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Después de un primer semestre marcado por exportaciones e industrialización récord, el girasol argentino se prepara para un nuevo desafío: sostener los volúmenes alcanzados en un mercado internacional que promete ser bastante más competitivo.

Como contó El Cronista, las exportaciones de la cadena girasolera alcanzaron los u$s 2073,2 millones durante los primeros seis meses de 2026, un salto del 128,5% interanual. A la vez, los embarques de grano se multiplicaron por más de diez y la molienda creció casi 30%.

Ahora, cuando comienza una nueva campaña en la que se proyecta sembrar 3 millones de hectáreas, la pregunta es cuánto de ese boom podrá repetirse.

Para Carlos Pouiller, analista de granos de AZ-Group, la respuesta obliga primero a entender las condiciones excepcionales que hicieron posible el salto argentino.

El punto de partida fue la campaña 2025/26, cuando la producción mundial de girasol sufrió un fuerte retroceso, principalmente por lo ocurrido en Ucrania.

El girasol es una planta resistente a las altas temperaturas. Foto: Archivo Cronista México.
El girasol es una planta resistente a las altas temperaturas. Foto: Archivo Cronista México.

El país, uno de los principales productores y exportadores mundiales, tuvo una mala campaña por factores climáticos y obtuvo alrededor de 10 millones de toneladas. La producción de la Unión Europea tampoco fue abundante.

La menor producción dejó una oferta insuficiente desde la región del Mar Negro en momentos en que el mercado internacional de aceites se mantenía firme, explicó Pouiller a El Cronista.

Y la Argentina tuvo producto para ocupar ese espacio. “Por esas razones, la demanda por grano y aceite se concentró en la Argentina, donde se logró una producción récord en la última campaña, de entre 6,5 y 7 millones de toneladas, según fuentes”, señaló.

Cambio de escala y giro

Pouiller indicó que ya existen ventas externas anotadas por 1,25 millones de toneladas de grano de girasol, frente a las 200.000 o 250.000 toneladas que consideró un volumen normal en años anteriores. También se llevan vendidas al exterior casi 1,6 millones de toneladas de aceite.

“Venimos de un ciclo de escasez de grano de girasol a nivel mundial y de su aceite, con un escenario favorable para los aceites en su conjunto”, sintetizó.

La combinación llevó al aceite de girasol a superar los u$s 1500 por tonelada en Rotterdam.

La situación que permitió a la Argentina ganar espacio, sin embargo, podría comenzar a revertirse durante la campaña 2026/27.

Las proyecciones del USDA anticipan una producción mundial de alrededor de 62,6 millones de toneladas, aproximadamente 13% superior a la del ciclo anterior.

Los stocks globales también mostrarían una fuerte recuperación: alcanzarían los 4,2 millones de toneladas, 46% más que en la campaña previa.

Las semillas de girasol aportan un 20% de la vitamina B-5 recomendada por día con tan solo un puñado.
Las semillas de girasol aportan un 20% de la vitamina B-5 recomendada por día con tan solo un puñado.

El cambio se explica principalmente por el regreso de los grandes jugadores del Mar Negro.

Rusia y Ucrania aumentarían conjuntamente su producción alrededor de 18% y alcanzarían 33,7 millones de toneladas, frente a 27 millones del ciclo anterior. En términos absolutos, sumarían alrededor de 6,5 millones de toneladas adicionales.

Europa también recuperaría producción y se acercaría a los 10 millones de toneladas. “Parecería que, a nivel mundial, vamos a un escenario bajista”, anticipó Pouiller.

La mayor oferta tendrá como contrapeso un incremento de la demanda industrial. La molienda mundial de girasol crecería alrededor de 12% y se acercaría a 56 millones de toneladas.

Pero, aun así, el escenario sería bastante diferente del que permitió el boom argentino.

El desafío de sostener dos récords

Mientras el mundo recupera producción, la Argentina también se prepara para sembrar más.

La superficie proyectada para la campaña 2026/27 ronda los 3 millones de hectáreas y la implantación ya comenzó en el norte del país.

Este pueblito cuenta con la Fiesta del Girasol.
Este pueblito cuenta con la Fiesta del Girasol.Fuente: Pixabay

Para Pouiller, ese nivel de siembra permite anticipar nuevamente una muy buena producción. Pero el verdadero desafío vendrá después de la cosecha.

El especialista identifica dos condiciones necesarias para sostener un mercado demandado. Por un lado, mantener exportaciones de grano del orden del millón de toneladas y conservar los elevados niveles de procesamiento industrial.

En molienda, el objetivo sería alcanzar entre 5,5 y 6 millones de toneladas, un volumen que marcaría un récord.

“En caso de sostener estos dos parámetros tendríamos un mercado demandado desde el momento de cosecha”, explicó.

La vara es particularmente alta porque supone consolidar como habituales volúmenes de exportación que hasta hace poco eran excepcionales.

El peso del precio

El punto donde Pouiller observa un cambio más concreto es en las cotizaciones. Actualmente, el precio Pizarra Rosario ronda los $735.000 por tonelada, equivalente a aproximadamente u$s 490.

Pero el analista de granos de AZ-Group, considera difícil que ese valor pueda sostenerse durante la próxima campaña si se confirma la recuperación de la producción mundial.

Para proyectar los márgenes del nuevo ciclo, recomienda trabajar con un precio más cercano a los u$s 400 por tonelada.

La diferencia implica contemplar valores alrededor de 18% inferiores a los actuales.

El mercado también podría perder otro de los factores que impulsaron las cotizaciones durante los últimos meses: el petróleo. Según Pouiller, el conflicto en Medio Oriente contribuyó a fortalecer los precios de los aceites vegetales y una mayor calma en el mercado energético podría reducir ese sostén.

Las dos variables presentes

El escenario bajista, sin embargo, todavía no está asegurado; la primera incógnita vuelve a estar en Ucrania.

Las condiciones climáticas no son óptimas y una primavera fría, junto con lluvias irregulares en zonas del centro y sur, todavía podría provocar recortes sobre la producción proyectada.

Imagen del Mar Negro, semanas atrás - Bloomberg
Imagen del Mar Negro, semanas atrás - Bloomberg

También permanece el riesgo asociado a la guerra entre Rusia y Ucrania. Una interrupción del suministro desde la región del Mar Negro podría volver a alterar el mercado internacional.

La segunda variable está en la Argentina, a partir de la eventual influencia de El Niño que podría generar excesos de lluvias en regiones del norte y noreste del país y complicar particularmente la cosecha, advirtió Pouiller.