

La renuncia de Marco Lavagna a la conducción del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) sumó en las últimas horas un nuevo elemento de lectura política. Tras su salida del organismo, el ahora exdirector publicó un breve mensaje en redes sociales que funcionó como despedida formal de su gestión.
“Gracias por todos los mensajes y saludos recibidos. Fue un verdadero privilegio haber estado al frente del INDEC y trabajar junto a un equipo tan comprometido con la producción de estadísticas públicas. Nueva etapa se abre”, escribió Lavagna en su cuenta de X. El texto, escueto y medido, evitó referencias explícitas al Gobierno, al presidente Javier Milei o al ministro de Economía, Luis Caputo.
Gracias por todos los mensajes y saludos recibidos. Fue un verdadero privilegio haber estado al frente del INDEC y trabajar junto a un equipo tan comprometido con la producción de estadísticas públicas. Nueva etapa se abre.
— Marco Lavagna (@MarcoLavagna) February 2, 2026
El mensaje contrastó con la explicación oficial difundida desde el Poder Ejecutivo, que insistió en que la salida se dio en buenos términos y por diferencias técnicas sobre el momento adecuado para implementar cambios metodológicos en la medición de la inflación. Caputo sostuvo públicamente que no existieron cuestionamientos a la gestión de Lavagna y que la decisión fue consensuada.
Sin embargo, tanto el tuit como la carta interna que Lavagna envió a los trabajadores del INDEC compartieron un rasgo común: el reconocimiento se concentró exclusivamente en el equipo técnico del organismo y en la tarea de producción de estadísticas públicas, sin menciones a autoridades políticas ni agradecimientos institucionales más amplios.
En el mail de despedida dirigido al personal del INDEC, Lavagna mantuvo un tono diplomático y evitó detallar los motivos de su salida.
La omisión de referencias al Gobierno no implicó, al menos de forma explícita, un cuestionamiento abierto. Pero sí dejó margen para distintas interpretaciones, en un contexto donde la credibilidad del sistema estadístico volvió a quedar bajo la lupa, especialmente por el debate en torno a la nueva metodología para medir la inflación.
Lavagna llegó al INDEC durante la gestión de Alberto Fernández y se mantuvo al frente del organismo tras el cambio de signo político, una continuidad poco habitual en áreas sensibles del Estado. Durante ese período, defendió la estabilidad técnica del instituto y acompañó el proceso de elaboración de una nueva canasta para el IPC, basada en hábitos de consumo más recientes.
Como contó El Cronista, desde Balcarce 50 reconocieron que existieron reproches internos hacia Lavagna por algunas mediciones puntuales, como la de la balanza turística, aunque evitaron atribuirle errores metodológicos de fondo. La decisión de postergar la aplicación del nuevo IPC terminó de sellar su salida.
El reemplazo quedó en manos de Pedro Lines, hasta entonces número dos del organismo, a quien Caputo definió como un funcionario de “trayectoria intachable” y perfil técnico. La designación buscó enviar una señal de continuidad operativa y transparencia en una etapa de transición.
En ese marco, el mensaje de despedida de Lavagna funciona como una síntesis de su posición final: reconocimiento al trabajo técnico, prudencia en las formas y silencio sobre la disputa política de fondo. Un cierre breve, sin estridencias, que dejó más pistas por omisión que por definición.





