La ANSES, a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, salió al mercado y se hizo de importantes cuotas accionarias de grandes empresas argentinas, cambiando su estrategia y virando hacia la intervención en el mercado de capitales.
Según distintos informes privados, el movimiento no pasó inadvertido en el mercado. Un relevamiento de la consultora 1816 señaló que el FGS incrementó en los últimos meses sus tenencias accionarias por el equivalente a unos u$s 1.426 millones, con compras concentradas en compañías vinculadas al sistema financiero, energía e infraestructura.
Entre las empresas donde el fondo previsional elevó participación aparecen bancos como Galicia y Macro, además de firmas como YPF, BYMA, Loma Negra y Ternium.
En paralelo, distintos operadores comenzaron a detectar una presencia más activa de ANSES en asambleas y movimientos societarios.
Pero la cuestión política podría ser analizada de otra manera. Tanto en el mundo bursátil como en el empresario -y también en la arena partidaria- descartan el renacer de un “Estado empresario”.
Según diversos analistas, no hay nada comparable a situaciones pasadas, en la que los representantes del gobierno podían llegar a las asambleas para hacer planteos.
“Hay que descartarlo de plano. En ningún sentido creo que el gobierno quiera tensionar con las empresas que, lo que quieren, es recomprar sus propias acciones al FSG”, señaló un economista opositor a la gestión de Milei en diálogo con El Cronista.
El crecimiento de esas posiciones reabrió una discusión sobre cuál es hoy el rol del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, creado originalmente tras la estatización de las AFJP para funcionar como respaldo del sistema previsional.
Aunque históricamente el FGS mantuvo acciones de compañías privadas, en el mercado observan que el organismo volvió a ganar protagonismo en momentos de fuerte volatilidad financiera.
Algunas interpretaciones señalan que las compras forman parte de una estrategia financiera relativamente clásica: aprovechar el rally de activos argentinos y rebalancear cartera desde bonos hacia renta variable.
En ese marco, el FGS funciona como un gran inversor institucional con capacidad para moverse en un mercado local que todavía tiene poca profundidad y escaso volumen.
Un mesadinerista imbuido del tema señaló que “es un espanto que un fondo estatal tenga esos porcentajes de las principales empresas del país. Habla de la poca demanda de inversores privados y de cómo estuvieron atajando el mercado estos meses para que no se haga crema: el ‘plunge protection team’ criollo”.
La referencia apunta a la idea de un Estado utilizando al FGS como una herramienta para sostener precios financieros en momentos de tensión.
En el mercado sostienen que parte de las compras podrían haber funcionado como una forma de “ponerle piso” a acciones y bonos ante episodios de volatilidad o salida de posiciones en pesos.
“Si tenés dólares para ponerle un piso, aunque sea marginalmente, podés quitarle presión a una avalancha de ventas”, explicó un economista consultado por El Cronista.
Según esa mirada, el objetivo no sería construir un “Estado empresario”, sino utilizar la capacidad financiera del FGS para amortiguar movimientos bruscos del mercado.
En ese esquema, algunos analistas incluso creen que la estrategia podría ser temporal. La hipótesis es que ANSES compre activos en momentos sensibles, especialmente en la previa electoral, y luego reduzca posiciones más adelante, aprovechando que la composición de la cartera del FGS se publica con rezago.
“Este equipo económico no va a mantener esas tenencias de cara a la elección. Las pueden usar para intervenir o incluso para participar en colocaciones de deuda”, agregó la misma fuente, en referencia al posible rol del fondo en operaciones con bonos soberanos.





