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La próxima semana el Fondo Monetario Internacional (FMI) tendrá su reunión de primavera boreal con el Banco Mundial y los funcionarios de los países miembro, incluidos el ministro de Economía Luis Caputo y el titular del BCRA Santiago Bausili. En la antesala, la directora del Fondo Kristalina Georgieva hizo foco en lo que será un tema central: el impacto de la guerra y las medidas para contrarrestarlo.

Así, el FMI consideró que ante el shock energético global derivado de la guerra en Medio Oriente —hoy con una frágil tregua en el estrecho de Ormuz— las políticas “mal calibradas” pueden agravar el problema.

“El llamado es a rechazar acciones individuales —controles de exportaciones, controles de precios y similares— que pueden agravar las condiciones globales”, sostuvo Georgieva, y sintetizó el riesgo: “no echar nafta al fuego”.

La advertencia llega en un contexto donde varios países avanzan con medidas para contener el impacto en precios. En la Argentina, por ejemplo, YPF dispuso un congelamiento de precios de los combustibles por 45 días y el resto de las petroleras acompañaron. Para el Fondo, ese tipo de herramientas puede tener efectos de corto plazo, pero no resuelve un shock de oferta y puede profundizar distorsiones.

Georgieva con Caputo y Quirno en Washington DC
Georgieva con Caputo y Quirno en Washington DCFuente: Tom BrennerTom Brenner

Aunque el precio del Brent retrocedió en las últimas horas por debajo de los u$s 100, se mantiene muy por encima de los niveles previos al conflicto -en u$s 70-, lo que sigue presionando sobre la inflación global.

Para el Fondo, el ajuste de la demanda es inevitable. La clave es administrar ese proceso sin amplificar los costos. Entre las recomendaciones, establece tres ejes.

1. Política fiscal: ayuda focalizada y temporal

El Fondo recomienda evitar medidas generalizadas, como subsidios amplios o recortes impositivos, y concentrar los recursos en los sectores más vulnerables. Las autoridades fiscales deben “proveer apoyo focalizado y temporal”, planteó Georgieva.

El tono fiscalista del FMI resonó una vez más. “El mundo tiene un problema de espacio fiscal”, advirtió Georgieva, al remarcar que los niveles de deuda son elevados y el costo de financiamiento está en aumento.

Un estímulo amplio financiado con déficit puede ser contraproducente: “sería como manejar con un pie en el acelerador y otro en el freno”.

2. Política monetaria: sostener credibilidad

En una primera etapa, el FMI sugiere cautela y monitoreo, con bancos centrales reafirmando su compromiso con la estabilidad de precios.

“Si las expectativas amenazan con desanclarse y generar una espiral inflacionaria costosa, los bancos centrales deberían intervenir con subas de tasas”, indicó la economista búlgara. El objetivo que plantea el FMI es evitar que un shock transitorio derive en inflación persistente.

3. Evitar distorsiones en mercados

El punto más enfático del discurso es evitar medidas que interfieran con el funcionamiento de los mercados, en especial en energía.

El año pasado, la petrolera del Grupo ST adquirió áreas que operaban YPF, Tecpetrol y Pampa Energía
El año pasado, la petrolera del Grupo ST adquirió áreas que operaban YPF, Tecpetrol y Pampa Energía

En ese marco listó los controles de precios, restricciones a exportaciones o intervenciones similares, que pueden “agravar la escasez y desordenar las cadenas de suministro”, en un contexto donde el problema de fondo es la falta de oferta, luego de que se destruyeran instalaciones energéticas en Oriente Medio y ante las restricciones que enfrentó la circulación en el estrecho de Ormuz, por donde pasa la mayoría de los barcos petroleros y de GNL.

El impacto financiero

Por otra parte, el FMI advierte que el escenario puede volverse más complejo si al shock de oferta se suma un endurecimiento financiero más fuerte con una mayor suba de tasas. En ese caso, la política económica enfrenta un balance más delicado entre inflación y actividad.

Aun con tregua, el impacto ya está en marcha. “El crecimiento será más lento —incluso si la nueva paz es duradera—”, señaló Georgieva. La próxima semana el FMI dará a conocer las nuevas proyecciones para la economía global. El Banco Mundial entregó las suyas para América latina ayer, donde indicó que la Argentina crecerá un 3,6% este año, menos de lo previsto en enero, cuando calculó un 4%. Y es una desaceleración de casi un punto contra el 4,4% en el que cerró 2025.

Para el FMI, en este tipo de shocks, el margen de acción existe, pero es limitado y por eso las medidas deben ser calibradas. Una de las mayores dudas que persisten, en medio de la volátil tregua, es la duración del conflicto.