Tras la salida del primer presidente de la nueva Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA), un General retirado por razones que todavía están en discusión, la gestión de Carlos Presti eligió a un militar en actividad para proseguir con los ajustes de un proyecto que no termina de florecer.

Cómo ya lo había contado El Cronista, la transformación de la vieja IOSFA y su transformación en OSFA, que separa la atención militar de las Fuerzas de Seguridad, está en veremos.

No sólo la vieja estructura no alcanzó todavía a pagar la deuda adquirida por el exministro Luis Presti, sino que perdió al funcionario que había puesto hace dos meses.

Acorde al comunicado que se divulgó, “el General de Brigada (R) Sergio Maldonado ha presentado su renuncia por motivos personales a la presidencia del Directorio”. En consecuencia, desde la cartera que comanda Carlos Presti impulsarán “la designación de un oficial superior en actividad para la conducción”.

Fuentes cercanas a la Armada contaron a El Cronista que el detonante habría sido el suicidio de un suboficial retirado de 77 años tras haber padecido dificultades de atención de su obra social. El militar habría tenido un intento previo de quitarse la vida.

Este hecho fue categóricamente negado por voces internas de la obra social.

En este contexto, llega a la presidencia del organismo un militar en actividad designado por Presti, consolidando así un esquema de poder de la oficialidad en servicio y que responde al ministro de Defensa.

El nuevo presidente es el General de Brigada Pablo Plaza, oficial superior en actividad del Ejército Argentino, quién se desempeñaba como Director General de Salud del Ejército. “Cuenta con una reconocida trayectoria en gestión y conducción de estructuras complejas”, aseguraron desde Defensa.

Asimismo, aseguraron que a lo largo de su carrera ocupó distintas responsabilidades vinculadas a la administración sanitaria, la planificación operativa y la coordinación de organismos estratégicos dentro de la Fuerza.

“Quien asume como titular trabajará junto al Directorio, integrado por representantes del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, que viene acompañando el proceso de creación y consolidación institucional de la OSFA”, afirmaron desde Defensa.

Si bien desde la estructura aseguraron que la obra social continúa “mejorando su funcionamiento y la prestación de servicios en todo el país”, la deuda de más de 200 millones aún no está saldada.

Esto último tiene como resultado una crisis en las prestaciones, su suspensión federal y la consiguiente acumulación de personas en el sistema porteño de atención pública.

La intención original de la nueva gestión de Defensa era que el Tesoro Nacional pagara la deuda que se disparó desde 44 millones a su actual cifra durante la gestión Petri.

Sin embargo, desde Economía bajaron el pulgar a esta posibilidad y Presti se quedó con la necesidad de regularizar los pagos con dinero de las propias Fuerzas Armadas. Si bien, las tres Fuerzas pusieron su parte del dinero propio para saldar la deuda, las Fuerzas de Seguridad no y la atención continúa paralizada.

Desde Seguridad no respondieron ante las preguntas de El Cronista de si pagarán la deuda que aún mantienen con la vieja estructura.

El ministro de Defensa, Carlos Presti, asumió con dos problemas importantes en su haber: salarios bajísimos y una obra social paralizada. Por el momento, no ha podido resolver ninguno de los dos.

La crisis salarial empujó a oficiales, suboficiales y soldados a mecanismos alternativos de trabajo, como las plataformas.

Distintas voces internas aseguraron a El Cronista que desde la dirección de las Fuerzas la orden fue suspender este tipo de trabajos alternativos, pero sin una recomposición salarial en el horizonte.