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La recuperación de la economía argentina volvió a abrir una discusión que excede la evolución del PBI: qué tipo de empleo está generando el crecimiento y qué sectores tienen capacidad para transformar una mejora de la actividad en puestos de trabajo.

Los últimos datos oficiales muestran una economía que avanza de manera heterogénea y un mercado laboral en el que el aumento de la cantidad de puestos convive con una caída del empleo asalariado registrado.

En el primer trimestre del año se contabilizaron 22,885 millones de puestos de trabajo, 0,9% más que un año antes, según el informe del INDEC “Cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra, 1T 2026″.

Pero el crecimiento no se repartió de la misma manera entre las distintas categorías: los puestos de asalariados no registrados aumentaron 3,4% y los no asalariados, 2,5%, mientras que los asalariados registrados retrocedieron 1,1%. A la vez, las horas efectivamente trabajadas cayeron 0,9% y, entre los trabajadores registrados, la reducción llegó al 2,9%.

El dato ayuda a explicar por qué la discusión sobre el mercado laboral sigue abierta pese a la mejora de la actividad.

La economía puede sumar puestos sin que eso implique, en la misma proporción, más empleo formal o más horas de trabajo.

Un informe de Fidelitas, consultora especializada en gestión de riesgos, advierte que el ajuste se refleja primero en las horas trabajadas y recién después en los puestos.

Consultado por El Cronista, Félix El Idd, CEO de la consultora, explicó que “el ajuste pasa más por el recorte de horas extra, suspensiones y reducción de jornadas que por la eliminación de puestos. Las horas son un indicador adelantado: si la actividad no se recupera, la caída de horas anticipa un ajuste en los puestos”.

En ese escenario aparece un sector que puede cambiar la ecuación: la construcción.

La construcción se mueve

Los mismos datos del INDEC muestran que la construcción registró en el primer trimestre 1,806 millones de puestos de trabajo, con un crecimiento interanual de 3,1%. A diferencia de lo que ocurrió con el conjunto del mercado laboral, en este sector aumentaron, además, las horas efectivamente trabajadas: 4,2% interanual.

En diálogo con este diario, El Idd señaló que “con la obra pública todavía sin traccionar —el asfalto cayó 17,1% interanual—, el impulso proviene de la obra privada: grifería (+30,8%), sanitarios (+10,7%), placas de yeso (+10,5%), ladrillos (+7,1%) y hierro (+4,6%). La composición de los insumos muestra con claridad que la recuperación es privada, no estatal”.

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El sector también tiene una característica que explica por qué puede resultar relevante para el mercado laboral: su capacidad de absorber trabajadores es elevada en relación con actividades como la minería o el agro, donde la producción puede crecer con una incorporación mucho menor de mano de obra. Por su dimensión, cada punto porcentual adicional de empleo en la construcción representa aproximadamente 18.000 puestos, según los cálculos de Fidelitas.

La consultora señala que, por esa dimensión, una expansión del sector puede tener un efecto laboral considerable.

Sin embargo, Fidelitas advierte que el 3,1% de crecimiento corresponde al total de puestos de la construcción, no exclusivamente al empleo registrado.

El propio INDEC desagrega esos puestos entre asalariados registrados, asalariados no registrados y no asalariados. Por eso, el dato permite hablar de mayor cantidad de trabajo en el sector, pero no de una recuperación equivalente del empleo formal.

La recuperación no empezó ahora

La señal positiva de la construcción tampoco apareció de un trimestre para otro.

El sector atravesó una fuerte contracción durante buena parte de 2025. En el empleo asalariado registrado privado, los datos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política, de la UBA (IIEP-UBA) muestran que las caídas se extendieron entre mayo y noviembre del año pasado. Recién en diciembre de 2025 y enero de 2026 se produjeron aumentos; luego, en febrero y marzo, el empleo registrado quedó prácticamente estable.

La actividad de la construcción, en general, también mostró una recuperación, aunque con altibajos, y su evolución ayuda a entender por qué el sector aparece como una de las posibles fuentes de nuevos puestos de trabajo.

La construcción cerró 2025 con un crecimiento acumulado de 6,3%, según el ISAC del INDEC. En marzo de 2026, la actividad avanzó 12,7% interanual y acumuló una suba de 3,9% en el primer trimestre. En abril, en cambio, el ISAC cayó 2,8% interanual, aunque el acumulado del primer cuatrimestre permaneció positivo, con una mejora de 2,1%.

En diciembre de 2025, el ISAC aumentó 2,9% interanual y el acumulado de los doce meses de 2025 aumentó 6,3% respecto de 2024
En diciembre de 2025, el ISAC aumentó 2,9% interanual y el acumulado de los doce meses de 2025 aumentó 6,3% respecto de 2024

En mayo volvió a aparecer una señal favorable: el ISAC aumentó 4,1% interanual y la serie desestacionalizada avanzó 6,3% frente a abril.

La secuencia muestra, entonces, una recuperación que comenzó a tomar forma hacia fines de 2025 y comienzos de 2026, pero que todavía presenta altibajos.

Pero hay una diferencia importante entre la recuperación de la actividad y la evolución del empleo registrado. La primera muestra señales de mejora desde fines de 2025, mientras que la segunda todavía no logró sostener ese ritmo.

La recuperación todavía no se consolida en el empleo formal

La diferencia entre actividad y empleo registrado también aparece dentro de la propia construcción. Los datos más recientes del IERIC introducen un matiz sobre la mejora que se había observado en los primeros meses del año: el empleo formal del sector perdió dinamismo en el segundo trimestre.

En junio, el empleo registrado en la Industria de la Construcción alcanzó 355.569 puestos de trabajo, 0,3% menos que en mayo. La distancia respecto de los niveles históricos sigue siendo considerable: el nivel se ubicó 10,8% por debajo de la media histórica para ese mes, de 398.500 trabajadores, mientras que el crecimiento interanual fue de apenas 0,4%.

En el segundo trimestre, el empleo registrado promedió 356.963 puestos, prácticamente sin cambios respecto del trimestre anterior (-0,1%).

El propio IERIC señaló que la evolución de junio mostró “la pérdida de dinamismo del empleo sectorial luego del desempeño favorable de los primeros meses del año”. Y la primera señal disponible para julio tampoco anticipa una aceleración: el indicador temprano EMERC proyecta una caída mensual de 0,8% en el empleo registrado.

Los datos más recientes no eliminan el potencial de la construcción como generadora de empleo, pero muestran la condición para que ese efecto se concrete: la recuperación de la actividad deberá sostenerse y traducirse en una expansión más persistente del empleo registrado. Por ahora, la mejora observada desde fines de 2025 y comienzos de 2026 aparece con altibajos y todavía no alcanza para recuperar los niveles previos al ajuste.