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Tras los cuestionamientos por la actividad económica en la gira oficial a Nueva York y luego del informe de JP Morgan que redujo su previsión de crecimiento para el año, en el equipo económico apelan a distintas explicaciones para apaciguar la incertidumbre que crece en medio de un sacudón financiero internacional, y apelan tanto a casos testigo de países que tardaron en lograr una expansión sostenida como al shock externo que consideran se está subestimando.

Mientras el presidente Javier Milei negó en una entrevista televisiva que la economía esté ingresando en una recesión y lo atribuyó a la transformación productiva que hace que los indicadores “den cualquier cosa”, algunos representantes del equipo económico se animan a una explicación de más largo plazo sobre el proceso en curso, que está lejos de ser “la mejor película de la historia” de la que habla el primer mandatario.

Ante la difusión de informes de distintos economistas que advierten que por ahora ni el crédito, ni la inversión, ni el consumo están siendo motores de una expansión sostenida, y que por ahora lo único que tracciona son las exportaciones, entre quienes trabajan con el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguran que “a la larga, los modelos con ese driver siempre funcionan”.

Los casos testigos

“Si comparás con lo que pasó en otros países, un modelo de crecimiento basado en exportaciones siempre terminó en un aumento en el nivel de PBI per cápita y desarrollo de un mercado doméstico”, explican, y citan especialmente el caso de Chile, liderado por las ventas de cobre al mundo, y de Australia, también potenciando la minería. En otra escala, añaden, se puede pensar en casos como los de Taiwán, Vietnam y Corea del Sur, además de Perú en Latinoamérica, indican en el Palacio de Hacienda.

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“Las transiciones fueron más o menos rápidas, pero en ningún caso terminó con un fracaso de modelo de país”, se defienden ante las dudas de que ello pueda ocurrir relativamente rápido en el caso de la Argentina.

-Pero, ¿no hubo en esos casos una participación del Estado como planificador o guía de ese impacto en el “derrame” de las actividades líderes?, consultó El Cronista.

“Derrame en ‘industria’ es diferente a ‘derrame’, porque es más esperable que se derrame a industrias ligadas a tu ventaja competitiva, como puede ser la industria del fertilizante en lo ligado al gas, o eventualmente a la industria del vidrio; pero es difícil que la exportación de gas se derrame en industria de metalmecánica”, abundan en la explicación.

Y matizan sobre la importancia de la coordinación pública: “Depende de las experiencias en el punto de partida, porque si ves Chile salió de una crisis terminal con un modelo abierto totalmente y tarifas planas de importación”, aunque se quedaron con la participación pública en Codelco, la empresa estatal del rubro.

Por otro lado, en el equipo económico consideran que no se ha tomado “real dimensión” en el debate público doméstico de los “shocks externos” que le está tocando atravesar a la Argentina en lo que va del año. De hecho, en el equipo económico hacen comparaciones con la historia reciente y se remontan a la administración de Alberto Fernández. “A él le tocaron tres shocks tremendos, como el Covid, la guerra en Ucrania y la sequía, y el único que incorporó la gente fue el Covid”, analizan.

Ahora está el conflicto de Medio Oriente, que se prolonga en el tiempo, más las recientes subas de tasas en los Estados Unidos. “Acá pareciera que nadie los ve”, se lamentan.

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Si bien admiten que tanto el petróleo arriba de los US$100 y la soja acercándose a US$500 “te ayudan en la balanza comercial”, observan también un efecto muy pernicioso en marcha. “Te meten un aumento de costos tremendo a la economía, que es inflacionario y recesivo”, argumentan. Además, explican que eso suma “aversión al riesgo” en el mundo, que impacta negativamente en países como la Argentina. “La gente no lo incorpora, está más enfocada en la dinámica doméstica”.

“Mala percepción, sin efecto”

Con el riesgo país cerca de los 650 puntos básicos en este contexto y con una muy mala jornada para los activos argentinos, en el equipo económico también buscaron restarle importancia a la ola de ventas, con una comparación con lo que fue el 2018 de la gestión de Mauricio Macri, cuando -con muchos de los principales funcionarios de Milei en altos cargos de la conducción económica- se desató una corrida que se llevó puesto el plan.

“Este momento no es muy común en la historia, porque no hay déficit fiscal”, dicen los técnicos de Economía y el Banco Central. “En 2018 se cerró el mercado de bonos y se acabó el gobierno de Macri”, rememoran.

“Tuvo un sudden stop que lo mató, porque necesitaba financiar el déficit”, pero ahora -marcan- es muy distinto. “Este gobierno ni siquiera se está refinanciando en el mercado internacional de bonos, con lo cual, si los precios caen es malo para la percepción pero tiene mucho menos impacto real”, remarcan, aunque reconocen que “sí afecta la toma de decisiones”. Pero advierten que por cuestiones estructurales y de balanza comercial, hoy esas tensiones se trasladarían menos al tipo de cambio, siempre según voceros oficiales.

¿Y por qué se produce esta salida de activos argentinos?, consultó este diario. “Por dos razones”, explicaron. Una, técnica: según creen en el Gobierno, como la base de inversores en bonos argentinos no crece desde 2019 y la exposición se triplicó por el factor precio desde 2020, es muy difícil encontrar compradores para una venta y el precio cae; y la otra razón es electoral: “El mercado se pone ansioso porque asocia ingreso disponible con resultado electoral” y “no quiere esa exposición a un potencial shock electoral”.