Los ejecutivos de empresas mantienen el optimismo, a pesar de que el último año fue más complejo de lo que esperaban. La moderación marca las expectativas hacia adelante de los empresarios, tanto para el desempeño de sus compañías, como para el empleo, la macroeconomía y el tipo de cambio.
Una conclusión que se desprende de la encuesta que hizo IDEA a sus 218 socios que dirigen empresas es que, si bien el desempeño del período 2025-2026 fue peor al esperado, mantienen altas expectativas sobre el rumbo macroeconómico: el 80% de los consultados espera que la economía mejore el año próximo. Esta expectativa es alta incluso entre los sectores más golpeados, como la industria.
La valoración positiva del año que pasó se enfocó en el orden macro, en particular la menor volatilidad de las variables centrales como el dólar o la inflación, la desaceleración de los precios, la mejora de algunos sectores, el equilibrio fiscal y la acumulación de reservas.
Al observar el 2025, el 21% considera que la situación económica está peor que en el período previo. Entre las causas que justifican esas evaluaciones, se destacan la caída o estancamiento del consumo y la pérdida de poder adquisitivo.
“Argentina entró en un período de estabilización hacia la transformación”, sostuvo el presidente de IDEA, Santiago Mignone, quien describió que “la economía se va hacia el oeste”, por lo que esperan que se dé un cambio demográfico, aunque confían en que el proceso de transformación será a largo plazo.
El panorama es un poco menos optimista cuando se consulta sobre la situación particular de la empresa. El 28% de los encuestados considera que la situación económico-financiera actual de la empresa está peor que hace un año atrás. Otro 28% respondió que está igual y un 44% aseguró que está mejor.
El empresariado reúne algunos consensos sobre variables clave: la mayoría considera que el dólar tendrá una suba moderada (84%), y que la tasa de interés tendrá una baja significativa o moderada (57%). También confían que la inflación continuará en un sendero descendiente (68%) y solo el 18% cree que se mantendrá en el mismo nivel que el actual. Para la actividad, la mayoría espera un aumento moderado (70%).
Un solo frente no muestra una tendencia clara: el empleo. Consultados sobre qué esperan que ocurra con la tasa de desempleo, el 27% considera que disminuirá moderadamente, el 36% cree que no se modificará y el 31% cree que aumentará moderadamente.
Tampoco reina el optimismo al ser consultados sobre sus expectativas de las principales variables de la empresa hacia el año próximo. En promedio, esperan deterioro o estabilidad en frentes como la rentabilidad, las exportaciones, el empleo y la inversión.
Si bien aumentó la cantidad de empresas que operan cerca del máximo de su capacidad instalada (46%), se contrajo el nivel de inversión por sobre el total facturado, pasando del 14% en 2025 al 10% en 2026, y se mantiene por debajo del promedio histórico (12%).
La heterogeneidad sectorial que se observa al nivel de la economía general también se filtró en la encuesta. Mientras que el 51% de las empresas de servicio aseguró que opera cerca de sus máximos de capacidad instalada, en el caso de la industria este porcentaje fue del 35%.
Consumo
Solo un frente generó sorpresa: el 68% considera que sus ventas aumentarán el año próximo. “La estabilización permite empezar a recomponer”, aseguró Mignone y opinó que existe expectativas por la recuperación del crédito.
Sin embargo, para que eso se concrete, debe sostenerse la baja de la morosidad. “Estamos terminando de pagar la inestabilidad de tasas”, sumó el empresario. Santiago Bulat, director de Invecq, planteó que puede esperarse que se sostenga una baja de las tasas de morosidad, que tuvo sus primeras señales en junio.
Según 1816, la tasa de morosidad en las familias se redujo del 12,8% al 12,7% en el sexto mes del año. Con esta contracción, es esperable que los bancos vuelvan a aumentar el crédito y con tasas menores, dado el impacto económico y financiero que tuvo la disparada del año pasado.
A ese fenómeno, se sumaría la continuidad de la desaceleración de la inflación, que puede alimentar la recuperación del consumo.
Preocupaciones
Los empresarios pusieron como el principal obstáculo para el crecimiento de sus compañías a la carga impositiva. El 72% indicó que es la mayor traba, aunque distinguen entre Gobierno nacional y subnacionales. “El Gobierno nacional da señales de bajas” de impuestos, aseguró Mignone.
En orden de relevancia le siguieron la inflación (30%), el exceso de regulaciones (27%), la deficiencia en infraestructura (13%) y otros obstáculos, como la inestabilidad y la incertidumbre (13%). El enfriamiento de la actividad no está entre las principales preocupaciones.
De cara a las reformas presentadas por el Gobierno y las elecciones presidenciales del año próximo, el empresariado se aferra a la línea económica y preservar la estabilidad alcanzada en algunas variables. “La economía no puede vivir en los vaivenes de la política”, sentenció Mignone, quien respaldó una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central para “cuidar la moneda y dejar de financiar al Tesoro”.
“Las elecciones son cada dos años, las empresas tienen que trabajar todos los días”, remató, aunque aseguró que sus colegas esperan que se mantenga el rumbo económico luego de los comicios del año próximo.


