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La guerra en Medio Oriente disparó los precios internacionales del gas. El cierre del Estrecho de Ormuz y los ataques a la infraestructura de compañías energéticas generaron una escalada que no tiene piso claro todavía. Justo en el momento en que empresas argentinas salen a buscar financiamiento para construir una industria que hoy no existe: la exportación de gas natural licuado (GNL).

Argentina tiene la segunda reserva mundial de gas no convencional, concentrada en Vaca Muerta. Convertirlo en GNL permitiría exportarlo a cualquier país del mundo en buques. Hay tres proyectos que avanzan en paralelo, pero requieren inversiones que podrían ascender a u$s 50.000 millones, y, si se concretan, podrían generar exportaciones por más de u$s 15.000 millones anuales.

La ubicación argentina —lejos de las zonas de conflicto, con acceso al Atlántico y a los mercados europeos y asiáticos— abre una oportunidad histórica en medio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.

En CERA Week, el evento energético más importante del mundo que se realizó en Houston hace unas semanas, el CEO de YPF, Horacio Marín, reveló que esta es “la oportunidad de la vida” para Argentina.

El triángulo del GNL

Hoy hay tres proyectos de exportación de GNL que avanzan en paralelo, todos liderados por empresas argentinas, con origen en Vaca Muerta. Uno ya ingresó al RIGI y hasta cerró contratos de venta, otro se acerca a la decisión final de inversión y el tercero acaba de ser anunciado.

El más avanzado es el de Southern Energy (SESA), el consorcio conformado por PAE, YPF, Pampa Energía, Harbour y Golar. Ya adhirió al RIGI y la producción ya tiene destino: firmó un acuerdo de exportación con SEFE (Securing Energy for Europe), compañía energética del gobierno alemán, por 2 millones de toneladas anuales durante ocho años.

Apunta a estar operativo en 2027, usando buques flotantes de licuefacción (FLNG) en el Golfo San Matías. La inversión proyectada supera los u$s 15.000 millones y la capacidad inicial es de 6 MTPA —millones de toneladas por año, la unidad estándar del mercado global de GNL—. En empleo, se estiman cerca de 1.900 puestos en la etapa operativa.

El segundo es Argentina LNG, el megaproyecto de YPF con Eni y XRG —el brazo de inversiones de ADNOC, el fondo soberano de Abu Dhabi—. Es el de mayor escala: 12 MTPA con potencial de escalar hasta 18 MTPA, con tecnología flotante en Punta Colorada, Río Negro. La inversión estimada es de u$s 30.000 millones —20.000 millones en infraestructura y 10.000 millones en desarrollo de pozos—.

Ya tiene firmado el JDA (acuerdo de desarrollo conjunto entre los socios), el FEED en curso —el estudio de ingeniería de detalle previo a la construcción— y la FID, la decisión final de inversión, prevista para el segundo semestre de 2026. El inicio de exportaciones masivas está proyectado para 2031. El impacto laboral estimado podría ascender a 50.000 puestos entre directos, indirectos e inducidos.

El tercero es GNL Pacífico, el proyecto de CGC, la petrolera del grupo Eurnekian. Fue presentado en las últimas semanas en el CERA Week en Houston. La edición 2026 tuvo como telón de fondo la escalada de precios por el conflicto en Medio Oriente, lo que le dio a la presentación argentina un contexto particularmente favorable.

La apuesta es distinta a las otras dos: reutilizar los gasoductos existentes —TGN y Gas Andes— para llevar el gas de Vaca Muerta hasta el Pacífico y exportar desde puertos chilenos hacia Asia. La inversión estimada es de unos u$s 2.600 millones y el proyecto está en fase de evaluación, sin precisión de dimensión o capacidad.

Industria millonaria

Así, sumando los tres proyectos, la capacidad total estimada de producción podría superar las 18 MTPA, con potencial de llegar a 24 MTPA. La inversión combinada podría ascender a u$s 50.000 millones, con exportaciones de más de u$s 15.000 millones cuando estén todos operativos. Y el empleo proyectado podría ascender a más de 50.000 puestos en toda la cadena, con foco en Río Negro y Neuquén.

La guerra en Medio Oriente no afectó solo los precios del crudo. El conflicto golpeó particularmente la producción de GNL en Qatar, uno de los mayores exportadores mundiales de gas licuado. Eso tensionó todavía más un mercado que ya venía ajustado desde la invasión rusa a Ucrania, que había disparado la demanda europea de GNL como reemplazo del gas ruso.

El mercado TTF pasó de 14 dólares por MMBTU en el escenario base de este año a rangos que podrían ascender a 21 dólares en el escenario más severo, según la consultora Economía y Energía.

Es en ese contexto donde los proyectos argentinos empiezan a tener una lógica distinta. No son solo oportunidades de largo plazo: son activos que el mercado global necesita.

En 2022, tras la guerra entre Rusia y Ucrania, Argentina terminó con una balanza energética negativa por u$s 4.386 millones, con importaciones de buques de GNL por más de u$s 4.000 millones. Ahora, Argentina podría aspirar a que en la próxima década pueda entrar en el top 5 de países productores de GNL, ránking hoy confirmado por Estados Unidos, Australia, Qatar, Rusia y Malasia.