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Mientras el mercado laboral argentino muestra señales de deterioro, hay una tendencia que se consolida y redefine su estructura que es el avance del cuentapropismo. Los datos del cuarto trimestre de 2025 revelan números preocupantes sobre el crecimiento del cuentapropismo y el retroceso del trabajo asalariado. Cuáles son los distritos que peor están y aquellos que menos caen.
Según el último informe de Politikón Chaco, sobre un total de 13,5 millones de ocupados en los aglomerados urbanos, el 71,5% son asalariados y el 24,7% trabajan por cuenta propia.

El ranking de ciudades
El cambio no es solo territorial, sino también estructural. Desde 2016, la cantidad de cuentapropistas creció 43,3%, pasando de 2,33 millones a 3,34 millones, mientras que los asalariados aumentaron apenas 11,8%.
En el último año, además, la tendencia se profundizó: se perdieron 174.719 empleos asalariados y se sumaron 105.016 trabajadores independientes. El resultado fue una caída neta del empleo total del 0,7% en 2025.
A nivel local, hay distritos donde el salto del cuentapropismo fue particularmente marcado en la última década.

Sin embargo, detrás de ese promedio se esconde un cambio más profundo: el empleo independiente gana terreno mientras el asalariado pierde peso relativo.
En ese contexto, el ranking de ciudades con mayor proporción de cuentapropistas está claramente liderado por economías del interior.
Formosa encabeza la lista con el 34,0% de sus ocupados bajo esta modalidad, seguida por dos ciudades metalúrgicas que son San Nicolás–Villa Constitución con el 30,9% y Mar del Plata con el 30,7%.
Se trata de distritos donde la debilidad del empleo formal y la dinámica económica local empujan a una mayor proporción de trabajadores a generar sus propios ingresos.

Más atrás, pero todavía por encima del promedio nacional, aparecen otros aglomerados como Gran Paraná, Gran Santa Fe o Gran Salta, lo que confirma que el fenómeno está extendido en gran parte del país.
En el extremo opuesto, las ciudades con menor peso del cuentapropismo son Ushuaia y Río Grande, donde apenas alcanza el 13,4%, seguida por Río Gallegos con el 14,2% y Viedma y Patagones con el 18,2%. En estos casos, el empleo asalariado, muchas veces vinculado al sector público o a actividades formales, sigue siendo predominante.

Cuando se invierte la mirada y se observa el empleo asalariado, el ranking cambia completamente. Ushuaia–Río Grande lidera con el 83,3% de sus trabajadores en relación de dependencia, seguida por Río Gallegos con el 82,6% y La Rioja con el 80,5%.
La conclusión es clara: el mercado laboral argentino no solo se achica, sino que cambia de forma.
El cuentapropismo deja de ser un fenómeno marginal para convertirse en el principal motor de absorción laboral. Pero ese crecimiento tiene un costo: menor estabilidad, más informalidad y una estructura ocupacional cada vez más fragmentada.



