El Gobierno expuso ante inversores un sendero para la vuelta a los mercados de crédito, momento que se espera desde el sector privado para mediados de este año, coincidente con los nuevos pagos de bonos por más de u$s 4000 millones.
El presidente Javier Milei aseguró esta mañana en diálogo con Bloomberg, que esperaba que el mercado local gane profundidad tras la entrada en vigencia de la Ley de Inocencia Fiscal, que permitiría un mayor flujo de dólares. El ministro de Economía, Luis Caputo, dijo que desea cortar la dependencia de Argentina con Wall Street.
Sin embargo, en el exterior el Gobierno plantea que avanza en línea de recuperar el acceso al mercado de deuda.
El vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, expuso en Londres la estrategia para que Argentina haga la transición “para posicionarse en el lado correcto de su historial crediticio”.
La misma está centrada en priorizar las exportaciones y la productividad para impulsar el crecimiento, sumada a la repatriación de capital residente y la inversión extranjera directa.
La denominada “fase 4” tendrá un frente político centrado en las reformas tras el triunfo electoral, las alianzas políticas para conseguir el crecimiento gracias a las reformas y una estrategia para la deuda a través de una mayor liquidez en los mercados externos.
En el frente de la política monetaria, aspiran a consolidar la baja de la inflación, el crecimiento de la actividad y la acumulación de reservas para, por un lado, alcanzar una mayor demanda de dinero y, por el otro, estimular el ahorro interno.
Para dar cuenta de la estabilidad, Werning expuso la repatriación de ahorros de argentinos, desarrollada durante el blanqueo, lo que permitió el ingreso de más de u$s 20.000 millones y ayudó a que en enero de este año los depósitos en dólares de argentinos se ubiquen en u$s 37.800 millones.
La expectativa está puesta en cuantos dólares más entrarán en circulación o en los depósitos tras la Ley de Inocencia Fiscal. Desde el oficialismo no arriesgan estimaciones.
Al plano de la estabilidad suman también el ingreso de inversiones, que ya acumulan u$s 24.000 millones en el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), pero ven en el horizonte inversiones por más de u$s 60.000 millones. En el frente exportador, anticipan un salto de las ventas de minería e hidrocarburos.
Las compras de reservas se profundizarían con el nuevo esquema, sobre el cual de hecho han superado el 5% del total operado por día que habían anticipado, a través de compras en bloque más las compras en pantalla.
El flujo de fondos, la normalización de la deuda de las empresas y las colocaciones de deuda en dólares de las compañías, iría de la mano de la normalización de la demanda de pesos y la consecuente expansión de la base monetaria. El Gobierno proyecta que la base monetaria crecerá menos de un punto del PBI, lo que le permitirá al menos comprar u$s 10.000 millones.
Para este año, esperan un doble viento de cola. Mientras que para la inflación, esperan que rompa su piso de los últimos 16 años en la variación anual y se ubique en 10%. Cabe aclarar que la serie oficial del Indec fue reconstruida en 2016. Al menos desde entonces, la inflación anual se mantuvo encima del 20%.
Los indicadores de alta frecuencia del Banco Central ya anticipan que en enero los precios mostraron una contracción respecto de diciembre (mes de alta estacionalidad y cuando el indicador trepó al 2,8%). Según Libertad y Progreso, la inflación para enero se ubicaría en 2,6%.

En paralelo, también esperan que la actividad económica rompa su techo de los últimos 15 años, lo que acompañaría no solo la mejora de la recaudación, que viene de dejar un 2025 a la baja, sino también asistiría a la expansión de la base monetaria.
En el frente de la estrategia de la deuda, desde el Gobierno no dieron precisiones. Sin embargo, desde el mercado siguen esperando que se anuncie antes del vencimiento una recompra de los bonos Globales 29 y 30 para extender vencimientos.







