Guerra Mundial y propaganda soviética: el contexto de los archivos
La apertura de archivos soviéticos permite revisar el papel que jugó la propaganda de Moscú en la construcción de relatos alternativos sobre el final del Tercer Reich, especialmente durante los primeros años de la Guerra Fría.

Entre 1945 y 1950, numerosos informes soviéticos fueron utilizados con fines políticos y estratégicos. Con el acceso a documentación antes reservada, historiadores europeos y estadounidenses analizan hoy hasta qué punto esos testimonios reflejan hechos verificables o estuvieron condicionados por intereses geopolíticos de la época.


