

Argentina registró en febrero un superávit comercial de u$s 788 millones, aunque con una caída tanto en las exportaciones como en las importaciones, según datos del INDEC.
El resultado duplica con creces el superávit del mismo mes de 2025, que fue de u$s 275 millones, lo que representa un alza de 186,5%.
Sin embargo, representa una baja sensible respecto a enero, cuando el saldo había trepado a u$s 1987 millones. En los primeros dos meses del año, el acumulado positivo alcanza los u$s 2775 millones.
En febrero cayeron las exportaciones e importaciones
En febrero las exportaciones totalizaron u$s 5962 millones, lo que implicó una caída del 2,9% interanual, la primera baja tras ocho meses consecutivos de crecimiento, según advirtió la consultora LCG.
El retroceso estuvo liderado por combustibles (-27% a/a) y manufacturas de origen agropecuario (-10% a/a), rubros que más que compensaron el avance de los productos primarios (+8,2%) y las manufacturas industriales (+8,6%, impulsadas por el precio del oro).
Las importaciones se mantuvieron en niveles deprimidos, lo que explica el superávit comercial: u$s 5174 millones, un 11,8% menos que en febrero de 2025 y en línea con el registro de enero.
La debilidad de la demanda interna se refleja en las caídas generalizadas por rubro, con piezas y accesorios de bienes de capital (-25%) y bienes de capital (-18%) encabezando los retrocesos, señales de una inversión que no logra despegar.
“El bajo nivel de las importaciones permitió que el superávit aumentara contra el año pasado, aunque se redujo sensiblemente contra enero. Esta baja mensual se debió a una combinación de menor saldo de energía y menores exportaciones del agro, pero, por sobre todas las cosas, mayor déficit del resto de los sectores”, apuntó la consultora LCG en un informe.
El conflicto en Medio Oriente cambia el escenario para los próximos meses
La irrupción del conflicto bélico en Oriente Medio a fines de febrero alteró de manera abrupta el tablero de precios internacionales.
El barril de petróleo Brent pasó de u$s 70 —en línea con el promedio de 2025— a casi u$s 110 en los últimos días, un salto del 57% que impactará de lleno en los ingresos por exportaciones de combustibles, un sector que venía en expansión gracias a Vaca Muerta pero que en febrero sufrió caídas tanto de precios como de cantidades.

Los precios agrícolas también reaccionaron al alza: los futuros de trigo y maíz para el resto del año acumulan subas del 15% y 8% respectivamente frente a sus valores de febrero.
La soja, en cambio, mostró movimientos más acotados. Para LCG, este nuevo contexto de precios elevados compensará en parte la estacionalidad propia del primer trimestre.
En el frente importador, la consultora no espera cambios de magnitud. La actividad económica sigue sin dar señales claras de recuperación, lo que mantiene acotada la demanda de bienes del exterior.
Sin un repunte firme del consumo y la inversión, las compras externas difícilmente superen los niveles actuales en el corto plazo.
De cara a todo 2026, LCG proyecta exportaciones por u$s 90.000 millones e importaciones apenas por encima de los u$s 80.000 millones, lo que dejaría un superávit comercial de alrededor de u$s 10.000 millones para el año.



