A pocos días del primer aniversario de la muerte del Papa Francisco, la Universidad Católica Argentina lo recordó con un acto del que participaron figuras del mundo político, social y eclesial argentino.

La actividad, realizada en el auditorio que la casa de altos estudios posee en Puerto Madero, no estuvo exenta de la emoción, de la reflexión y de la vivencia artística, con la presencia del coro de la Universidad y también el integrado por los vecinos de la parroquia Cristo Obrero del barrio de Retiro, que lleva el nombre del sacerdote Carlos Mugica.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del rector Miguel Ángel Schiavone, quien afirmó que los valores del Papa buscan ser replicados en los docentes y en los alumnos, al tiempo que calificó a la institución universitaria como un “lugar de encuentro con el otro y con la sociedad, enseñanza efectiva e inclusiva, conociendo la realidad y sus dolores”.

Uno de los momentos centrales de la actividad fue la exposición del economista y extitular del Palacio de Hacienda, Martín Guzmán, quien integra la Pontificia Academia de Ciencias Sociales y que trabajó junto al pontífice en la construcción de un informe especial para la reforma de los instrumentos y organismos financieros mundiales.

“Él se involucró en la construcción del informe en el que se plasmó la reforma de la economía mundial, sobre cómo tenían que reformarse las instituciones de la Segunda Guerra Mundial”, dijo en referencia a las instituciones de Bretton Woods.

El exministro señaló que el multilateralismo imaginado en 1945 “tenía que dar lugar a un desarrollo”, pero, particularmente desde la década de 1970, ha generado “grandes desigualdades”.

“En el informe quedó claro que las deudas externas volvían a ser un problema en los países de bajo desarrollo o desarrollo medio”, dijo, y señaló que la pregunta que guió la reflexión fue “qué queremos desde el lado de las finanzas y qué hacemos con las crisis de los países en desarrollo”.

Explicó además que, en el esquema actual, cuando los países en desarrollo más necesitan de la llegada de capitales, estos se retiran y que eso “exacerba las desigualdades”.

Luego de recordar los problemas generados por la crisis de 2008, la pandemia y la guerra en Ucrania y su impacto en las tasas de interés que se le cobran a los países endeudados, señaló que la voz de Francisco fue un claro ejemplo de lucha contra la “narrativa global” que dice que “no es tan grande el problema”. “Hoy hay 3000 millones de personas que viven en países que gastan más en pagar la deuda que en educación”.

El exministro puso como ejemplo la renegociación de la deuda que tuvo que encarar en 2020 y la dificultad que supone dialogar en “el marco de la ley de la selva”. Por “eso se ha venido empujando un marco en la ONU”, algo que pueda permitir que se den en un marco de racionalidad.

“En 2020, cuando estaba negociando, estábamos en Roma y dio un mensaje muy claro en el Consejo Pontificio. Ahí estaban los ministros de economía de muchos países. Después de eso, la gente se empezó a portar mejor", añadió.

El ex ministro de Economía Martín Guzmán saluda al Papa Francisco delante de Kristalina Georgieva, directora del FMI.
El ex ministro de Economía Martín Guzmán saluda al Papa Francisco delante de Kristalina Georgieva, directora del FMI.

Guzmán cerró su alocución recordando que una vez, Francisco le dijo que no era “comunista”. “Para mí, siempre fue claro que quería una economía para la gente”, afirmó y adelantó que las discusiones propuestas por el papa argentino en torno a la economía global “van a marcar, al menos, la próxima década”.

También estuvo presente Jorge Triaca, exministro de Trabajo de la administración Cambiemos. El exfuncionario relató cómo lo conoció en el momento del fallecimiento de su padre. Más allá de la anécdota personal, dijo entender que Francisco “estaba esperando algo, una construcción de unidad mayor, algo por encima que nos una” como argentinos.

También le atribuyó “un rol mucho más importante del que se considera” para mantener la paz social en Argentina.

“La política tiene una deuda con Francisco. Ganaron las trivialidades, la dirigencia actuó de manera adolescente. Prefirió la foto que escuchar su mensaje", añadió.

El cierre estuvo a cargo del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, quien recordó que el Evangelio del último domingo hablaba de un “Jesús que es una puerta abierta a la fraternidad, a la justicia” y señaló que “Francisco abrió muchas puertas, nos permitió pensar y preguntarnos”.