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El servicio de prestación de agua y cloacas para 14 millones de usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) brindado por Agua y Saneamientos Argentinos (Aysa) ya tiene nombre y número.
En la apertura de los sobres económicos realizada este jueves, el consorcio integrado por el grupo Rowing del empresario Walter Román y Transclor de Mauricio Filiberti presentó una oferta de u$s 340,2 millones, casi 20% por encima de los u$s 285 millones ofertados por Roggio.
Según estipula el pliego sin la determinación de un precio base, y como la diferencia entre las propuestas fue superior al 5% entre ellas, no hizo falta acudir al pedido de una mejora de ofertas.
De esta manera, la propuesta económica dispuso al ganador y marca el inicio el proceso de adjudicación, que implica la vista del expediente, un período para impugnaciones, el dictamen de preadjudicación, una resolución de adjudicación, el pago y la firma del contrato.
Se estima que el grupo tome posesión hacia fin de año.

El consorcio ganador tiene a la cabeza al grupo Rowing y la proveedora de cloro para la potabilización de Aysa desde el 2009, Transclor, cuyo dueño es Mauricio Filiberti.
La pata técnica está integrada también por la brasileña Arcos Saneamento e Participações SA, del Grupo Equipav, que fue designada por su experiencia en la operación del servicio de agua potable y alcantarillado a más de 39 millones de personas en 15 estados y en más de 890 municipios en Brasil; y el fondo para inversores extranjeros interesados en la oportunidad de los Países Bajos PHX AQUA.
Ambas propuestas quedaron muy por debajo de los u$s 500 millones que Economía estimaba recaudar por la compañía. Sin embargo, fuentes al tanto de la negociación dijeron que la transacción valora AySA en u$s 447 millones, una cifra que contempla tanto la valuación del capital accionario de la empresa, de u$s 377 millones, como una deuda de u$s 70 millones, de la que se harán cargo los accionistas actuales.
Los u$s 340 millones corresponden a la compra del 90% de las acciones- el 10% restante continuará en manos de los trabajadores a través del Programa de Propiedad Participada que gestiona el sindicato, a cargo de José Luis Lingeri-.
Según las mismas fuentes, Aysa arrastra un atraso tarifario del 10,6% en dólares.
“El consorcio asume el compromiso contractual de invertir u$s 1940 millones en los primeros cinco años de la concesión, y u$s 15.040 millones en total a lo largo de los 30 años del contrato”, dijo el consorcio ganador en un comunicado.
El pliego
La concesión será por 30 años, con revisiones de las tarifas cada cinco años y con un plan que obliga inversiones privadas sin asistencia estatal.
La primera fase consta de un Plan de Acción 2027-2031 de cumplimiento obligatorio, que contempla inversiones por $ 2,89 billones (aproximadamente u$s 2000 millones), a valores de diciembre de 2025 y sin IVA.
En ese período, el esquema establece que el nivel tarifario vigente al momento de su presentación se mantenga constante en términos reales y no proyecta nuevos aumentos reales. Sin embargo, admite excepciones.
El contrato fija metas de cobertura para 2031 de 75,3% en agua y 63,9% en cloacas, que deberán alcanzar como mínimo 90% y 75%, respectivamente, al finalizar el plazo inicial de 30 años.
El cumplimiento de estas obligaciones será controlado anualmente por el ERAS.

El contrato también establece garantías y sanciones ante incumplimientos graves y reiterados, que pueden incluir multas y la pérdida de la concesión.
La historia de AySA se remonta a 1912, con la creación de Obras Sanitarias de la Nación (OSN), primer proveedor estatal de agua del país. En 1993, el servicio fue privatizado bajo la concesión de Aguas Argentinas. Con este paso, la firma vuelve a la gestión privada 20 años después de la rescisión del contrato con el grupo francés Suez y la renacionalización de la prestación durante la gestión del expresidente Néstor Kirchner, que definió su nombre actual.


