Este miércoles el Congreso cerró un nuevo acuerdo paritario para los empleados del Poder Legislativo que tendrá un impacto directo en las dietas de los legisladores nacionales. De esta manera, se despierta el fantasma del escándalo por los aumentos descontrolados en el Senado, pelea que ahora deberá enfrentar la jefe de bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, ya que pasarían a cobrar $11,6 millones.
La Comisión Negociadora del Valor del Módulo acordó este miércoles un incremento escalonado de casi 10% para todos los trabajadores: un 2% retroactivo a diciembre del 2025, más acumulativos de 2,5% en enero, 2,2% en febrero, 2% en marzo, 1,7% en abril y 1,5% en mayo del 2026. Este lleva las firmas de las autoridades de ambas cámaras y los secretarios generales de la Asociación del Personal Legislativo (APL), ATE Congreso y UPCN Congreso.
Como consecuencia, los senadores, que cobran $10,2 millones brutos desde noviembre del año pasado, pasarán a cobrar entre $11,4 y $11,6 millones con la suba acumulada. El cálculo se basa en que su dieta se compone por 2.500 módulos de base, más adicionales por gastos de representación y desarraigo. Este último adicional solamente no los cobran los senadores por la Ciudad de Buenos Aires.
Según pudo saber El Cronista, la disputa volverá a ponerse sobre la mesa la semana que viene, cuando habrá una reunión de bloque de La Libertad Avanza. El partido ya anticipó una postura esta noche y difundió un comunicado en rechazo al aumento: “El pueblo espera de nosotros una respuesta coherente con nuestros principios. Por eso consideramos que nuestro salario no debe ser aumentado”, expresaron.
El Bloque de Senadores de La Libertad Avanza no acepta el aumento de dietas. pic.twitter.com/lAc6PTpJxt
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) March 11, 2026
“Los senadores percibimos una remuneración muy por encima del ingreso promedio de la sociedad, y entendemos que no es momento de avanzar con un nuevo aumento de las dietas. En un contexto en el que millones de argentinos hacen esfuerzos todos los días, creemos que la política debe acompañar con responsabilidad. Nuestro compromiso es actuar con coherencia y respeto por el esfuerzo de los argentinos", sumaron.

No obstante, los senadores no pueden rechazar percibir el aumento en sí: solo podrían, si consiguen la voluntad de la mayoría, avanzar nuevamente con el congelamiento de las dietas, o rechazar percibir la dieta completa. A priori, el senador Luis Juez, recientemente incorporado a la bancada violeta y uno de los pioneros en los desenganches pasados, confirmó que planteará el desenganche.
La oportunidad para tratarlo en el pleno estará abierta el próximo miércoles, cuando vayan a sesión para aprobar el ingreso de un paquete de pliegos militares y judiciales. La otra opción que habilitará la vicepresidente Victoria Villarruel, a través de una resolución que se dará a conocer en los próximos días, es que cada representante del Senado pueda derivar al menos una parte de sus ingresos a instituciones.
La disputa se remonta al año 2024, cuando en abril el exsenador Juan Carlos Romero llevó al recinto una propuesta para que la dieta sea equivalente a 2.500 módulos, más un adicional de 1.000 módulos por gastos de representación y 500 módulos por desarraigo. Producto de esa resolución, el ingreso de los senadores escaló de $1,9 millones a $5 millones, más una “dieta 13″ que funcionó como “medio aguinaldo”.
Esa sesión sin debate previo fue la que tuvo alta repercusión mediática por la votación a mano alzada, recordada por la tímida mano levantada del exsenador Martín Lousteau. Como en ese momento, además, el presidente Javier Milei había congelado los salarios del Poder Ejecutivo, la polémica se desató en redes con intervención además de miembros del Gobierno que criticaron el dietazo en plena época de ajuste.
A partir de esa sesión la dieta quedó atada a los arreglos paritarios por lo que los senadores pasaron a cobrar otro aumento en julio del 2024, que reavivó los reproches. Como consecuencia, en una sesión decidieron congelar esos aumentos temporalmente a partir del mes de agosto, pero fue solo un parche.
La vicepresidente Victoria Villarruel prorrogó esa resolución por pedido de los bloques, pero luego volvió a vencer en abril del 2025 y, sin la prórroga, pasaron a cobrar más de $9 millones.

La cifra exorbitante surge de todos aquellos aumentos que no impactaron durante los meses de congelamiento pero que elevaron el valor de los módulos para el momento en que las dietas sí volvieron a engancharse. Incluso desde el oficialismo por lo bajo reconocían que ya era hora de actualizar el ingreso de los senadores.
La situación no escapó al malestar incluso también de parte de miembros del Poder Ejecutivo, al punto de que Milei tuvo que romper el hielo y aumentarle casi un 100% a los funcionarios -todos menos él y Villarruel- este año. No obstante, desde el Gobierno reconocen que tampoco fue suficiente para retener a funcionarios de líneas inferiores.

Este mecanismo de actualización fue el que llevó la dieta de $8 millones aproximados a comienzos de 2025 hasta los $10,2 millones brutos que cobran desde noviembre, tras otra ronda paritaria que cerró en el segundo semestre del año. Y es el mismo mecanismo que, con el acuerdo de este miércoles, los llevará a $11,6 millones a partir de mayo.
Por otra parte, los diputados dependen de decisiones discrecionales del presidente de la Cámara, Martín Menem, quien sortea su sueldo mensualmente como lo hacía Milei cuando era diputado nacional.

En diciembre de 2025, un diputado percibía $6.049.064 brutos mensuales —$5.620.669 de dieta más $428.394 de gastos de representación—, casi la mitad de lo que cobrarán los senadores a partir de mayo. La brecha entre cámaras, lejos de achicarse, se profundiza con cada paritaria que impacta solo en el Senado.






