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La relación entre Argentina e Irán tocó este jueves un nuevo piso. La Cancillería argentina —hoy en manos de Pablo Quirno— declaró “persona non grata” a Mohsen Soltani Tehrani, el consejero que desde fines de 2021 actuaba como encargado de Negocios ad interim de la embajada iraní en Buenos Aires. El diplomático tiene 48 horas para salir del territorio nacional, en aplicación del artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.

El detonante inmediato fue un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán difundido el martes, que el Gobierno argentino calificó de “injerencia inaceptable” por contener lo que describió como “manifestaciones falsas, ofensivas e improcedentes” contra las autoridades nacionales. Pero ese texto no cayó en el vacío: llegó al final de semanas de tensión acumulada en las que el propio Soltani Tehrani había tenido un rol central.

Conflicto Argentina-Irán: una escalada que viene de lejos

El origen de este quiebre puede rastrearse en febrero de este año, cuando la Oficina del Presidente celebró la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel que terminó con la vida del líder supremo iraní Alí Jamenei, y recordó que Argentina había sido “objetivo” de uno de sus “actos terroristas”: el atentado a la AMIA de 1994, que dejó 85 muertos.

Semanas después, Milei declaró en Nueva York que “Irán es nuestro enemigo” y se definió como “el presidente más sionista del mundo”, lo que desató una respuesta formal de Teherán. El gobierno iraní calificó la medida como un “error estratégico” y un “insulto imperdonable” al pueblo iraní, vinculándola con lo que describió como una alineación del gobierno de Milei con Washington y el “régimen sionista”.

En ese marco, el propio Soltani Tehrani había intentado matizar la situación distinguiendo los dichos de Milei de la posición del pueblo argentino. “Si él se presenta como el presidente más sionista del mundo, entonces podría considerarse enemigo de Irán —dijo—, pero en todo caso sería él, no el pueblo argentino”. Esos dichos no le alcanzaron para sobrevivir diplomáticamente.

El peso de la AMIA

El comunicado oficial argentino subraya que la expulsión no se limita al intercambio de declaraciones recientes. Señala expresamente “la persistente negativa de la República Islámica de Irán a cooperar con la Justicia argentina en la investigación del atentado a la AMIA”, el incumplimiento de órdenes internacionales de detención y extradición, y la designación en altos cargos de la Guardia Revolucionaria de personas requeridas por la justicia local.

La justicia argentina tiene señalados como autores intelectuales del ataque del 18 de julio de 1994 a ex altos funcionarios iraníes, y el expediente penal ubica el origen del plan en una reunión secreta en la ciudad iraní de Mashhad en 1993, con participación directa de la cúpula estatal de la época. Esa causa lleva más de tres décadas sin juicio oral.