

A 23 de enero de 2026, el foco ya no está en 2025 sino en la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para 2026, que sigue en negociación. Por ahora, y hasta que se apruebe el real decreto correspondiente, se mantiene transitoriamente el SMI de 2025: 1.184 euros brutos al mes en 14 pagas.
Para las empresas, el coste de una subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) no se limita al salario en sí: también incluye cotizaciones sociales y otros componentes asociados a la contratación. Por eso, la patronal suele advertir que cualquier alza del SMI en 2026 puede elevar el coste laboral total por trabajador, especialmente en sectores con márgenes estrechos.
En todo caso, a 23 de enero de 2026, el SMI vigente se mantiene de forma transitoria en 1184 euros brutos al mes en 14 pagas, hasta que se apruebe el real decreto con el nuevo SMI para 2026.
En este contexto, la negociación del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para 2026 reabre el debate sobre el impacto real de la medida en el mercado laboral. Mientras el Ministerio de Trabajo plantea una suba del 3,1%, que llevaría el SMI a 1221 euros brutos al mes en 14 pagas, las organizaciones empresariales advierten que cualquier incremento también se traduce en más coste laboral para las empresas, al sumar cotizaciones sociales y otros conceptos asociados a la contratación.
¿Cuánto sube el SMI en España en 2026 y cuándo se define?
El Ministerio de Trabajo abrió en enero la negociación del SMI 2026 con sindicatos y patronal, con una propuesta inicial de subida del 3,1%, que elevaría el salario mínimo a 1221 euros brutos al mes en 14 pagas. El Gobierno busca que el aumento mantenga el equilibrio entre el poder adquisitivo y el impacto en costes, mientras continúa el diálogo social antes de aprobar el nuevo real decreto.

En 2026, las cifras en discusión ya son otras: Trabajo plantea 1221 euros (suba del 3,1%), mientras que la patronal CEOE-Cepyme ha propuesto una subida “de hasta el 1,5%”, hasta 1202 euros. En paralelo, los sindicatos reclaman un incremento más fuerte y apuntan a un objetivo de 1273 euros.
En la discusión por el SMI 2026, el debate ya no pasa por escenarios “hipotéticos” de 2025, sino por el porcentaje final que se acordará este año. De momento, la mesa de negociación tiene tres posiciones claras: la propuesta del Gobierno de 1221 euros (3,1%), la oferta empresarial de hasta 1202 euros (1,5%) y la demanda sindical de 1273 euros.
Las claves del debate: por qué no hay acuerdo inmediato sobre el SMI 2026
La patronal sostiene que una nueva subida del SMI 2026 puede suponer una presión adicional sobre los costes laborales, sobre todo en pequeñas empresas y sectores con menor margen. En su planteo oficial, CEOE y Cepyme propusieron una subida “de hasta el 1,5%” y defendieron que el debate contemple el impacto en competitividad y empleo.Asimismo, añade que, según el Estatuto de los Trabajadores, la subida del SMI debe tener en cuenta la situación económica general, la evolución del IPC, el incremento de la participación del trabajo en la renta nacional y la productividad de nuestra economía.

En los últimos años, el SMI ha registrado subas por encima de la inflación en distintos tramos, y ese es uno de los puntos de fricción en la negociación del SMI 2026. Mientras el Gobierno busca sostener el poder adquisitivo, la patronal advierte que el ritmo de incrementos puede tener efectos desiguales según sector y tamaño de empresa, y pide prudencia antes de cerrar el porcentaje final.
Las organizaciones empresariales insisten en que la subida del Salario Mínimo Interprofesional puede afectar de forma desigual a distintos sectores y advierten por su impacto en competitividad y empleo, especialmente en actividades con salarios más ajustados. Del otro lado, los sindicatos sostienen que el objetivo debe ser acercar el SMI al 60% del salario medio, conforme a la Carta Social Europea, y por eso reclaman un aumento mayor en 2026.
Como antecedente del debate actual, en 2025 el presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva, ya había advertido que sectores como el campo o el comercio tienen más dificultades para absorber subidas consecutivas del salario mínimo. Ese argumento vuelve a aparecer en la negociación del SMI 2026, donde la patronal pide moderación y un análisis del impacto por actividad.



