En esta noticia

En medio de las tensiones con el sector industrial por la mayor competencia que está generando China en distintos rubros de la Economía, el Gobierno puso fin al antidumping de 80% para las importaciones de chapas de aluminio de origen chino.

La medida no solo impacta en los costos de fabricación de bienes de consumo masivo, sino que sienta un precedente sobre cómo el Estado evaluará la protección industrial de ahora en adelante.

La Secretaría de Comercio, bajo la órbita del Ministerio de Economía, tomó una decisión que marca un antes y un después en el tablero de la defensa comercial argentina.

Mediante la Resolución 134/2026, se dispuso el cierre del examen por expiración de plazo y la no renovación del derecho antidumping del 80,14% que, desde el año 2020, blindaba al mercado local de las chapas y discos de aluminio provenientes de China.

“Más allá del impacto sectorial, la decisión introduce un criterio más amplio en el análisis de las medidas de defensa comercial, incorporando su efecto sobre los costos industriales, la competitividad y las cadenas de valor”, explicó Yanina Lojo, especialista en Comercio internacional.

Esta medida recae sobre un insumo crítico: las chapas de aluminio de las series 3xxx (bajo norma IRAM 681) que, en la práctica son el componente esencial para la fabricación de artículos de uso diario, desde ollas, sartenes y bandejas de repostería, hasta componentes para la industria automotriz y sistemas de iluminación.

La solicitud fue presentada por las empresas Laminación Paulista Argentina S.R.L. e Industrializadora de Metales S.A., ambas son fabricantes con el insumo que provee Aluar.

Al ser consultados sobre el efecto de la medida, desde la empresa que produce aluminio en el país, indicaron que se trata de un volumen “mínimo”.

La medida se da en un contexto de convulsión para la industria local, a la espera de la negociación del Gobierno argentino con el de Estados Unidos que colocó aranceles de 50% al aluminio. Aluar, destina cerca del 40% de su producción de aluminio a EE.UU.

El análisis detrás de la decisión

La investigación oficial que sustenta esta resolución revela que el escenario de 2026 es radicalmente opuesto al de hace cinco años atrás, cuando se implementó la medida. En ese sentido el análisis técnico fue contundente en tres frentes, destacó Lojo.

La industria de acero y aluminio está en crisis tras las medidas arancelarias impuestas por Trump.
La industria de acero y aluminio está en crisis tras las medidas arancelarias impuestas por Trump.Freepik

En primer lugar, la ausencia de prácticas desleales actuales. Según el informe, no se detectó dumping directo en las exportaciones chinas hacia la Argentina. Si bien se estimó una probabilidad de recurrencia del 6,88% al observar el comportamiento de China en otros mercados internacionales, esta cifra no se consideró suficiente para justificar el mantenimiento de una barrera arancelaria tan elevada.

En segundo lugar, se destacó la solidez de la industria nacional. Los datos del relevamiento oficial indican que los productores locales hoy dominan cerca del 87% del mercado interno. Al sumar la participación de Italia —el principal origen importador no afectado por estas medidas—, ambos actores concentran el 98% del consumo de discos de aluminio en el país. Esta hegemonía sugiere que el sector local cuenta con la madurez suficiente para competir sin el auxilio de aranceles extraordinarios.

Desacople de precios

Quizás el punto más crítico de la resolución es el análisis sobre la evolución de los costos. Desde el año 2022, se observó un fenómeno preocupante para la competitividad argentina: mientras el precio internacional del principal insumo del aluminio caía un 11%, el precio promedio de los discos fabricados localmente subía un 7% medido en dólares.

Este “desacople” generó una brecha de costos que terminó asfixiando a las industrias que utilizan estas chapas como materia prima. Cuando el costo de un insumo base se sitúa artificialmente por encima de la paridad internacional, el efecto dominó es inevitable: aumenta el costo de producción, disminuye la competitividad exportadora de las fábricas de menaje y, finalmente, se encarece el producto que llega a las góndolas.

Impacto final y señal

La Resolución 134/2026 introduce una variable de análisis que suele quedar en segundo plano en los expedientes de defensa comercial: el bienestar del consumidor. El aluminio es el corazón del sector de menaje, cuyos productos —cacerolas, jarros y utensilios de cocina— son bienes de uso cotidiano, consumidos mayoritariamente por hogares de ingresos medios y bajos.

Al eliminar el derecho antidumping, el Gobierno envía una señal clara, resaltó Lojo: “Marca el cierre de un ciclo de protección que comenzó en 2020, pero también sienta un precedente para futuras revisiones antidumping: el análisis ya no se limita al daño sectorial, sino que incorpora competitividad, impacto social y funcionamiento del mercado”.

Nuevo paradigma

Más allá del caso puntual de las chapas chinas, la especialista plantea un cambio en la policía comercial con “menos foco en la protección aislada y más atención en el equilibrio general de la economía”.

En definitiva, el cierre de esta protección marca el fin de un ciclo de excepcionalidad iniciado en la pandemia lo que abre un escenario de mayor competencia donde las industrias transformadoras podrán sanear sus costos y los productores básicos deberán ajustar sus márgenes para alinearse con los estándares globales.