En esta noticia

La empresa de gestión de activos más grande del mundo, BlackRock, lanzó una advertencia sobre la situación económica global caracterizada por la persistencia de la inflación —agravada por el conflicto en Medio Oriente— y la consecuente política de tasas altas, como señales que reducen el atractivo de las formas tradicionales de inversión, al tiempo que crecen las oportunidades vinculadas a la inteligencia artificial.

En su último informe, la firma sostiene que el capital empieza a desplazarse hacia sectores de mayor crecimiento, en especial la IA, una tecnología que comienza a volverse transversal a múltiples actividades económicas.

Empresas como Palantir, cuyo cofundador Peter Thiel se reunió recientemente con Javier Milei en Argentina, funcionan como caso testigo de ese cambio: reportó ingresos por u$s 1.630 millones en el primer trimestre de 2026 (+85% interanual), con fuerte impulso del negocio comercial en Estados Unidos, que creció 133%.

El cambio de paradigma: adiós bonos soberanos

Según la gestora, las presiones inflacionarias ya venían acumulándose antes del reciente conflicto en Medio Oriente, pero el shock en los precios del petróleo asociado a la guerra terminó de reforzar ese escenario.

Este contexto obliga a los bancos centrales a mantener tasas de interés más altas por más tiempo, con el objetivo de contener los precios.

De hecho, un reciente informe de Sur Americana al que accedió El Cronista señala que la Reserva Federal mantiene su tasa y que el mercado descarta recortes en lo que resta de 2026.

En particular, BlackRock advierte que los bonos soberanos —especialmente los de largo plazo— dejaron de cumplir el rol que históricamente tenían como refugio en momentos de caída de las acciones.

Desde la firma sostienen que este nuevo entorno implica una menor efectividad de la diversificación tradicional entre renta fija y renta variable.

En paralelo a ese cambio macroeconómico, identifica a la inteligencia artificial como uno de los principales vectores de crecimiento de la economía global.

El despliegue de esta tecnología implica grandes volúmenes de inversión en infraestructura, energía y desarrollo de software, lo que convierte a la innovación tecnológica en un fenómeno con impacto macroeconómico.

En ese sentido, la firma sostiene que la IA está dejando de ser una promesa de largo plazo para convertirse en un factor que ya influye en los resultados de las empresas y en la asignación de capital.

Esto explica por qué los mercados accionarios, particularmente en Estados Unidos, siguen mostrando dinamismo, impulsados por compañías vinculadas a este proceso.

Palantir: crecimiento récord en un negocio cada vez más ligado a la defensa

Palantir cobró notoriedad cuando sus líderes convocaron a la industria de Silicon Valley a aportar su conocimiento para asegurar el liderazgo de Estados Unidos en su competencia tecnológica con China.

En Argentina, sin embargo, el nombre llegó a la agenda pública por la reunión del presidente Javier Milei con uno de sus fundadores, Peter Thiel.

Milei junto a Thiel en Casa Rosada
Milei junto a Thiel en Casa RosadaPresidencia

La empresa atraviesa uno de los momentos de mayor expansión de su historia. Si bien nació vinculada a contratos con gobiernos y agencias de inteligencia, hoy el crecimiento más acelerado proviene del sector privado: la inteligencia artificial deja de ser una tecnología experimental y empieza a integrarse en procesos críticos, tanto en compañías como en estructuras estatales.

Sin embargo, el crecimiento de la inteligencia artificial no siempre se traduce de forma lineal en el precio de las acciones. Aún creciendo en números importantes, sus acciones se muestran cerca de 15% abajo de comienzos de año. Es una performance parecida a la que tuvo, en el mismo período, una gigante histórica como Microsoft.

IA, guerra y Estado

Palantir quedó en el centro del debate por el uso de inteligencia artificial en conflictos bélicos. Su tecnología fue asociada al procesamiento de información en escenarios de guerra, incluyendo el análisis de datos para la definición de objetivos militares en conflictos recientes, como el enfrentamiento con Irán.

Pero el avance de este modelo no es lineal. Mientras algunos gobiernos y organismos internacionales incorporan estas herramientas, otros manifiestan reparos.

Por ejemplo, el área de ciberdefensa del Ejército alemán decidió descartar el uso de tecnología de la empresa en sus sistemas, en parte por preocupaciones vinculadas al acceso a datos sensibles y al rol de empresas privadas en estructuras de defensa.

El caso refleja una tensión más amplia: la necesidad de incorporar herramientas de inteligencia artificial para mejorar la eficiencia del Estado convive con dudas sobre la soberanía de los datos y el grado de dependencia tecnológica.

Cómo posicionarse en este nuevo escenario

En este nuevo contexto, el mensaje de BlackRock no es sólo descriptivo sino también operativo: el cambio en el régimen macroeconómico obliga a revisar las estrategias tradicionales de inversión.

Aunque BlackRock no identifica compañías específicas, el mercado ya viene reflejando ese cambio en la valorización de empresas ligadas al desarrollo de inteligencia artificial.

Firmas vinculadas a la infraestructura tecnológica, el procesamiento de datos y el desarrollo de software —como Nvidia, Microsoft o Alphabet— han liderado (con altibajos) el desempeño bursátil en los últimos trimestres, impulsadas tanto por sus resultados como por las expectativas de crecimiento asociadas a esta tecnología.

Con el contexto de volatilidad marcada de inicio de año, esas empresas muestran una recuperación generalizada a partir de finales de marzo:

  • Alphabet (GOOGL): Es la que mejor performance tuvo en este periodo, logrando un crecimiento superior al 21% respecto al inicio de enero, impulsada fuertemente por sus resultados de finales de abril.
  • Nvidia (NVDA): Se mantuvo con un rendimiento sólido, cerrando este primer tramo con un alza cercana al 5%. Tuvo un pico importante a finales de abril antes de estabilizarse en los niveles actuales.
  • Microsoft (MSFT): transitó un terreno más difícil. Aunque muestra signos de recuperación desde sus mínimos de marzo, todavía opera por debajo de sus valores de inicio de año.