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El Council of the Americas volvió a funcionar como una vidriera del respaldo del denominado “Círculo Rojo” al rumbo económico del Gobierno. Sin embargo, en los pasillos se palparon las discusiones incómodas: cuánto tiempo se puede sostener el rumbo sin recuperación del empleo, el crédito y la actividad.

Empresarios y dirigentes de las principales cámaras coincidieron en valorar el ordenamiento macroeconómico, la reducción del Estado “sobredimensionado” como marcó Mario Grinman, titular de la Cámara Argentina de Comercio (CAC) y anfitrión, durante la apertura.

A la par, los líderes del sector privado ponen en valor la necesidad de sostener reglas claras para la inversión. Sin embargo, detrás de los aplausos en público deslizan los puntos de “riesgo” que pueden significar el fin del modelo mileista que lleva “un año de estancamiento”, advierten

Aún entre los más adeptos al oficialismo, empieza a tomar forma una suerte de “mileísmo sin Milei”: la idea de preservar buena parte del ordenamiento macroeconómico iniciado por Javier Milei, pero bajo un liderazgo político diferente y que incluya sectores productivos tradicionales.

Si bien no hay “en la mira” una candidatura concreta, distintas fuentes del sector privado hacen sus propias mediciones. Y allí aparece una condición llamativa: no necesariamente debería tratarse de un empresario como Jorge Brito, el banquero que ya está armando su propio equipo, o un representante tradicional del establishment.

“Hay que pensar algo más disruptivo”, resumió un economista con diálogo fluido con distintos espacios de la política y experiencia legislativa. Como ejemplo extremo del perfil que puede volverse competitivo mencionó a Pedro Rosemblat, conocido también por su relación con la cantante Lali Espósito.

La mención no implica que exista una candidatura en marcha alrededor de Rosemblat. Funciona, más bien, como una provocación dentro de una conversación que empieza a circular entre actores económicos y políticos: después de Milei, razonan, el sucesor del programa de estabilización podría volver a ser un outsider.

Entre el apoyo y las dudas

La diferencia entre el discurso público y las conversaciones en off, a la que se prestan los empresarios en el pasillo del Alvear Palace Hotel, quedó expuesta durante el Council.

José Luis Daza, viceministro de Economía, buscó transmitir que el cambio argentino ya excede las decisiones coyunturales del Gobierno. Destacó que, frente al último shock político, los argentinos se dolarizaron pero mantuvieron sus dólares dentro del sistema financiero, algo que presentó como una ruptura respecto de crisis anteriores. “La Argentina ya cambió”, insistió. También reconoció que la pobreza continúa siendo “excesivamente alta” y que persiste la fragilidad de las clases medias.

El mensaje encontró eco entre buena parte de los dirigentes empresarios como Grinman, que defiende abiertamente el proceso.

Desde el agro, el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, también respaldó el rumbo. Reclamó previsibilidad, reglas claras y una visión de largo plazo, y planteó que agro, minería y energía deberían crecer simultáneamente para ampliar la generación de inversiones, empleo y divisas.

A la par, dirigentes ligados a multinacionales reconocen que el proceso de destrucción del empleo encontró su piso y ven alivio en ese frente.

Empleo, crédito y China: las alarmas del Círculo Rojo

Un dirigente cercano al PRO sintetizó en privado una posición que empieza a repetirse en desayunos y encuentros con analistas económicos: respaldo al ordenamiento, pero una distancia creciente respecto de Milei.

Entre las principales preocupaciones aparecen la dificultad para recuperar la actividad, el deterioro del empleo, la situación de las PyMEs, la falta de crédito y la necesidad de revisar la inserción argentina frente a China. También se cuestiona el “costo Adorni” entre algunos errores políticos: “¿por qué lo bancaron 6 meses a Adorni y a Posse lo sacaron en un pestañear?“, dijo un referente de la agroindustria y cuestionó que, en ese plazo, el Gobierno perdió el capital político ganado en 2025.

Si bien consideró que “lo principal ya está hecho” en materia económica, advirtió que se desperdiciaron meses en los que podrían haberse aprobado reformas pendientes.

La demanda más recurrente y creciente apunta a revisar la estructura impositiva y las condiciones de competencia frente a las importaciones. Se cuestiona la presión de Ingresos Brutos y tasas provinciales pero advierten que es un recurso frente a la pérdida de coparticipación nacional. En síntesis, se reclaman condiciones tributarias comparables con otros países para que industria, comercio y producción puedan competir.

La industria prepara, además, su propia señal. El titular de la UIA, Martín Rappallini, evitó hablar con la prensa durante el Council, pero entre industriales anticipan que el Día de la Industria podría convertirse en escenario para un discurso más firme en defensa de la producción local frente a una apertura comercial que consideran desigual para las pymes.

Un programa similar, pero no tanto

Entre las fuentes consultadas, existe consenso sobre la necesidad de preservar equilibrio fiscal, estabilidad monetaria y un Estado más eficiente pero la diferencia aparece respecto de qué hacer después de la estabilización.

Un economista que participa de conversaciones con distintos sectores políticos planteó que la próxima etapa podría exigir incluso medidas proteccionistas que definió como “un poco de toqueteo” y comparó con las medidas de Néstor Kirchner en su primer mandato.

Aunque admitió: “ni a mi me gustan”, consideró necesarias para corregir desequilibrios generados durante el proceso de apertura y preservar sectores productivos y empleo.

La discusión conecta con una preocupación que atraviesa al empresariado: cuánto tiempo puede esperar la economía real a que los resultados de la macro lleguen al bolsillo.

Incluso desde el sistema financiero aparecen señales mixtas. Un referente bancario sostuvo que los créditos en dólares podrían ayudar a reactivar la economía y aseguró que los nuevos préstamos muestran una mejora gradual en su calidad desde diciembre, aunque aclaró que los indicadores tradicionales de mora reflejan el deterioro con rezago.

Desde una empresa vinculada al consumo masivo, en tanto, describieron una economía “muy heterogénea”, aunque con señales de cierto despegue, y ratificaron el aval del sector privado a las transformaciones impulsadas por el Gobierno.

Así, aunque buena parte del empresariado alineado con la estabilización asegura que retroceder implicaría “regresar a los desequilibrios del pasado”, instalan un manto de sospecha respecto a la propia capacidad del Presidente de sostener el programa económico que lidera Luis Caputo.