

En esta noticia
El presidente Javier Milei participó este jueves del V Encuentro Regional del Foro Madrid que se realizó en Santiago de Chile con la presencia de dirigentes internacionales de derecha conservadora. Allí, volvió a sumar críticas al socialismo, defendió su modelo económico e incitó una alianza internacional “en defensa de la libertad”.
El evento reúne a una red internacional de dirigentes de derecha conservadora impulsada por la Fundación Disenso, el think tank del partido español Vox que preside Santiago Abascal. Este jueves y viernes se llevó a cabo en Santiago la quinta edición, bajo el lema “Una nueva era para Iberoamérica” en el Centro de Eventos San Carlos de Apoquindo, y el mandatario chileno José Antonio Kast, quien tiene en agenda una bilateral con Milei más tarde, sirvió como anfitrión del evento.
No es la primera vez que Milei participa de este Foro: en septiembre de 2024 fue anfitrión de la edición “Río de la Plata” en el Palacio Libertad de Buenos Aires, con la presencia de Abascal y de Kast, entonces candidato presidencial. Aquella vez se convirtió en el primer jefe de Estado en ejercicio con protagonismo activo en un encuentro regional del Foro Madrid. En ese sentido, la presencia de Kast como anfitrión, ahora ya como Presidente, generó ruido puertas adentro de la coalición oficialista chilena: el partido Evópoli pidió que el mandatario tomara distancia del evento por su asociación directa con Vox.
“Hoy estamos siendo testigos de un cambio que empezó en Argentina en 2021 y que poco a poco fue extendiéndose por todo el continente”, destacó Milei en su disertación. “Hoy el continente entero se está orientando hacia los valores que hicieron grande a Occidente, incluso luego de décadas de adoctrinamiento socialista. Hemos demostrado que no les tenemos miedo y que estamos dispuestos a salvar nuestra civilización y nuestro modo de vida”, sumó.

En ese sentido, el mandatario llamó a “unir fuerzas” y profundizar los lazos de amistad entre los países que defienden las ideas de la libertad: “Nos enfrentamos a un adversario global”, sentenció. Su mensaje va en línea con la idea de llamar a una “Cumbre Azul” de la derecha regional antes de que termine el año, tal como anticipó El Cronista. “Si ellos tuvieron su Internacional Socialista, la derecha también se tiene que organizar”, afirmó el Presidente.
El jefe de Estado argentino ratificó además el rumbo de su plan económico, tal como lo hizo durante su disertación en Vientos de Cambios anoche, y proyectó: “De confirmarse las estimaciones que hay para este año y el año que viene, Argentina va a estar expandiéndose en 4 años cerca de 20% cuando la OCDE lo hace al 6%”. Uno de los pilares del discurso fue el equilibrio de las cuentas públicas logrado desde el primer mes y, consecuentemente, la baja del riesgo país. “Ha sido prácticamente ha sido eliminado”, señaló.
Entre los presentes se encontraba el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, quien viajó en el lugar de Abascal, quien se quedó en Madrid para participar del debate en el Congreso sobre la crisis migratoria de Ceuta. También figuraron el presidente de The Heritage Foundation, Kevin Roberts, y la primera designada presidencial de Honduras, María Antonieta Mejía. La organización invitó además a la funcionaria estadounidense Sarah Rogers, quien se sentó junto a la comitiva argentina en primera fila para escuchar al Presidente -la secretaria general, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno-.

Se trata de la subsecretaria de Estado para la Diplomacia Pública del gobierno de Donald Trump. Es abogada, egresada de Dartmouth College y de la Facultad de Derecho de Columbia, asumió en su cargo el 10 de octubre del 2025. Antes, fue socia del estudio neoyorquino Brewer Attorneys & Counselors, donde se especializó en litigios vinculados a la Primera Enmienda. Representó a la Asociación Nacional del Rifle (NRA), a tabacaleras y a ejecutivos e inversores del sector de inteligencia artificial.
Su antecedente más resonante como litigante fue NRA v. Vullo, un caso que ganó por unanimidad en la Corte Suprema en 2024 -junto a la ACLU como coparte- contra la práctica conocida como “debanking”: la presión de reguladores para que bancos corten servicios a organizaciones por motivos políticos.

Ya en su cargo actual, Rogers se convirtió en una de las voces más activas de la administración Trump contra lo que considera censura digital. En febrero de este año, en un evento en Budapest organizado por un think tank húngaro cercano a Viktor Orbán, acusó a la Unión Europea de haber montado un “aparato de censura” a través de su ley de servicios digitales.
En marzo, Trump la nominó además para presidir la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales (USAGM), que controla a Voice of America, una designación que todavía espera confirmación del Senado. Un mes después, su nombre circuló como una de las posibles candidatas a fiscal general tras la salida de Pam Bondi.
Kast: cercanía ideológica y roces estratégicos
El encuentro en La Moneda fue la cuarta reunión entre ambos presidentes desde diciembre pasado. Kast ya había cruzado la cordillera para la asunción de Milei en 2023, visitó la Casa Rosada apenas 48 horas después de ganar el balotaje frente a la candidata oficialista Jeannette Jara en diciembre de 2025 y, como presidente, eligió la Argentina como primer destino de su gestión el 6 de abril, en coincidencia con la conmemoración de la Batalla de Maipú.
En aquella visita de abril, Kast reiteró el respaldo histórico de Chile a los reclamos argentinos de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. Milei, por su parte, le agradeció ese acompañamiento y destacó la afinidad ideológica entre ambos gobiernos.
Los dos mandatarios se conocen desde antes de llegar al poder: compartieron espacios en foros conservadores como la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) cuando Milei todavía era candidato. Esa sintonía previa explica, en parte, el ritmo de encuentros bilaterales que mantienen desde que Kast asumió, el 11 de marzo.

La agenda bilateral entre ambos países pasa hoy, sobre todo, por la energía. Argentina exportó a Chile unos u$s 2.754 millones en productos energéticos durante 2025 y hoy despacha el 60% del gas y el 40% del petróleo que consume el país trasandino.
Entre los temas que ambos gobiernos evalúan destrabar figura la eventual reactivación de un gasoducto adicional para abastecer el norte chileno, en un contexto en el que el Plan Gas argentino —que fija un piso de precios— vence en 2028. También trabajan en una integración de las cadenas energéticas y productivas de ambos países, que incluiría intercambios en energías renovables, donde Chile tiene capacidad ociosa en el norte.
“Este es un momento histórico para lograr una mayor integración entre ambas naciones”, había señalado Kast tras su encuentro de abril con Milei en Casa Rosada. Además de la energía, los cancilleres de ambos países, Pablo Quirno y Francisco Pérez Mackenna, trabajan en una agenda que incluye minería, frontera, seguridad y comercio bilateral.

La relación, sin embargo, no está exenta de fricciones técnicas. En las últimas semanas, el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, Gustavo Valverde, cuestionó la soberanía vecina sobre parte del Estrecho de Magallanes, lo que motivó un reclamo formal de la Cancillería trasandina; el ministro de Defensa, Carlos Presti, salió a bajarle el tono al cruce y ratificó que “no está en discusión que el Estrecho de Magallanes es chileno”.
Antes, en 2024, ya hubo un round por unos paneles solares argentinos instalados cerca del límite binacional en Tierra del Fuego. Esos roces, que estuvieron presentes en la conversación que mantuvieron este jueves entre ambos jefes de Estado, conviven con una relación personal entre ambos presidentes que, hasta ahora, funcionó como amortiguador de las diferencias técnico-diplomáticas.




