La economía argentina no está atravesando una sola realidad empresaria y el propio presidente Javier Milei sostuvo que los números nacionales están cambiando, se están “reasignando recursos” y que hay sectores que quedan atrás.
Por ello, mientras algunas de las grandes compañías vinculadas al consumo, los alimentos y la construcción venden menos que hace dos años y medio, otras asociadas a la energía y el petróleo muestran una evolución completamente distinta.
La diferencia aparece en las ventas, en los márgenes de rentabilidad y también en el gasto destinado al personal.
Un informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, correspondiente a sptiembre de 2026, puso números a esa heterogeneidad a partir de un grupo de grandes empresas y encontró una brecha cada vez más marcada entre sectores.
Mientras que alimentos y bebidas, materiales y construcción y consumo y otros retrocedieron más de 25% en ventas; petróleo y gas creció 24,3% y Energía regulada y generación avanzó 8,3%.
La diferencia no termina allí. El conjunto de grandes empresas analizado también redujo con fuerza su masa salarial declarada, que incluye remuneraciones, beneficios y cargas sociales.
El mapa de ganadores y perdedores
Para medir esa diferencia, el Banco Provincia dividió a las grandes compañías en cinco grupos:
- Alimentos y bebidas;
- Materiales y construcción;
- Consumo y otros;
- Petróleo y gas;
- Energía regulada y generación.
En el segundo trimestre de 2026, Alimentos y bebidas vendió 4,5% menos que un año antes y Consumo y otros cayó 5,9%.
En cambio, Energía regulada y generación creció 16,5% y Petróleo y gas 15%. Materiales y construcción fue la excepción entre los sectores rezagados: rebotó 8%, aunque todavía vende 15,4% menos que en 2024.
El margen cuenta otra historia
La diferencia entre sectores se vuelve todavía más llamativa cuando se mira la rentabilidad.
Las empresas de energía y petróleo operan con un margen EBITDA sobre ventas promedio cercano al 35% en los últimos doce meses, mientras que los rubros más vinculados al mercado interno se mueven alrededor del 10%.
El EBITDA es una medida utilizada para aproximar el resultado operativo antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones. En términos simples, permite observar cuánto queda de cada peso vendido antes de considerar esos otros componentes.
Pero hay una diferencia importante: un margen más alto no significa necesariamente que una empresa esté ganando más dinero en total.
Una compañía puede obtener un margen elevado sobre cada producto y, sin embargo, vender una cantidad mucho menor. El propio informe advierte que las ganancias dependen tanto del margen como de las cantidades comercializadas.
Eso explica por qué el caso de algunos sectores ligados al consumo resulta especialmente interesante.
Cómo pueden sostener el margen vendiendo menos
En Alimentos y bebidas y en Consumo y otros, los márgenes habían sufrido una fuerte compresión en 2024, pero luego las empresas lograron recomponer sus estructuras de costos y mantener relativamente estable la rentabilidad sobre ventas.
El informe calcula un margen de 7,2% para Alimentos y bebidas y 10,8% para Consumo y otros en los últimos cuatro trimestres, frente a promedios de 8,3% y 8,7%, respectivamente, entre 2019 y 2023.
Es decir, hay empresas que venden menos, pero consiguen evitar que su margen se deteriore en la misma proporción.
Si la pregunta es cómo, una parte importante de la respuesta aparece en la masa salarial.
El ajuste que no aparece en las ventas
Entre el promedio de 2023 y el primer semestre de 2026, la masa salarial declarada del conjunto de grandes empresas cayó 16,7% en términos reales.
La medida incluye salarios, beneficios y cargas sociales. Según el Banco Provincia, el ajuste de ese gasto ayuda a explicar cómo algunos sectores pudieron sostener sus márgenes aun en un contexto de menores ventas.
La caída no debe interpretarse únicamente como una reducción del salario real. También hubo menos trabajadores.
En el caso de petróleo y gas, por ejemplo, la masa salarial declarada bajó 22,7% en el período y la cantidad de puestos formales del sector se contrajo 11%, según los datos citados de Capital Humano.
La explicación en este caso es particular: el avance de la producción no convencional demanda menos mano de obra que la explotación de pozos convencionales.
Es decir, Vaca Muerta puede permitir que una empresa venda más sin que necesariamente aumente en la misma proporción su plantilla.






