

Con el 1° de mayo como telón de fondo histórico, la Confederación General del Trabajo marchó cargando con la coyuntura de la reforma laboral y se manifestó contra las políticas económicas y productivas del gobierno de Javier Milei.
El primero orador no falló a lo que se había adelantado. Octavio Arguello, uno de los secretarios generales, disparó: “Vayamos a profundizar los conflictos, basta de tener paciencia. Se acabó la paciencia, señor presidente”.
Su compañero Cristian Jerónimo, por su parte, reivindicó lo realizado por la central que, según dijo “siempre estuvo al frente de esta lucha”.
En ese sentido, se recordó que la CGT realizó su primera manifestación a los 15 días del inicio de la gestión libertaria, que se empujaron cuatro paros generales y hubo 15 movilizaciones. “No hay desarrollo posible sin trabajo, no hay libertad posible sin justicia social. Defendemos el trabajo, el salario y la producción nacional. Venimos a marcarle un límite a este gobierno”, agregó Jerónimo
También hubo un guiño al nuevo actor social que es el trabajador que crece por fuera del empleo formal: “A los que no tienen derechos, no tienen cobertura, ustedes son parte del movimiento obrero, ustedes también construyen el país”.
En manos de Jorge Sola estuvo el cierre del acto y ese dirigente “invito” al gobierno “a que recorra cada pueblo del interior” o a “que haga cinco cuadras y que vaya a Constitución” para constatar la profundidad de la crisis.
“Este es un gobierno encerrado en sus teorías, divorciado del diálogo. Es un gobierno que lleva la palabra destrucción como estandarte, nosotros somos constructores de la paz social”, agregó. Luego, para cerrar, llamó a los participantes a “dar un paso más” y ser capaces “de organizar, de entender a los que menos tienen”.
“Está en nuestro coraje y valentía, que los acompañemos a crear. A construir el futuro”, cerró antes de que sonara la marcha peronista.
El inicio estuvo marcado por el Himno Nacional y luego hubo una pequeña ceremonia religiosa para recordar al Papa Francisco a un año de su fallecimiento. Ese momento fue encabezado por el padre Lorenzo “Toto” de Vedia, reconocido por su contacto con Jorge Bergoglio y de amplia militancia en barrios populares de la Ciudad.
Con posterioridad llegaron las palabras de los integrantes del triunvirato que conduce la Central.

“Se irán distribuyendo los temas. Van a ser discursos duros por la situación social del país”, había anticipado a El Cronista un dirigente que trabaja cerca de los secretarios generales. Se tratará de la segunda movilización de la CGT en lo que va del año. La anterior había sido con motivo del tratamiento de la reforma laboral en el Congreso Nacional.
El triunvirato que componen Sola, Arguello y Jerónimo asumió en el segundo semestre del año pasado y los primeros meses de esa gestión estuvo marcada por las negociaciones respecto de la reforma.
En ese sentido, los dirigentes cegetistas se inclinaron por una táctica mixta que incluyó, en una primera instancia, el diálogo con los legisladores y gobernadores para evitar el tratamiento o anular antes de la aprobación, algunos de los puntos más polémicos del proyecto.
Se realizó un acto hacia fin de año y, durante el verano, se aceleraron las conversaciones, pero el resultado no fue el esperado: el gobierno de Milei festejó y la CGT apuntó a las responsabilidades políticas y anunció la judicialización de la Ley.

El acto del 1° de mayo se realiza luego de algunos reveses contundentes a la estrategia judicial que, en un inicio, había sido exitosa.
El Fuero Contencioso-Administrativo disputa con el laboral el expediente sobre la constitucionalidad que planteo la central y, para colmo, la cámara en lo laboral suspendió la cautelar que en primera instancia dejaba en suspenso la aplicación de la ley.




