El salto de la actividad en marzo permitió borrar las caídas de los meses previos. Para el resto del año se espera una suba de más de 3%, pero con la atención puesta en las inversiones y la recuperación del salario para empujar a los rezagados.
Se trata del mayor nivel desde junio del año pasado, cuando creció 6,3%. En marzo del año pasado, la suba fue de 5,5%, pero en ese entonces contó con una base de comparación significativamente deprimida tras una caída en el mismo mes de 2024 del 8,1%.
El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que la actividad se ubicó en “un nuevo máximo histórico” en la tendencia ciclo y que 14 de las 15 ramas de actividad mostraron subas. “El indicador tendencia-ciclo, que permite analizar la dinámica de largo plazo de la serie, creció 0,4% m/m y acumuló 25 meses consecutivos de crecimiento”.
El agro fue el sector que más explicó la recuperación, tras marcar una suba del 17,9%.
La suba de la industria fue la segunda en relevancia a la hora de explicar la suba de la economía, ya que marcó un alza del 4,6% pero explicó 0,6 puntos de la suba del conjunto.
Esto da cuenta de la relevancia que aún tiene la industria sobre la actividad, ya que explotación de minas y canteras aportó lo mismo al total de la economía tras marcar una suba del 16,3%.
Transporte y comunicaciones tuvo una suba del 4,7% mientras que intermediación financiera subió un 8,8%, su mayor suba en el año. El comercio mayorista y minorista marcó su primera suba en cuatro meses y creció 2,2%. La construcción subió 7,6%, la mayor alza desde junio del año pasado.
Desde Equilibra observaron que las actividades primarias crecieron un 6,2 en el primer trimestre en comparación con el último trimestre de 2025, mientras que las actividades no primarias acumulan una caída del 0,2%, presionadas por la baja de impuestos netos de subsidios. De excluirlos, los sectores no primarios crecen 0,2% en la comparación trimestral.
Perspectivas
El Gobierno confía en que en los próximos dos meses empezará el mejor año y medio de la historia en materia de actividad económica, y que están dadas las condiciones para que empiece un proceso transformador de la economía argentina.
El FMI recortó sus proyecciones de crecimiento para este año, en línea con el recorte global que aplicó luego de que se disparara el precio internacional del petróleo. El organismo dirigido por Kristalina Georgieva estimó que Argentina crecerá 3,5% este año, 0,5 puntos menos de lo que estimaba en enero. El Banco Mundial estimó que el país crecerá 3,6%.
El crecimiento estará sujeto a múltiples variables: el fin de la volatilidad en el precio del petróleo, la reactivación del crédito, la recuperación de los salarios para darle un respiro al consumo masivo y la inversión, entre otros.
“Nosotros estimamos que en marzo va a haber un rebote fuerte, pero en abril los primeros datos son más flojos, con lo cual de continuar el crecimiento, va a ser moderado”, aseguró Kevin Sijiniesky, economista jefe de Econviews.
Sus proyecciones ubican el crecimiento para este año entre el 2,5% y el 3%. “Vemos al crédito volviendo a crecer en el segundo semestre y una leve recuperación de los salarios, lo que puede dar algo de impulso al consumo”, agregó el economista.
Sin embargo, los motores seguirán concentrados en el agro, con una cosecha que se espera récord, la energía y la minería, mientras que esperan que la construcción, que desde noviembre de 2023 acumula una caída del 19% a pesar de su reciente recuperación. El impulso en este sector lo darían las privatizaciones de las rutas y los proyectos del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).
Para Albertina Rosa, economista de la Fundación Libertad, el primer semestre se verá impulsado por una buena campaña agrícola, que implicará no sólo mayor actividad sino también de ingreso de divisas.
A las proyecciones récord de una campaña de maíz de 68 millones de toneladas que explicará una mayor oferta de dólares, Rosa sumó los nuevos proyectos de inversión que vendrían con el RIGI y el Súper RIGI, “que buscan profundizar los incentivos fiscales para tracciones inversiones en sectores estratégicos y aportar dinamismo a la economía”.
Riesgos
Entre los riesgos que identificó Sijiniesky se destaca la recuperación del crédito. “Si sigue sin repuntar, se mueve el tipo de cambio y vuelven a subir las tasas, o suben mucho las tasas de interés en Estados Unidos y se frente la entrada de capitales” se podría enfriar el impulso.
Respecto de las dudas de la industria sobre el abastecimiento o el costo del gas, que podría frenar o encarecer la producción, Sijiniesky consideró que el tema probablemente se resuelva sin mayores inconvenientes. Es decir, el efecto no sería mayor que el de circunstancias puntuales.
“Si continúa el proceso de desaceleración de la inflación y se consolida cierta estabilidad macroeconómica —con acumulación de reservas y tasas de interés en baja— las condiciones estarían dadas para que la economía cierre el año con crecimiento”, agregó Rosa, que consideró que si la inflación logra perforar el 2%, se generaría una recomposición del salario real que permitiría fortalecer el consumo y “apuntalar el desempeño de los sectores que todavía se mantienen más rezagados”.








