Aunque en el primer semestre del año las importaciones argentinas mostraron desaceleración, en línea con la falta de reactivación de la economía, los teléfonos celulares recorrieron el camino inverso.
Las compras de smartphones al exterior pasaron de u$s 33 millones a u$s 228 millones, un crecimiento de 599,4% interanual en el primer semestre, según el informe de comercio internacional del Indec.
Sin embargo, detrás del boom importador el sector revela que el mercado no creció y se derrumbó el abastecimiento desde Tierra del Fuego, lo que refleja un cambio en la composición del negocio más que una explosión del consumo.
El dato sobresale porque ocurrió mientras las importaciones totales argentinas cayeron 3,9%, sin embargo, se explica por una decisión del equipo económico que conduce Luis Caputo.

El Gobierno redujo el arancel extrazona para celulares de 16% a 8% en 2025 y desde enero de este año lo llevó a cero.
Los primeros números muestran una fuerte reacción de las compras directas al exterior, sin embargo, el boom de las importaciones no se traslada al mostrador.
“El mercado se está achicando tanto en volumen como en modelos”, dijo a El Cronista un vocero de la principal firma distribuidora de smartphones en el país.
Al mismo tiempo contrastó la cifra oficial al precisar que en los 6 primeros meses de 2025 entraron 3.4 millones de celulares (FOB) por un total de u$s 678 millones mientras que este año ingresaron 2.9 millones unidades por u$s 525.5 millones (FOB).
Salto de 600%
Federico Bernini, economista especializado en comercio internacional explicó la aparente contradicción.
En el primer semestre de 2025, los celulares provenientes del exterior representaron u$s 32,8 millones, mientras que los ingresos desde Tierra del Fuego sumaron u$s 626,7 millones.

Un año después, los primeros saltaron a u$s 221,7 millones, un 576%, mientras que el flujo desde Tierra del Fuego cayó un 53% a u$s 295,4 millones.
Al sumar ambos componentes, el resultado es muy diferente del 600% que muestra Indec: el total pasó de u$s 659,5 millones a u$s 517,1 millones, una caída del 22%.

La diferencia se explica por lo que mide cada estadística. Tierra del Fuego es un Área Aduanera Especial y los movimientos desde la isla hacia el territorio continental quedan registrados en MALVINA. Pero INDEC no los considera importaciones desde el exterior.
“Si mirás la importación que viene de fuera del país, eso está volando, pero lo que viene de Tierra del Fuego se está derrumbando”, explicó Bernini.
La tendencia incluso se profundizó en julio. En los primeros siete meses, los ingresos del exterior alcanzaron u$s 251,8 millones, 622% más, mientras los provenientes de Tierra del Fuego bajaron 52%, a u$s 361 millones. En tanto, el total combinado cayó 21%.
Más teléfonos terminados, menos partes
Otro dato del INDEC refuerza la idea de un cambio de composición.
Mientras las importaciones de smartphones terminados pasaron se multiplicaron por 7, las compras correspondientes a la posición que incluye partes de teléfonos celulares y otros equipos de telecomunicaciones bajaron de u$s 582 millones a u$s 177 millones (-69,5%).

La comparación requiere cautela porque esa posición incluye componentes de otros aparatos y no exclusivamente piezas destinadas a fabricar celulares. Pero los movimientos van en sentidos opuestos: se dispara el ingreso del teléfono terminado mientras se contrae fuertemente el de componentes.
Para los fabricantes el mercado se achicó
Desde la industria local relativizan la idea de un boom y describen un escenario de menores ventas por dos razones centrales: crecimiento del contrabando y pérdida de poder adquisitivo.
En ese sentido, indican que la “demanda aparente” muestran 3,4 millones de celulares en el primer semestre de 2025, de los cuales 3,16 millones eran de origen nacional y unos 245.000 importados.
Para el mismo período de 2026 contabilizan 1,82 millones de unidades: 1,58 millones nacionales y aproximadamente 244.000 importadas.
Según esta medición, la demanda aparente habría caído 46% y el componente nacional, alrededor de 50%, mientras las unidades importadas permanecieron prácticamente estables.
El análisis de las dos fuentes de datos, refleja que Argentina no necesariamente está comprando muchos más celulares sino que está cambiando de dónde vienen.
Hasta hace poco, una proporción mucho mayor del abastecimiento correspondía a teléfonos ensamblados en Tierra del Fuego con componentes importados. En 2026, tras la baja de aranceles, aumentó fuertemente el ingreso directo de equipos terminados desde el exterior.
Asi, el salto de casi 600% aparece como una de las primeras señales del impacto de la apertura sobre el mercado argentino que se nutre de más productos terminados importados mientras la producción local retrocede.






