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En un contexto de relativa calma cambiaria, pero de intensos debates sobre la salida del cepo y la reactivación del crédito, el economista e historiador Lucas Llach pasó por El Cronista Stream y dejó definiciones clave sobre el esquema monetario actual.
Para el exvicepresidente del Banco Central, si bien la conducción unificada entre Economía y la entidad monetaria fue positiva para el inicio de la gestión, el país se encamina hacia la necesidad de un esquema más previsible y alineado con los estándares globales.
Del control de la cantidad de dinero a la tasa de interés
Uno de los puntos centrales de la charla fue la metodología que hoy utiliza el Banco Central (BCRA) para conducir la política monetaria. Llach planteó sus dudas sobre la efectividad de centrarse en la “cantidad de dinero” y propuso virar hacia un esquema donde la tasa de interés sea la herramienta principal de señalización.
“Hoy no queda claro (el esquema), porque tampoco es que la cantidad de dinero está fija; si uno la mira, va creciendo”, explicó Llach. Según su visión, fijar la tasa de interés y moverla según la evolución de la inflación ofrece un “idioma más claro” para los mercados y los formadores de precios. “Si el Banco Central sube la tasa, está siendo más duro. Eso da una sensación de rumbo mucho más nítida”, afirmó.
El impacto en el crédito y la visión de Milei
Llach también marcó una diferencia técnica con la visión del presidente Javier Milei respecto a la naturaleza de la tasa de interés. Mientras que el mandatario sostiene que la tasa es un precio “endógeno” que no debe ser intervenido, Llach advirtió sobre las consecuencias de la volatilidad extrema.
“Creo que la volatilidad de las tasas le hace un poco de daño al crédito”, señaló. El economista explicó que los bancos enfrentan un riesgo innecesario cuando los costos de fondeo (a corto plazo) fluctúan bruscamente frente a préstamos otorgados a plazos más largos. “Para que el crédito crezca, sería mejor ir a un esquema de tasas de interés menos volátiles”, sentenció, vinculando la estabilidad financiera con la capacidad de los bancos para prestar a empresas y particulares.
Al ser consultado sobre el rol actual del BCRA, Llach reconoció que la gestión de Santiago Bausili ha estado muy integrada a la de Luis Caputo, algo que consideró adecuado para el momento de crisis inicial. Sin embargo, sugirió que es momento de una mayor diferenciación institucional.
“A la Argentina le vendría bien un cambio en mayor claridad: ¿qué hace el Banco Central y qué hace Finanzas? Estamos en una situación de pasar a una nueva etapa”, analizó. En ese sentido, recordó que desde que comenzó la gestión de Milei ya hubo cuatro “sistemas” o fases cambiarias (incluyendo variaciones en el crawl y las bandas). Para Llach, el próximo paso natural debería ser un Banco Central “más parecido al de otros países del mundo”.

Sobre la flotación del tipo de cambio y las posibles intervenciones, Llach se mostró pragmático. Si bien no defiende compromisos rígidos de techos cambiarios a largo plazo, tampoco cree en una prescindencia absoluta del Estado en el mercado de divisas.
“En cualquier país del mundo, ante una circunstancia complicada, el BCRA puede intervenir o subir la tasa para tranquilizar el tipo de cambio. Eso es normal y está bien”, explicó. Lo que cuestiona Llach no es la intervención per se, sino el compromiso con metas fijas (como un techo del dólar a meses vista) que carecen de flexibilidad ante cambios en la coyuntura económica.
Llach analizó a Milei con una inédita comparación: “Es la coalición de Larreta, pero...”
En otro tramo de la entrevista, Llach sorprendió al trazar un paralelismo entre la construcción política del libertario y la histórica premisa de Horacio Rodríguez Larreta. Según el economista, aunque las formas de Milei son disruptivas y frontales, su estrategia legislativa reciente parece buscar el “consenso del 70%” que pregonaba el exjefe de Gobierno porteño.
“Esta es la coalición de Horacio: todos menos el kirchnerismo y la izquierda”, bromeó Llach, destacando que el Presidente ha pasado a una etapa más “frentista”, donde concentra sus ataques en sectores específicos para lograr gobernabilidad con el resto del arco político. Para Llach, esta evolución muestra a un Milei que, sin abandonar su esencia, empieza a priorizar la gestión de mayorías en el Congreso para avanzar con su ambicioso paquete de reformas.




