Marzo estuvo marcado por la volatilidad, en especial en el petróleo, a raíz de la guerra en Irán. La inflación local amortiguaba el precio en los alimentos antes del shock internacional.
Las estimaciones privadas para el mes ubican la inflación entre 2,8% y ligeramente por encima del 3%. De concretarse estas expectativas y si se ubica por encima del 2,9% alcanzado en febrero, la inflación sumaría diez meses sin desacelerar su evolución.
Mientras tanto, el Gobierno empujó el plazo de una inflación en cero. Fue el presidente Javier Milei quien dijo en la cumbre de CPAC en Hungría hace una semana: “Pasamos a una inflación que está en torno al 30% y probablemente sobre el final de nuestro mandato, en este primer mandato, la terminaremos por exterminar”.
Presión internacional
“El principal riesgo inflacionario adicional proviene del encarecimiento del precio internacional de los combustibles, que ya comenzó a trasladarse parcialmente a los precios domésticos y podría seguir presionando al índice, tanto de manera directa como indirecta”, observaron desde el equipo de investigación de Banco Galicia.
Las subas del 17% en promedio en los surtidores desde que estalló el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán se espera que impliquen un adicional de hasta 0,6 puntos porcentuales a la medición final de la inflación, ya que cada 10% de aumento de la nafta se traduce en hasta 0,4 puntos. Es que el peso de los combustibles dentro del indicador es del 4%.
Sin embargo, en algunos centros se detectaron aumentos de hasta 20%. Si bien esta diferencia no se traduce en el aumento generalizado del segmento, si impacta en distintos eslabones de la cadena, en especial si se tiene en cuenta que el 90% de las mercaderías en Argentina se trasladan en camión.
Camilo Tiscornia, director de CyT Asesores, confió en que aportará entre 0,1 y 0,2 puntos a la inflación, por lo que sus proyecciones ubican a marzo en niveles similares a los de febrero.

El gasoil acompañó la suba de la nafta y también se tradujo en una presión para los precios del agro. Si bien fundamentalmente se mira el comienzo de la liquidación de la cosecha gruesa, con salida fundamentalmente exportadora, implica mayores costos para insumos locales, como el trigo y su cadena, pero también para las carnes, que venían mostrando una desaceleración en el último mes.
Alivio interno
Para la Fundación Libertad y Progreso, la inflación de marzo será de 2,8%, acumulando en el trimestre un 8,8%. Su argumento se centra en que la suba de los meses previos respondió a la caída de la demanda de dinero por la incertidumbre electoral, que terminaría su traslado a precios en este período.
“El poder adquisitivo de nuestra moneda se mantuvo estable, desde que los comicios mostraron el apoyo de la población al rumbo económico. Si a esto se le suma, que queda un menor conjunto de bienes y servicios que les resta reflejar la pérdida de poder adquisitivo pasada, era lógico que empezara a desacelerarse el IPC, cosa que se empezó observar desde mediados de febrero”, observaron en ese sentido.
Sin embargo, consideran que “persisten presiones al alza provenientes de los precios regulados —como tarifas de servicios públicos, transporte y medicina prepaga—, lo que configura un escenario de desaceleración moderada, aunque aún condicionado por factores que limitan una baja más marcada en la inflación”.
En el frente de los alimentos, la desaceleración respecto de febrero es sustancial. La consultora LCG relevó deflación en este segmento en las últimas dos semanas del mes (-0,2% y -0,6% respectivamente). Es así que para los alimentos registraron un recorte de la inflación hasta el 2,6%, mientras que en el acumulado del mes relevaron 1,8%.
“La mitad de la caída semanal en los precios de alimentos se explicó por panificados (-2,1% en la variación semanal), mientras que la otra mitad respondió a bajas en carnes y lácteos”, sumaron desde LCG.
A mediados de marzo, el precio del novillo vivo en el mercado de Cañuelas se contrajo ligeramente respecto de su pico y le quitó presión a la carne, factor que empujó la inflación en alimentos en febrero, tras registrar subas de hasta 8% en el mes.
Así y todo, la carne, bebidas y lácteos mantienen aumentos por encima del promedio de la canasta de alimentos relevada por LCG, lo que explicaría el 90% de la inflación mensual en esta división.






