El ministro de Economía, Luis Caputo, reveló que sostener el superávit fiscal “vía ajuste” es muy difícil. El gasto público nacional bajó casi 10 puntos del pico que llegó en 2020, y se encuentra en su nivel más bajo de los últimos 20 años. Siendo que el superávit fiscal es el principal ancla del programa económico, y que la recaudación lleva 9 meses consecutivos de caída en términos reales, Caputo mencionó que el plan oficial será aumentar los ingresos vía mayor formalización y crecimiento económico.
En el streaming Economía de Quincho, Caputo habló de los límites que tiene la “motosierra” en el gasto para seguir sosteniendo el superávit: “Necesitamos seguir bajando impuestos para que la economía sea mas competitiva. Para eso tenemos que recaudar más. Porque seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil”.

Sobre el nivel de gasto público, Caputo mencionó: “Ya estamos en un nivel de gasto a nivel Tesoro de 15 puntos del PBI. Es el nivel de gasto de los años noventa, 10 puntos menos del pico de hace 8 años. Y si ajustamos eso por los 4 millones mas de jubilados que metió el kirchnerismo sin aportes, son 2 puntos más. Bien medido estamos en un gasto de 13 puntos”.
Efectivamente, el pico de gasto público nacional del 2000 para acá fue en 2020, con 24,6% del PBI. El segundo más alto fue 2016, con 23,9%, y después 2015, con 23,6%. Es decir, el presidente, Javier Milei, recortó casi 10 puntos el gasto público del pico alcanzado hace tan sólo 6 años. El 2023, último año del gobierno de Alberto Fernández, había cerrado en 20 puntos del PBI. Así se desprende de datos analizados por Marcelo Capello, economista jefe en IERAL, de la Fundación Mediterránea.

Tomando como base el 2023, último año del Frente de Todos, el gobierno nacional fue el que pasó más la “motosierra”. En Nación, el gasto bajó de 20 a 15,1% del PBI, equivalente a una baja del 25%. En las provincias, el gasto cayó de 14,9% a 12,9% del PBI, equivalente a una baja de 12%. Los municipios tuvieron el menor recorte: el gasto bajó del 3,4 al 3% del PBI, equivalente a una baja del 11,8%.
Límites del ajuste
¿Por qué la “motosierra” llegó a un límite, según Caputo? Así lo explicó Capello, experto en finanzas públicas: “Es difícil que siga bajando el peso del gasto en Nación, dado que si bien puede haber ahorros adicionales en erogaciones como subsidios en energía y transporte, o en planta de personal, existen otras erogaciones que deberían recuperarse, al menos parcialmente, como la obra pública o los sueldos en las universidades”.
Hacia adelante, Capello aseguró que queda margen de ajuste por fuera de la Nación: “Se supone que sí podría existir algún ajuste adicional en provincias, dado que en 2025 aumentó su gasto por arriba de la inflación, y tienen margen para reforma del Estado”.
¿Cómo hará entonces el Gobierno para sostener su principal bandera económica? Caputo mencionó el plan: “El aumento de la recaudación tiene que venir, por un lado, por aumento de formalización y por crecimiento económico. Inocencia fiscal y la ley de modernización laboral apuntan a la formalización. Y el desarrollo de un mercado de capitales debería contribuir a que tengamos un mayor crecimiento”.
Desafíos para el superávit
El plan presenta varios desafíos. A inocencia fiscal adhirieron 80 mil contribuyentes. Pero hay una gran masa de personas dentro del mundo de los más de 2 millones de monotributistas que podrían sumarse, aunque ningún tributarista lo recomienda. César Litvin, CEO en LL&A, había dicho en Pulso Financiero: “Los que están en el monotributo yo le aconsejaría de que piensen antes de irse al régimen simplificado de Ganancias porque esto puede tener consecuencias en el bolsillo”. Este jueves en el Ministerio de Economía habrá una reunión con contadores.
Con respecto a la formalización que podría venir por la reforma laboral, el empresario Martín Rapallini, presidente de la UIA, se mostró escéptico en Pulso Financiero: “Las leyes laborales por sí solas no generan empleo. Lo importante es que se genera un marco normativo para dar seguridad jurídica para que las empresas den empleo cuando se mejore la actividad económica”.
Sobre el crecimiento de la actividad económica, tanto Caputo como Milei aseguran que el crecimiento vendrá por parte del crédito. En el Gobierno aseguran que el sector financiero está “reticente” a prestar. Los bancos aseguran por lo bajo que luego del incremento de la morosidad en las familias y con baja actividad, lo que está reticente es la demanda de crédito. Aunque los depósitos en dólares sean récord y podrían traccionar crédito a precios competitivos, algo que varios dentro del Gobierno promueven y también los bancos argentinos, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili prácticamente descartó la iniciativa: “Es un proceso que es sensible para la sociedad, hay una asociación a la crisis del 2001 y una convicción de esas restricciones preservaron nuestro sistema financiero, es sano que haya más debate, por ahora no lo veo”.
Otro desafío lo planteó Milei. El Banco Central lleva comprados más de u$s 8000 millones en lo que va del año. Pero esa emisión de pesos no encuentra del otro lado demanda de dinero, por lo que el Tesoro procede a esterilizar en las licitaciones. Milei explicó que tienen dos opciones: emitir pesos y generar inflación, o pagarlo con tasa de interés, por lo cual se necesita “una política fiscal mucho más austera”, afirmó en el evento del banco VALO. “Lo paga el Estado achicándose”, agregó.
Este jueves se conocerá un dato clave: el estimador mensual de actividad económica (EMAE) de marzo, para saber si la actividad tocó piso, luego de las distorsiones que se generaron en el período electoral y se empieza a remontar. Quedan también varias privatizaciones en carpeta para aportar un stock de pesos.
Más allá de los desafíos que encuentra el superávit fiscal, no existe fuente dentro del mercado financiero que piense que el Gobierno vaya a incumplir con su principal ancla.






