

El Gobierno cerró este lunes la última reunión de coordinación con la avanzada del Vaticano antes de la llegada del papa León XIV, prevista para el domingo 8 de noviembre. “Al Palacio Libertad están invitados los gobernadores y la vicepresidente (Victoria Villarruel)”, confirmó el canciller Pablo Quirno antes de que comience el encuentro en el Palacio San Martín.
La reunión sella un esquema que la Casa Rosada venía delineando desde hace semanas: el Poder Ejecutivo tendrá representación en cada una de las misas multitudinarias, pero quedará afuera de las actividades de carácter pastoral y social del pontífice. Detrás de ese reparto aparece la consigna que el oficialismo repite en la antesala de la visita: evitar que la presencia de León XIV quede atrapada en la disputa política local.
La última reunión de coordinación se realizó a partir de las 17 en el Palacio San Martín, sede protocolar de la Cancillería. Por el Gobierno participaron el secretario de Culto y Civilización, Agustín Caulo; el subsecretario de Despliegue Territorial del Ministerio de Seguridad, Héctor Cajida, y Mara Gorini, una de las principales colaboradoras de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Del lado vaticano estuvieron el responsable de la Oficina de Viajes, a cargo de la organización de la gira, y el conductor del papamóvil. La delegación repasó el cronograma, la logística y los dispositivos de seguridad de cada punto del itinerario, y a lo largo de la semana mantendrá nuevos encuentros en Córdoba y Luján.
“Estamos a menos de una semana de que el Santo Padre llegue a la Argentina y solo estamos ultimando los detalles de la visita”, afirmó Quirno, quien describió la tarea como “el ajuste ultrafino de todos los dispositivos de seguridad, de comunicación, de traslados”.

“Tuvimos dos avanzadas antes de que se confirme la visita del Papa”, recordó el canciller, quien descartó que el Vaticano haya planteado nuevas exigencias: “Estamos trabajando entre los equipos hace muchísimos meses, entonces no hay nada nuevo ni pedidos que no hayan sido cursados en su momento”.
Según el canciller, tampoco hubo cambios por la salud del pontífice, operado el 13 de octubre de un adenocarcinoma de pulmón: “Una vez que sucedió su intervención quirúrgica y su recuperación, lo único que ha sucedido han sido confirmación de la agenda como estaba previsto originalmente”, sostuvo Quirno.
Y precisó que el operativo contempla “las previsiones del caso” con “la atención especial que tiene que ver con un paciente que está recuperándose”.
La reunión llegó un día después de que la secretaria general recorriera junto al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, el escenario montado en el Monumento a los Españoles, en Palermo, donde el Papa celebrará la misa del lunes 9 y la vigilia con jóvenes del martes 10. La secretaria general quedó al frente de la coordinación de la visita entre los distintos ministerios, un rol que concentra desde la primera mesa de trabajo con la Iglesia, en agosto.
El mapa de presencias definido por el Gobierno ubica al Presidente en el núcleo institucional de la visita. Javier Milei recibirá al Papa al pie del avión en Aeroparque, mantendrá luego un encuentro bilateral en la Casa Rosada que se extenderá a todo el Gabinete y lo acompañará por la tarde en la recepción oficial del Palacio Libertad, donde está previsto que tome la palabra.
Esa recepción concentrará la foto política más amplia de la visita y también la más delicada para el oficialismo. Tras idas y vueltas, la Casa Rosada resolvió incluir en la lista de invitados a Villarruel, junto a los 23 gobernadores, Jorge Macri y todos los legisladores nacionales.
El Cronista contó que hasta el fin de semana, la vice no había sido invitada. Desde su entorno ahora confirmaron que corrió la invitación finalmente en las últimas horas, pero no confirmaron su asistencia.

Con los antecedentes de quiebre entre la vice y Karina Milei, el Senado movió sus propias fichas. Villarruel, católica practicante, le había enviado una carta al Papa para pedirle que visitara el Congreso, y la semana pasada la Cámara alta aprobó por unanimidad una resolución en la misma línea.
El texto invita a León XIV a dirigir un mensaje a los legisladores, durante este viaje o en una futura visita, y encomienda a coordinar una Asamblea Legislativa o la modalidad de recepción que corresponda, una actividad que no figura en el itinerario oficial.
Su artículo 4 le exige al Ejecutivo que, a través de la Cancillería, garantice la participación institucional del Senado, encabezado por su presidente, en el encuentro del Palacio Libertad. La resolución llevó la firma de los jefes de bloque, entre ellos la propia Patricia Bullrich, titular de la bancada de La Libertad Avanza.
La convocatoria a Villarruel alcanza también a la misa del lunes 9 en Palermo, donde volverá a coincidir con el jefe de Estado. Milei participará de esa ceremonia junto a la totalidad de sus ministros y a Jorge Macri, quien asistirá con funcionarios de la Ciudad. El miércoles 11, el Presidente despedirá a León XIV en Ezeiza, desde donde el Pontífice partirá a las 14 rumbo a Perú.
Son, precisamente, las instancias en las que el Gobierno evalúa activar la cadena nacional: la Casa Rosada todavía analiza si reservará la transmisión oficial para los momentos en que el Papa esté en presencia del Presidente, y no para la totalidad del viaje apostólico. Quirno también dejó definición abierta sobre si habrá una convocatoria a expresidentes.
Fuera de Buenos Aires, la representación quedará en manos de otros funcionarios. En Córdoba, donde León XIV celebrará el martes 10 una misa en el predio de la Fábrica Argentina de Aviones, estarán Karina Milei y las ministras de Capital Humano, Sandra Pettovello, y de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, quien es oriunda de esa provincia; allí coincidirán con el gobernador Martín Llaryora.

En Luján, el miércoles 11, el Gobierno enviará al jefe de Gabinete y principal candidato del oficialismo nacional en la provincia, Diego Santilli, y al secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández, en una ceremonia que contará con la presencia del gobernador Axel Kicillof.
En contraste, no habrá representación nacional en la visita al Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, en el encuentro con el mundo del trabajo en la Universidad Católica Argentina, en la celebración de vísperas con el Episcopado en la Catedral Metropolitana, en la reunión con el clero en Córdoba ni en la recorrida por el Complejo Penitenciario Federal de Devoto.
“Son justamente actividades que realiza el Santo Padre y en función de eso la presencia será del Vaticano”, explicó el canciller. Esa misma regla alcanzará a Kicillof, quien recibirá al Papa en la puerta del Cottolengo, pero no podrá acompañarlo durante la recorrida.
Ese reparto se apoya en un acuerdo con la Iglesia sobre los espacios en los que se buscará evitar lecturas políticas. El sábado, Caulo sostuvo que el Gobierno “sigue trabajando para que no se politice la visita” y planteó que el mensaje de León XIV es el mensaje universal de la Iglesia, sin destino en ninguna coyuntura específica.

El propio Milei definió el viaje como “un evento histórico” y cuestionó los intentos de arrastrar la figura del Papa a la “miserabilidad de la política”, mientras que Pettovello había remarcado días atrás que el pontífice “no viene a hacer política partidaria”.
La insistencia oficial responde a una agenda que incluye puntos sensibles para el Gobierno. El encuentro con referentes sindicales y de movimientos sociales en la UCA y la visita al Cottolengo, una institución que asiste a personas con discapacidad, llegan después de la discusión por los recortes al sector previstos en el Presupuesto 2027, que el oficialismo luego acordó revertir.
Frente a ese escenario, en la Casa Rosada apuestan a poner el acento comunicacional en la dimensión pastoral de esas actividades.




